LUYS COLETO: España, 2022: donde el genocidio del aborto es un derecho y rezar es un delito.

Jueves Santo, entrada en vigor de la reforma del Código Penal, castigando con penas de prisión que oscilan entre los tres meses y el año. El sólo hecho de rezar, hacer vigilia o repartir folletos frentes a los mataderos de bebés sin nacer, condena sin denuncia previa. Memento artículo 172 del Código Penal, vinculado a que exista una denuncia previa por parte del «coaccionado» o de su abogado. Con esta reforma, la sola presencia, una plegaria, una oración, unas respetuosas y disuasorias palabras, un desgarrador basta ya, te podrá llevar en el caso de que seas condenado en dos ocasiones, incluso, al puto talego. E ignoraremos el, como poco, mal gusto del cocinillas Aduriz del Mugaritz.
Ni coágulo de sangre ni bolsa de células: un bebe sin nacer
La labor de los denominados rescatadores deviene, sin más, admirable. Desde 2013 han logrado evitar 6.000 infanticidios, o lo que es lo mismo, salvar 6.000 vidas, no solo mediante el diálogo con las madres a las puertas de los abortorios, sino a través de la oración, la paciencia y la desinteresada ayuda prestada.

El único interés de los mataderos de bebés nonatos es matar la vida del crío que la madre lleva dentro para satisfacer los sórdidos intereses de una industria, la del aborto, que mueve miles de millones y cuyo objetivo es el tráfico de material, la venta de los materiales de los restos fetales, parte de la placenta y el cordón umbilical. En definitiva, se trafica con los órganos de los bebés…y macabros más allás. Además de avanzar en satánicas agendas: eugenésica reducción poblacional de los pueblos occidentales.
El aborto es un cruel e difícilmente asesinato, sin más, previa deshumanización de un ser humano. Además, contra un ser indefenso: no en potencia, sino en acto. Es un niño no nacido. No es un feto, un embrión, “un coágulo de sangre”, una «bolsa de células». En absoluto. Es un ser completa y genética y ontológicamente distinto del padre y de la madre. Es un ser, eso sí, absolutamente dependiente e indefenso.

El mundo al revés: asesinar a sangre fría, derecho; evitarlo, delito
Claro que su cuerpo es tuyo, pero el bebé que una embarazada lleva dentro no es una extensión del cuerpo de la mujer. Si fuese parte del cuerpo de la madre, al instante del nacimiento, por ejemplo, no se le llamaría parto, se le llamaría amputación del hijo. Por eso, como todos – repito, todos – sabemos que no lo es, solo puede ser un ser humano absolutamente diferente.
Palabrita de agnóstico, deviniendo clamorosamente ateo: Bozalistán muy echada a perder: asesinar indefensos (mediante aborto y eutanasia), «derecho»; evitar el crimen, delito.
Gratitud y docus
Y, sobre todo, gracias papá y mamá, por decir sí, sobre todas las cosas, a la vida. A mi vida. Y dos docus imprescindibles…
Bloody Money (Dinero Sangriento), el colosal negocio del aborto, un clásico.
El más reciente, Inocentes, precisamente sobre la benemérita labor de los «rescatadores».
…Y la imprescindible labor de la productora argentina Faro Films.
En fin.
Deja un comentario