ARTÍCULO: Si los cerdos humanos volaran, no se vería el sol (I: dueñEs de perrEs).

Queridos niños, inauguro esta sección que – por desgracia – será muy prolífica, y lo haré generalizando y obviando las lógicas excepciones que confirman esta regla de que hay humanos muy cerdEs, y les pido perdón a los puercos cuadrúpedos por compararles con los humanos.

Empiezo con los amEs de perrEs, porque son de los primeros cerdos humanos que estoy sufriendo en mi nuevo valle de lágrimas. Da igual irse a vivir a la sierra… estos guarros están por doquier, eso sí… en proporción ínfima comparado con Hediondo Puente de Bellacos, el lugar de Europa con más perros urbanos (lo vi en un estudio oficial, a parte de sufrirlo en mis propias carnes durante 14 años. Allí los ames de perres tiene una media de 3 por cerde. La imagen más delirante me la dejó una “paseadora de perres” con 14 canes, que los conté, aunque para descarga de la ignominia que esto supone, diré que no fue en Hediondo, sino en el distrito de Arganzuela. Creedme que no es nada gratificante el espectáculo de ver a alguien recogiendo mierdas de 14 canes, todos con correa… menudo show patético, a lo que puede llegar la vida humana….).

En actual portal de mis caseras (he cambiado pollas sojuzgadoras de propietarios, por coños, pero aplicad el lema de los Reyes Católicos) es el único en 1 km. o así… y en el campo… o sea, que las posibilidades de que un perro elija la puerta de este portal son muy altas si los perros solo pudieran mear en portales. Llamadme loco, pero creo que esto no es una necesidad perruna insalvable, como por ejemplo lo jiñar haciendo el pino.

Bueno, asumiendo que si el parraze o perrazes – por el tamaño de las micciones que deja,  a no ser que sea el perrito vejiga que igual existe esta marca de chucho – se desahoga en la puerta es porque su putE dueñe le obliga a ello. Tiene árboles, esquinas por doquier, locales abandonados, farolas… qué sé yo, un universo entero para alzar su jodida pata (este es perro, porque mancha también la pared y no creo que entre los cánidos está la moda de las cerdas humanas que mean de pie – yo las he sufrido –).

Voy a aportar las soluciones a este problema. Primero en una “ciudad sin ley” como parecen ser las espenolas:

  • Me atrinchero a esperar la visita del dueñE, y si el perro es muy grande y/o de ataque, me callo como una puta y les sigo, a fin de pillar el dueñe sin la bestia/a parda/s, porque el perro no tiene culpa de nada y no me lo voy a cargar si me ataca. Y cuando así sea empleo la dialéctica, que fracasará pues si hace eso con su perro ya sabe que está mal hecho, y paso al plan reventarle a hostias y, si se me va la mano, dejarle en el monte al albur de las alimañas, pese al delito ecológico que este envenenamiento puede suponer.

Segundo, en una ciudad con ley nauseabunda, que es pero que una ciudad sin ley, pues no puedes defenderte:

  • Me jodo y dejo un platito con chucherías para canes y un cazo con agua, para que el puto perro pique algo y no se deshidrate tras tremenda meada; y también una birra, con unos cacahuetes pelados, para que el dueñe tome algo también mientras su can inunda de orín toda la puerta y entrada del portal.

Los cerdes dueñes de perres son de los bípedos más asquerosos, no sólo por esto de las deyecciones y micciones caninas en la rúa, sino porque dejan que sus perres pululen por sus casas con el culo lleno de tropezones pos defecación y el aparato miccionador goteando sustancias; amén de los pelos por doquier y las babas. Y se restriegan por el sofá, la alfombra, la cama y etc. A mí esto me la suda, pues en su casa, siempre que no se moleste al vecino, cada uno es amo y señor y que hagan lo que quieran. Pero en la vida en común… no, no, no.

En un mundo ético y cívico, los perros saldrían meados y jiñados de casa, pues se les puede adiestrar muy fácilmente, para que así lo hagan. Pero, resulta, que los malditos amos dicen: “tengo al perro muy bien enseñado: nunca hace sus cosas en casa”. Como de ellos no saldría esta cosa para CUALQUIER SER CIVILIZADO TAN OBVIA, le toca a la ley intervenir… jajajajaja. Demasiado hicieron multando por no recoger las deyecciones… aunque no multan a nadie, porque no vigilan esas cosas (me lo dijo la propia policía) y por eso también está todo repleto de cagadas.

¡Hasta mi próximo artículo de cerdes bípedos, queridos niños, y no tengáis jamás perres, a no ser que viváis en pleno campo, tanto por higiene y salubridad humanas como para no torturar animales!

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