LUYS COLETO: ¿Quién mató a Stefan Lache en la comisaría de Carabanchel en abril de 2018? (Cuarta Parte).

Les hablé de ello en otros lares. Primero, presentando la iniquidad cometida en la comisaría de Carabanchel. Exponiendo, posteriormen, con suficiente, nitidez, lo que Bozalistán, antigua España, es: una torturocracia. Y prosiguiendo con los sórdidos antecedentes de esta comisaría ubicada en la carabanchelera calle Amigo.
En España, no digas jueces, di mierda extremadamente corrupta
Y, recientemente, la desoladora noticia de que el Juzgado de Instrucción número 15 de Madrid ha rechazado reabrir la investigación de los sórdidos y oscurísimo hechos acaecidos la noche del 14 de abril de 2018. El nombre de María Esperanza Collazos Chamorro, titular ese citado juzgado madrileño, razonable y tristemente célebre: apareció en los mass mierda en octubre de 2013 cuando decidió dar por finalizada la investigación ( como ahora) sobre el borrado de los discos duros de los ordenadores que Luis Bárcenas utilizaba en la sede del Partido Popular en la calle Génova.

¿Su «sólido» argumento, entonces (como ahora)? El pepé, en ese momento bajo investigación por los denominados “papeles de Bárcenas”, podía hacer lo que estimase oportuno con esos discos duros porque eran suyos. Sic. Resic. Dos años y algunos meses después, la Audiencia Provincial recriminaba a la juez haber cerrado la investigación “sin practicar diligencia de investigación alguna” ni preocuparse por quién borró esos discos duros.
Idéntico proceder a nuestra situación presente. Y recordemos las literales palabras que desnudaron el pésimo proceder jurídico (y ético) de la magistrada Collazos Chamorro. Tal cual: “La decisión de sobreseimiento provisional se adoptó por la instructora inmediatamente después de incoar el procedimiento. Esto es, sin practicar diligencia de investigación alguna sobre los hechos”.

¿Algún juez justo que reabra este y otros casos?
También les hablé de la cuenta de Instagram, @grupodeapoyolili, donde se irían recogiendo testimonios de personas plurales que tuvieron la desgracia de transitar por dicha comisaría. La forma más inteligente de intentar reabrir el caso: conocer la casa de los horrores llamada comisaría de Padre Amigo de Carabanchel.

Cito los principales. «Fui a comisaría a denunciar malos tratos, con audios y conversaciones y me dijeron que no servían de nada». Otro. «Como mujer el trato fue degradante«. Más. «Se escuchaban los gritos de un chaval al que estaban pegando en un cuarto. Se justificaron diciendo que era un caso de violencia de género. El tipo estuvo «durmiendo» muchísimo después de la paliza«.
Otra. «Me robaron cosas de mi infancia que no pude recuperar. Cada 5 minutos nos venían a despertar para ver que todo funcionaba bien, cuando podían verlo por las cámaras. Te gritaban, se burlaban de ti hasta por el físico o te abrían los platos de comida y te los escupían. Incluso hacían que un hombre revisara el cuerpo de una mujer«.
Robadores y embusteros, claro. «Nos pararon y no me devolvieron mi cartera con 100 euros que tenía. Cuando fui a comisaría me dijeron que la habían dejado encima de un banco que en realidad no existía».

Más casos sangrantes
Como siempre, pura arbitrariedad. «Íbamos andando y lo de siempre. Nos pidieron el NIE y documentación. Nos negamos porque queríamos saber primero el porqué de eso cuando va un ciudadano por su barrio tranquilamente. Se pusieron a insultarnos, y vino la madre de mi amigo y su hermana a preguntar qué pasaba. Les pusieron también contra la pared y al final nos llevaron a todos a comisaria por nada»
Su puta e impune chulería. «Un policía me dijo que podía solicitar un parte médico para el parte de lesiones, sin embargo con el cambio de turno, uno de ellos con actitud chulesca me lo negó llegando a amenazar. Decía…«¿Por qué está este aquí? Dejadme a mí que ya me encargo yo de su caso». Tuvo que interceder otro policía. Pedí su identificación, nunca me la dieron”.
Abusando sin parar, para los maderos, lo blanco es negro. «Me embistieron yendo yo montado en una moto de alquiler, ocasionando desperfectos en la moto. Me han echado a mí la culpa de los daños, 1710 euros«.
Insultando a quien les paga, además de mentir compulsivamente. «Nos pararon y pusieron contra la pared en el barrio. A uno de mis amigos le llevaron a una esquina donde no llegábamos a verle. Cuando nos dejaron, vimos a mi amigo esposado, mientras los policías le metían en el coche. Cuando fuimos a preguntar a la comisaría, nos llevamos insultos, y decían que ahí no había nadie, que nos fuésemos o íbamos a acabar mal. No sabíamos dónde estaba nuestro amigo. Nos tuvimos que ir por seguridad. Mi amigo estaba en otra comisaría y acusado de dos delitos diferentes que no había cometido pues estaba conmigo el rato en que supuestamente los hizo”.
Siempre ahostiando. «Un tipo catapultó con una cucharilla las natillas al pantalón de un agente. Este entró cabreado y pregunto que quien había sido. Sin decir nada, dio un tortazo al tipo y allí se quedó unos segundos tirado como un trapo«.
Más hostias impunes de esta chusma. «A mí hasta de menor me pegaron y siguen igual, por eso me fui del barrio. Da más miedo la poli que los chavales, que según ellos son vándalos«.
Hostias sin parar, su clásico impune. «Antes de estar detenida, acudieron a mi casa por una denuncia de malos tratos que hicieron los vecinos. No abrimos por que la discusión había acabado. Al final, tiraron la puerta abajo y entraron 8 policías. Salí a explicarles que no había pasado nada, pero empezaron a golpearme. Tengo fotografías de la asistencia médica que se me dio en comisaría. Al final pusieron de causa atentado a la autoridad, pero quedó archivada por que no tenía ni pies ni cabeza. Interpuse una denuncia el año pasado. Tengo dos partes de lesiones. Acabé con 7 traumatismos en la cabeza y distintas lesiones por todo el cuerpo. La denuncia ha quedado archivada»…

…Y tantos, tantísimos testimonios. Pues nada, esperando un juez justo. Y lo tantas veces repetido: Hágase justicia, aunque el mundo caiga. En fin.
abril 29, 2022 a 11:07 am
[…] Desde el año 2010, dato oficial, 72 detenidos murieron en comisarías de la policía nacional y la Malamérita. La mayoría de ellos fueron calificados como «muertes naturales». En el caso de Stefan, ídem. La cuarta parte y enlaces a las tres primeras, por aquí. […]