LUYS COLETO: El SARS-CoV-2 continúa (y continuará) sin existir: sólo es un constructo informático imperfecto.

NADIE ha demostrado CIENTÍFICAMENTE la existencia del Sars-CoV-2: hacer de un (pésimo) constructo digital un objeto de fe. Lo visto durante los postreros dos años y pico. Pico largo.
Repetimos como las natillas: un virus no es un exosoma
Recapitulemos. Ya les he hablado suficientemente de los exosomas. Dos años ha, por ejemplo. En otros lares. Pero siempre arribando a lo mismo: el SARS-CoV-2 no existe. Ergo la viga maestra de la PLANDEMIA, colosal bluf.
Exosomas, grosso modo, microvesículas liberadas por las células tanto en situaciones fisiológicas “normales” como, preferentemente, patológicas. Se confunden con virus, pero son de hecho otro material genético completamente distinto que puede identificarse (debido a su “similitud” bajo microscopio) erradamente como virus.
Como jamás pudo (ni podrá) ser aislado algo inexistente, algunos denunciamos que el fraude se hallaría inevitablemente en la secuenciación de ARN: al aciago y nigérrimo bienio pasado me remito.

SARS-CoV-2: inaprehensible espectro
Recientemente, el artículo científico aparecido en The Lancet Respiratory Medicine: Role of exosomes in false-positive covid-19 PCR sobre el papel de los citados exosomas. Previsible conclusión: el SARS-CoV-2 no existe, tan solo es un modelo informático defectuoso, ratificando lo esencial. Por ejemplo, se concluye que la prueba de PCR in vivo posee nula especificidad porque detecta exosomas en lugar del – hipotético y vagaroso y fantasmal – SARS-CoV-2: una entelequia, entonces. Una quimera sí, pero “Esfinge” digital.
En ese sentido, el código de ARN detectado en las pruebas de las fraudulentas PCR, absurda e injustificadamente atribuido al SARS-CoV-2, pertenece en cambio a una respuesta inmune inducida por enfermedades respiratorias (ains, las radiaciones electromagnéticas, incluida la mortífera 5-G) de las células humanas que durante ese proceso “curativo” libera exosomas y confunde los resultados de la prueba de PCR. Las pruebas de PCR carecen de especificidad alguna (además de la denominada sensibilidad) debido a la presencia de ARN de exosomas in vivo.

Se concluye en este artículo que el código genético del SARS-CoV-2 se ha identificado erróneamente y, en cambio, pertenece a algo que contiene ARN de las células epiteliales de las vías respiratorias humanas que resisten a padecimientos respiratorios, es decir, exosomas. En fin.
abril 28, 2022 a 10:58 am
[…] 16 de marzo de 2020!!!, la primera prueba en humanos de una “vacuna” experimental para el ectoplásmico y digital “nuevo” coronavirus. Sin embargo, ninguna kakuna puede desarrollarse tan velozmente a menos que la cepa del virus se […]