Vamos a ver, César, ¿donde te habías dejado olvidados los dos rombos?
Sí es que, por más que lo intento, no gano pa disgustos contigo.
Desde el 15 de febrero del 2021 con el emblemático, y jovial, artículo de don Luys sobre la PCR anal, creo que no escuchaba tan reiteradamente ésa desabrida y vulgar expresión.
Es más, además de provocar una cuasi inmunizarme contra la misma, puedo afirmar que ha penetrado en mis oídos tantas veces, en el día de hoy, como en mis doce lustros de azarosa vida.
Comprenderás mi cautela para no seguir degradando el nivel del blog, pero, visto lo visto y oído lo oído, os podéis ir Luys y Tú a…
Alfredo Díaz peca (y mucho) es escalogogía infantiloide que jamás entenderé por qué es así… ya que el «caca-pedo-pota-culo-pis) es algo que repudio y me repugna, y jamás lo he usado, ni usaré… pero es que no nos queda otra que soportar cierta basura dentro de obras de tanta calidad como el vídeo de marras. Por cierto, la película sobre la que hace el falso doblaje es muy recomendable: «La máquina del tiempo». La novela en la que se basa, del afamado H.G. Wells, la desconozco.
Eso sí… se nota que no ves cine ni series de este siglo… ES INSOPORTABLE que en todas salga gente echando la pota y demás escatologías, y digo EN TODAS., de animación incluídas. Y, por supuesto, sin venir a cuento. El NOM satánico tiene muchos más tentáculos de los que creemos.
La película no la conocía (con razón, con esos diálogos), y de la novela que te voy a contar.
Ésto de los viajes en el tiempo es una quimera infantiloide, pero que da juego para esos viajes temporales donde se contraponen dos mundos que, en distintas épocas, comparten un mismo espacio físico.
Ya sabes mi escasisima filiación a las series (contra más modernas, intuyo que peores), y del cine de ésta centuria pues que me resulta, perfectamente, prescindible, salvo los cuatro mariconazos españoles, que ganan dinero público con sus bodrios, porque ellos si saben de cine.
No sé, ésto está echao a perder. El arte siempre lo he entendido como la sublimación del aspecto espiritual del individuo, pero observo cómo se ha prostituido y mercantilizado, de tal manera, que anda desaparecido. El vulgo demanda basura, los pseudoartistas son basura y sus realizaciones son basura, ¡todos contentos! a excepción de quienes no nos contentamos y tenemos que recurrir a los auténticos artistas del pasado.
enero 24, 2022 a 2:06 pm
Trágicamente, muy bueno… 😦
enero 24, 2022 a 6:33 pm
Vamos a ver, César, ¿donde te habías dejado olvidados los dos rombos?
Sí es que, por más que lo intento, no gano pa disgustos contigo.
Desde el 15 de febrero del 2021 con el emblemático, y jovial, artículo de don Luys sobre la PCR anal, creo que no escuchaba tan reiteradamente ésa desabrida y vulgar expresión.
Es más, además de provocar una cuasi inmunizarme contra la misma, puedo afirmar que ha penetrado en mis oídos tantas veces, en el día de hoy, como en mis doce lustros de azarosa vida.
Comprenderás mi cautela para no seguir degradando el nivel del blog, pero, visto lo visto y oído lo oído, os podéis ir Luys y Tú a…
(seguir escribiendo artículos, ¡malditos!)
enero 24, 2022 a 6:46 pm
Alfredo Díaz peca (y mucho) es escalogogía infantiloide que jamás entenderé por qué es así… ya que el «caca-pedo-pota-culo-pis) es algo que repudio y me repugna, y jamás lo he usado, ni usaré… pero es que no nos queda otra que soportar cierta basura dentro de obras de tanta calidad como el vídeo de marras. Por cierto, la película sobre la que hace el falso doblaje es muy recomendable: «La máquina del tiempo». La novela en la que se basa, del afamado H.G. Wells, la desconozco.
Eso sí… se nota que no ves cine ni series de este siglo… ES INSOPORTABLE que en todas salga gente echando la pota y demás escatologías, y digo EN TODAS., de animación incluídas. Y, por supuesto, sin venir a cuento. El NOM satánico tiene muchos más tentáculos de los que creemos.
enero 24, 2022 a 7:30 pm
La película no la conocía (con razón, con esos diálogos), y de la novela que te voy a contar.
Ésto de los viajes en el tiempo es una quimera infantiloide, pero que da juego para esos viajes temporales donde se contraponen dos mundos que, en distintas épocas, comparten un mismo espacio físico.
Ya sabes mi escasisima filiación a las series (contra más modernas, intuyo que peores), y del cine de ésta centuria pues que me resulta, perfectamente, prescindible, salvo los cuatro mariconazos españoles, que ganan dinero público con sus bodrios, porque ellos si saben de cine.
No sé, ésto está echao a perder. El arte siempre lo he entendido como la sublimación del aspecto espiritual del individuo, pero observo cómo se ha prostituido y mercantilizado, de tal manera, que anda desaparecido. El vulgo demanda basura, los pseudoartistas son basura y sus realizaciones son basura, ¡todos contentos! a excepción de quienes no nos contentamos y tenemos que recurrir a los auténticos artistas del pasado.