VÍDEO: ¿A Fabián C. Barrio se le ha ido la almendra?
¿Será alguna coña oculta de Fabián esta ida de olla prohibiendo a sus espectadores cosas…? NO es una coña, él mismo me ha aclarado que le suben sus videos convertidos en audio a plataformas de podcast para hacer dinero gratis haciéndose pasar por él. Y emiten sus videos televisiones cutres que ni le piden permiso y se lucran de su trabajo para evitar producir horas de programación. Pero si él no explica esto, en lo cual tiene toda la razón, no podemos ser adivinos. Esos letreros son ofensivos al espectador e inocuos para los hijos de puta que le están usurpando.
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This entry was posted on junio 28, 2022 at 7:25 pm and is filed under Documental Social with tags Los minutos del odio. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed. You can leave a response, or trackback from your own site.
junio 29, 2022 a 7:40 pm
«Asi que de respeto vas muy justico tanto como de castidad la Tacones», éso sí que es tirar a la línea de flotación del tipo éste al que no conocía hasta ver tu video.
Estas cosas cibernéticas, además de ser el instrumento preferido de Satanás, para abducir y enajenar a la plebe están consiguiendo un desquiciamiento en el ser humano total.
Las cosas importantes al más feroz ostracismo llevadas por una sociedad vacia y abotargada y las chorradas e infamias ocupando horas y horas en los medios de desinformación.
Esta mañana estaba esperando para reunirme con un potencial cliente y en la sala de espera (era un negocio) tenían puesta la televisión, no se el canal pero creo que era ‘Miente 5’. La cuestión es que me he podido reir bien a gusto (no se oia el sonido pero las imagenes estaban subituladas), erán un hombre y una mujer, más quemados que bronceados, en algun tipo de isla, pero muy raro sin nadie en la playa, ni hoteles ni chiringuitos, y las gansadas que decian eran enciclopedicas, luego sacaban un plató de televisión con seres antropomorfos imagino que añandiendo sandeces sobre las dichas por ese pareja de tortolitos.
En un país que se respetase a sí mismo una escoria de programación, como la que he visto, sería perseguida criminalmente (aquí en Espena es un crimen tan generalizado que se ha institucionalizado)
junio 29, 2022 a 7:59 pm
La putatele es, sencillamente, nauseabunda. Desde siempre. Por eso lo sé yo que no la veo desde el siglo pasado, pero me llegan momentos cumbres cuando, como tú, accedo a algún lugar con dicho aparato luciferino encendido.
Cuando yo era imparable, apagaba estos aparatos estuviera donde fuera (locales públicos, casas…) y si me decían algo, pues me iba y se la volvía a encender.
Fabián tiene vídeos muy buenos, pero es muy ególatra y anarkoliberal, y eso es una muy mala mezcla. Es decir: no puedes ir de ácrata financiado por empresas… que es lo que él ha hecho siempre, según ha contado. O emprender negocios liberales… que es lo que dice que hace.
No es fácil ser ácrata como yo. Haber renunciado a todo lo que suponga recibir dinero a cambio de vivir. Pero por lo menos ha tenido la valencía de responderme a mi vídeo, por correo-e; ya que al primero que se lo envié fue e él. Eso le honra.
junio 29, 2022 a 8:07 pm
Aunque, por desgracia, hacer las cosas como Dios manda tiene muy escasas recompensas en estos tiempos de tribulación, a veces ocurre el milagro, Tú lo has hecho perfecto y Fabian se ha comportado como una persona bien educada.
junio 29, 2022 a 8:10 pm
Es un hombre bien educado, aunque la sobervia le puede. Ten en cuenta que rechazó ser entrevistado por mí… «por que no tenía tiempo» pero resulta que entró en el BLOG, vio que no tenía repercusión mediática… y eso es para él «no tener tiempo» jajjaa
julio 1, 2022 a 10:24 pm
Lo más indulgente que se me ocurre es colgarle de los pulgares ‘ad eternum’ por no aceptar ser entrevistado por Tí (no digo que sea un sueño lascivo personal, ni que mataría por conseguirlo, pero casi).
Un abrazo,
julio 1, 2022 a 10:35 pm
Él se lo perdió. Es de la gente que prefiere una entrevista de mierda en la putatele a una buena sin, a penas, repercusión mediática. El típico español que prefiere que todos crean que se ha tirado a la tía más buena del mundo, siendo mentira, antes de tirársela a condición de que nadie lo sepa.