ARTÍCULO: aberraciones naturales y/o artificiales.

La foto de cabecera la he sacado con mi móvil súperinteligente, no con mi cámara profesional, no la tenía preparada para captar la aberración que muestro. Me refiero a algo que sucede en la parte azul (dijo el daltónico… pero me enseñaron que «el cielo es azul»). Como la resolución es ínfima, os hago un zomm, a fin de localizar el evento aberrante. Ahí va:

El pie de foto es descriptivo al 100% de lo que casi no se ve, por la cutre cámara, pero que mis ojos veían claramente. La luna de día, casi atravesada por una estela química creada por un hijo de la gran puta que pilota un avión. La foto está tomada en mi nuevo pueblo, a 1.200 metros sobre el nivel del mar de Alicante (desde ahí se miden estas gilipolleces)… ¿será condensación de agua? Mi polla gorda.
En Eivissa tenemos un dicho: «2 de las cosas más inservibles del mundo son los pezones del hombre y la luna de día». Tras 26 meses de PLANdemia, he de añadir un tercer invitado a este duo: el ser humano.
febrero 7, 2022 a 1:08 pm
Querido César, eso de la luna atravesada por una nube (estela química del avión de marras) me ha hecho recordar a Buñuel y «Un perro andaluz».
Si es que los que sabéis de cine encontráis inspiración literaria hasta en los detalles más cotidianos.
Un abrazo,
febrero 7, 2022 a 1:11 pm
Ya que este BLOG lo leemos tú, yo, Luys y «el amigo sueco», te puedo decir, para que quede entre nosotros, que ya le gustaría a ciualquier cineasta (sobre todo a Buñuel que se refugió en el surrealismo ya que no sabía comunicar con las herramientas coomunicativas difíciles) tener un 0,5% de mi talento audiovisual.
febrero 7, 2022 a 1:33 pm
¡Redios, qué mala suerte, para éste litigio, que naciera en Calanda!, es que tengo el malacaton partio (habrás oído hablar de los malacatones de Calanda, ¿no?)
febrero 7, 2022 a 1:48 pm
Malacatones es como llama Martínez Soria a los melocotones… y desde hace más de 30 años que se lo oí, yo y unos amigos, ídem.
febrero 7, 2022 a 6:04 pm
Bueno ése término no es propiedad privada, aunque, a nivel de España, lo popularizarse mi paisano. Es un aragonesismo muy arraigado en la Tierra Baja (cubre una amplia zona de Teruel y otra más pequeña de Zaragoza), lugar de cultivo de esta magnífica fruta, por la que siento una confesa debilidad personal.
Cómo esa zona es de secano, los frutos tienen unas características diferenciales tanto en calidad como en sabor. Se recolecta para San Miguel (desde hace algunos lustros también es San Rafael), y se suelen embolsar para que no les pique la avispa, y degrade la calidad del malacaton.
Hay unas pocas empresas, de la zona, que preparan excelentes conservas en almíbar, presentaciones que pueden encontrarse, fácilmente, en tiendas especializadas. A mí, de todos modos, me gusta más el natural, pero como dice el dicho «cuando no hay lomo, todo me lo como»
Un abrazo y dile al Non Serviam que apure su conectividad cibernetica que ésto se está pasando de castaño oscuro.