Me largo a vivir a la montaña. Qué te jodan, NOM.
Queridos niños, tras 14 años de insufrible vida en Hediondo Puente de Bellacos, por fin vuelto a intentar vivir junto a la vida. A mi estilo, en una casa cochambrosa pero con mi Mujer (mayúscula aprehendida de Don Rafael López). En la sierra de Madrid. Con mis amigos cuadrúpedos. Y con algunos bípedos que no me disgusan del todo. Cuidado, sierra de Madrid, que César Bakken Tristán va para quedarse. Luis Rosales me estará viendo, orgulloso, desde el cielo.
Necrófilos, totalitaristas, hijos del NOM en definitiva… vuestro holocausto me pillará en el campo. Venid a por mí. Tendré un ejército de árboles y cuadrúpedos conmigo. Venid si tenéis cojones. Os he vuelto a ganar y, por supuesto, sigo sin tocar un bozal. Hijos de la gran puta.
Engalano mi artículo con uno de los cutre/vídeos que hice en la que ahora es mi casa. E insisto, NOM: que os jodan. A mí no me habéis derrotado. Sigo siendo vuestro trastorno. Sigo mostrando y demostrando que se puede vivir sin dinero y sin miedo. Cabrones, hijos de la gran puta, insisto. A mí jamás me derrotaréis porque nací un domingo de resurrección. Dios está conmigo, hijos de satanás.
PD: echaré mucho de menos a Dartacat, el puto gato negro okupa que se coló en mi vida desde la Noche de los Difuntos de 2020. Ya nos veremos, amigo.
Deja un comentario