LUYS COLETO: PLANDEMIA, ridículo pretexto para el inicuo militarismo.

La plandemia, burda excusa militar. Sin más. Como táctica para el control físico, ya no solo visto desde el punto de vista de la prisión domiciliaria, sino a través, sobre todo, de la tiranía tecnológica. Como táctica biopolítica destinada al control demográfico y a la existencia misma de la vida humana. Como táctica de guerra económica, para devastar y eliminar el sistema actual e instaurar un nuevo y reseteado sistema económico. Como táctica de guerra psicológica.
Los “imprescindibles” militares
La plandemia ha ido asociada en todo momento a inquietantes medios y medidas militaristas. Inaceptable exhibición de los payasos milikitos en las vaciadas rúas, así como de maderos varios. La imágenes más icónicas, buscada desde el ilegítimo gobierno, fueron las fumigaciones – vete a saber con qué – de los umitas (hogaño, apagafuegos) en los geriátricos: gerontocidio, pues, por acción y omisión. Además de absurdo despilfarro de recursos. Sin olvidar, dato clave, que se han militarizado centros de la mafia sanitaria (IFEMA, como paradigmático caso, pero también otros hospitales de campaña).

Como complemento a esta imagen de lo militar tomando las riendas de la astracanada plandémica, en nuestras estragadas retinas se encuentran los uniformados en la caja tonta junto a otro “imprescindible”, el perínclito Fernando Simón. Sin decirlo explícitamente, como sí lo hacen ahora con Afganistán, es la labor «humanitaria» del ejército: aquí están nuestros “imprescindibles” militares para solucionar cualquier crisis: pulquérrimo lavado de imagen de una institución relacionada con la destrucción y la aniquilación. El mundo al revés.

Todo infectado de infecto militarismo
Milikitos, «profesionales» entrenados no precisamente para curar, ni para gestionar situaciones de crisis. Más bien para generarlas. Desde el principio se pretendió infantilizar a la sociedad. Las acciones han sido consecuentes con una inflamada retórica de brutales metáforas bélicas. Recuerden, vuela teclado. Estados de alarma, excepción, sitio. Guerra, enemigo, movilización, alerta, cobertura, emergencia, combatiente, criptografía, mando único, operaciones, confinamiento, frente, honor, rastreos, abandono de sí mismo, abastecimiento, resistir para avanzar, nadie se quedará atrás, espíritu de equipo, disciplina, sacrificio, moral de victoria…
Tortura verborrágica, pues. La gestión de la plandemia, perfeccionado ejemplo de militarización semántica y social, incluyendo la inédita potestad – al principio del horror teatrero- de los milikos para poder identificar a toda la peña. Hemos perdido casi todas nuestras libertades que veremos cuánto tiempo nos cuesta recuperar. Si alguna vez se consigue, que lo dudo.

Covid: operación militar de castigo psicológico de bandera falsa
Ver militares desplegados en las calles produce miedo. Es así. Y una sociedad atemorizada merma irreversiblemente sus ya escasas posibilidades. Las genocidas élites lo tienen claro: opción militar, lo propio de una operación psicológica militar (de castigo) de falsa bandera. Opción militarista y militarizada, conllevando inequívocas consecuencias: la exacerbación de turbadoras actitudes, en la misma línea, en ciertos sectores sociales (balconazis, por ejemplo). El militarismo polariza y no cura. El militarismo mata. Extermina. En fin.
septiembre 1, 2021 a 4:13 am
https://www.voltairenet.org/article213880.html