Música. RAFAEL LÓPEZ: The Ronettes, «Be my baby».

Les traigo este lunes, a mi discoteca particular, una canción del año que nací yo («que mala estrella reinaría»), 1963, de la mano de un trío de chicas estadounidenses, The Ronettes, formado por dos hermanas y una prima. La canción es «Be my baby», compuesta por Phil Spector junto a Jeff Barry y Ellie Greenwich.
El éxito de este tema fue enorme y ha tenido una significativa influencia en otros artistas musicales, llegando a formar parte del fondo musical en algunas películas. Aunque este tipo de temas estén alejados de las modas actuales, no concibo peor escenario que llevar al ostracismo las buenas canciones del pasado, por la sencilla razón de que no observo un relevo musical digno de las ellas.
Quienes siguen mis artículos intuyo que habrán detectado una gran nostalgia en la mayor parte de mi producción, sin embargo esta realidad es nueva para mi, porque durante la práctica totalidad de mi vida no he albergado nunca ese sentimiento. No considero nada halagüeño estar «sometido» a esta «servidumbre» melancólica porque denota cierta pérdida del «aliento emocional», o lo que es lo mismo, tengo la impresión de que lo vivido (personas, aficiones, actividades, vivencias, etc.) merece mucho más la pena de lo que estoy viviendo, y las perspectivas de lo que me quede por vivir.
A mis quintos, y a los que no lo son, les dejo este tema intemporal, con ese inolvidable «arranque» de la melodía, para que, al igual que me sucede a mi, les nutra y vigorice, al menos un poco, el tan necesario aliento emocional (aunque sea un aliento bastante melancólico, todo sea dicho).
Les adjunto un enlace donde escuchar esta canción.
mayo 17, 2021 a 11:18 am
Que tiempos aquellos! 🙂
mayo 17, 2021 a 12:58 pm
José Ignacio, mis recomendaciones musicales (incluso las cinematográficas) son, salvo excepciones ‘turolensis’ y bachateras, obras del siglo XX, por lo que cuentan, como mínimo, con cuatro lustros a las costillas.
Sólo puedo decirte que estoy orgulloso de dichas selecciones porque me ofrecen evocadoras nostalgias, y afirmo que su calidad es de primerísimo nivel.
Para mi los tiempos, también, son los actuales cuando recordamos, y nos emocionamos, con estas canciones y películas.
mayo 17, 2021 a 1:42 pm
Personalmente yo escuché esta canción en la versión (‘cover’ según mi querido César) españolizada por un grupo llamado Les surfs de origen malgache compuesto por seis hermanos (dos chicas y cuatro chicos).
Adjunto enlace para los que hablan 37 idiomas, pero no se les da bien el inglés.
mayo 17, 2021 a 3:29 pm
También conocía la versión en español, faltaría más, que ya tengo una edad… 🙂
mayo 17, 2021 a 5:14 pm
Ese playback, for favor, que somos gente seria. Fuera de ironías, el efecto emocional viene ocasionado por el uso de los coros (los coros le dan ese punto de sensiblería que afecta a las almas gentiles). Como dato estadístico, no he contado con certeza, pero creo que cantan la palabra «baby» (literalmente, «bebé») unas 25 ó 26 veces. Aparte también está en el título. Puede ser, Don Rafael, que ese sea el secreto del embrujo de esta canción, ya que de forma más o menos subliminal nos estarían haciendo añorar la infancia. Un abrazo y espero que mi sentido del humor no le disguste en demasía.
mayo 18, 2021 a 1:11 am
Al contrario, me estimula.
Confío que mi recomendación musical de la semana próxima, que es mucho más contundente, le sea motivo para dedicarla unas letras.
Tenga en cuenta que soy un atrevido, por un maño mediosordo como yo haciendo recomendaciones musicales debería estar prohibido, pero es que la indulgencia de don César es legendaria.
mayo 18, 2021 a 1:28 am
Rafael, ya sabe usted que tengo el cielo más que ganado. Así que todo el monte es orégano en el BLOG.
enero 16, 2022 a 6:52 pm
He leído, muy recientemente, que la cantante del grupo de está selección musical había fallecido estos días. Me he acordado de mi vieja recomendación, y me he decidido a poner unas letras.
Hace no mucho también falleció Carlos Marín el miembro español del grupo Il Divo, a quiénes seguro que habría incluido en alguna de aquéllas recomendaciones que tuve, sólo, que listar por la muerte de mi equipo.
Y de éso se trata de la muerte, en éste caso de grandes artistas, unos por problemas de salud, y otros por las distintas consecuencias de ésta tiranía pseudosanitaria que impone la inoculacion de un fármaco experimental, de cuyos efectos secundarios, ni el fabricante, ni el malgobierno de turno, se hacen responsables.
Una sangría humana, como tan bien explicaba don Luys el otro día en un estupendo artículo, despiadada y criminal, que se lleva vidas, y que también nos quita la vida al arrebatarnos libertades, derechos y nuestra manera de vivir.
Estoy convencido que los lechos de muerte de esos grandes artistas y de todas las personas de bien que han sido, y serán, víctimas de éste desquiciado totalitarismo globalista, serán más confortables por la belleza, el cariño y la alegría que aportaron en vida.
Pero los que queden, o quedemos, ni olvido, ni perdón y aplicar, en la medida de nuestras posibilidades, la saludable y sempiterna legítima defensa de don César.
enero 16, 2022 a 7:06 pm
Buen comentario.
Para aplicar mi sempiterna legítima defensa, hay que tener muchos cojones previos. No sale gratis pegarse (sí, a hostias) con todos. Pero de cada una de mis cicatrices puedo contar una historia divertida. Tal vez, la vida de 1 irredento sea eso.
enero 16, 2022 a 7:34 pm
Cómo se que Tú no reparas en cosas mundanas, te contaré que cuando publicaste esta recomendación el número de visitantes era la mitad de lo que es ahora.
Confío que esos nuevos visitantes realicen una buena utilización de los excelentes, y críticos, materiales que aquí se presentan, aunque los fúnebres resultados de las manifestaciones antiglobalistas que se convocan indiquen todo lo contrario.
enero 16, 2022 a 7:39 pm
Don Rafael… esto que escribo sólo lo lee usted. Todo escritor que se precie no escribe para ser leído, sino porque necesita escribir para expresarse. ¡Imagina mi suerte al saber que soy 1 escritor al que, cuanto menos, lee 1 lector!