ARTÍCULO: «Caballero, caballero». El epitafio sonoro de nuestra vida.

Queridos niños, todavía no sois conscientes – en vuestra genial ingenuidad – de que no tenéis vida, ni jamás la tendréis. Ciertas constantes vitales no os avalan para ser declarados seres vivos. Hacedme caso, que yo estuve vivo mucho antes de que os parieran.

Acabo de ver una aberración tan importante, que merece la pena ser contada. Es algo que para las mentes insensatas ya pasa desapercibido, pero no para mí.  Estaba yo leyendo un libro (por desgracia esto es ya oxímoron) y, de fondo, escuchando un zumbido muy molesto en la calle. Tras varias páginas, decido asomarme por la albardilla y resulta que era una grúa llevándose un buga. Bueno, normal que en una calle como esta, donde está prohibido aparcar y está llena de coches aparcados, pues la grúa se nutra. Encima, estaba en sentido contrario, claro… es que había un munipa (vulgo policía local) hablando con el gruero y, claro, eso es salvoconducto para todo y patente de corso.

El munipa, embozalado, el gruero ídem. Hasta ahí todo bien. Ya hay que asumir que la peña vaya con un bozal por la vida. Pues nada, como le dice el mar a uno que se está ahogando. Lo significativo es el motivo por el que estoy escribiendo esto. En la esquina de esta puta calle a la que perderé de vista para siempre en 2 semanas… el munipa me ha dejado claro que está todo perdido, que no hay esperanza alguna para el ser humano libre. Game over. Y no se puede “insert coin”.

Resulta que el madero, en su mesianismo y magnanimidad, ha hecho un gesto que resume todo el mal sobre la Tierra. El muy hijo de puta ha gesticulado parar con su brazo derecho, para – casi inmediatamente – hacer la señal de “pase”, con ese mismo brazo. Resulta, insisto, que en este esquinazo olvidado de Dios, había un embozalado que iba a cruzar. La calle no tiene ni 5 metros, no es la Gran Vía, precisamente. Y nos han pintado un paso de cebra, por si no nos queda claro por donde hay que cruzar… Y, aún así, el munipa ha parado y autorizado a un peatón a seguir su camino por esta puta mierda de barrio que espero sea un día bombardeado sin piedad, y que la onda expansiva llegue hasta el averno.

No somos conscientes de que estamos sojuzgados por inconscientes.

2 respuestas to “ARTÍCULO: «Caballero, caballero». El epitafio sonoro de nuestra vida.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Lo tengo comprobadisimo que cuando hay una congestión de tráfico anómala va, indisolublemente, ligada a la presencia de policías locales gestionando la circulación de vehículos.

    Son peor que la malaria y una afrenta a la inteligencia, pero podría ser hasta indulgente con sus formas de actuar, si no fuese por su fatua, y burda, prepotencia.

    Su represora (en este caso no en exclusiva) agresión a los siervos por el uso del bozal resulta criminal, oligofrenica y globalista (iba a decir luciferina, pero el Señor del averno tiene más clase que está patulea de emasculados)

    • Y cuantos más años pasan más daño nos hacen. Quieras que no de jovencico todo se pasa más por alto…¿pero ahora? Ver a estos niñatos uniformados y armados es de los mayores escarnios que puede sufrir un ser humano. Caballero, caballero… sin duda las 2 palabras que más odio.

Replica a Rafael López Cancelar la respuesta