Música SIN mariconadas (homenaje al maño gruñón y al que no es siervo): «Cucurrucucú paloma»
Hagan sus apuestas, lectores. Ya les digo yo que el primer enlace es el que le gustará más a Luys, y el segundo a Rafael López. Y para que se vea que soy totalmente parcial, añado un tercer enlace, que es el que más me gusta a mí… y es una versión remasterizada de alguno de los 2 anteriores…
enero 28, 2022 a 10:52 pm
Gracias, querido.
Bueno, vamos al lío.
La impagable labor de este blog en pro de la cultura y el conocimiento alcanza un nuevo hito, en el día de hoy. Resulta que he escuchado esta canción un buen número de veces, y por varios artistas distintos, pero desconocía que su autor es el gran compositor Tomás Méndez (hoy hubiera sido si onomástica).
Las versiones mas conocidas por mí son dos: la clásica de la gran Lola Beltrán, cantante de primerísimo nivel que interpretó buena parte de las estupendas composiciones del señor Méndez. La otra es una notable versión de Dolores Pradera cantando a dúo con Paloma San Basilio.
Igual que cuando recomendé «Mujeres divinas» descubrí que su autor era Martín Arieta, a pesar de ser mundialmente conocida por el recientemente fallecido Vicente Fernández, hoy hallo a este compositor mejicano, al que quedarán, a partir se ahora, debidamente asociadas sus creaciones.
En cuanto a la maliciosa intención de don César, con esta propuesta musical de hoy, decirle que me ha enternecido ver al, también, recientemente malogrado Franco Battiato cantar en español el estribillo de la canción en ese pozo de malnacidos pancatalanistas que es la tv3 (creo que la única otra excepción, que han hecho, es cuando acuden etarras a sus programas).
Yo como soy de pueblo pequeñico, siempre hoy a mis mayores cuando se referían a alguien fallecido «que en paz descanse», por ello trataré de no tumbar el descanso de ese excéntrico italiano, sobre el que sentí algún tipo de filiación artística en mis años mozos. Aunque tenga que reconocer que no fue un favor, precisamente, lo que le hizo a don Tomás al versionar su canción, y además en esa jerigonza de italiano e inglés.
Sé que don César es amigo de cantantes estrafalarios extranjeros esguzando canciones en español, me viene a la memoria aquélla recomendación suya, dentro de la noble sección Música sin mariconadas, de una tal Jazz (o algo así) que de propina a su tema «Si jamais j’obluie» (o algo parecido) metió una versión, manifiestamente objetable, de un emblemático tema hispano.
En fin, como dicen mis archienemigos, al no poder visionar, y escuchar, el tercer video propuesto por el tirano, mi voto incondicional es para el autor de esta estupenda canción, don Tomás Méndez.
Y, César, afrentas de estas se pagan, y yo me la voy a cobrar.
enero 28, 2022 a 10:56 pm
Fe de erratas:
Donde dice «hoy» debería decir oí.
Donde dice «tumbar» debería decir turbar
enero 29, 2022 a 10:05 am
Estaba cantado, nunca mejor dicho, cual es el tema que te iba a gustar a ti. Curiosmente, el tema elegido por mí si aparece en el borrador del artículo, pero no sé por qué cojones no se publica… así que siempre les quedará la duda de cual de los 2 temas prefiero, ya que el tercero era una versión más de uno de los primeros… pero vamos, doy una ligera pista: es el de Battiato. jajaja.
enero 29, 2022 a 1:59 pm
Atribuladas, e inhóspitas, celadas bullen en mi mente para cobrarme la deuda, por la afrenta cometida.
Pensaba en contenerme, pero la mala sangre bulle por mi sesera, y éso es mal asunto.
Meter en la misma recomendación al gran Tomás Méndez y a ese copiota italinini, cuyo bailecico de marras, ejemplo de armonía y dinamismo, es demasiado, incluso para mí.
Además el tipo se quita las gafas negras hacia el final de la actuación, con lo mono que está con ellas, y lo resultonas que son para disimular esa quilla nasal.
Si esa desaparecida producción sobre la que manifestabas tu preferencia está hecha con esa materia prima, tengo dos cosas claras: que superará al tema versionado, y que no alcanzará las cotas del original aunque se aupe en el apéndice narigudo del señor Battiato.
Por cierto el precio del disco de vinilo es cañón, ¡a ver sí me puedo hacer con él!