LUYS COLETO: La rata ponzoñosa de nombre Justin Traudeau embargará las cuentas bancarias de los PACÍFICOS camioneros canadienses.
¿Os acordáis, no ha tanto, cuando congelar una cuenta bancaria por opinar diferente era una teoría conspirativa? El ilegítimo y tiránico gobierno del país norteamericano lo acaba de anunciar. Contra miles de manifestantes pacíficos. Declarando previamente, siniestro pretexto, y por primera vez en la historia canadiense, el estado de emergencia. «Invoking the Emergencies Act, and how taking this step will help get the situation under control». Bajo control, ¿de qué me sonará? ¿Recordable y enjundiosa portadita de los mendas lerendas, los amos de Justin? Juas.

Suspender cuentas y seguro del camión
El chapado de las cuentas, a través de la viceprimera ministra, Chrystia Freeland. Esta otra rata, en apenas tres minutejos, ha explicado detalladamente que “ los bancos podrán embargar las cuentas personales de quienes participen en estas protestas y que, además, se podrá suspender el seguro de los vehículos» de cualquier camionero que se compruebe que ha participado en las PACÍFICAS protestas de las últimas semanas.
Además, según esta basura dizque humana, Christina Alexandra Freeland, Chrystia para los coleguitas de la logia y más allá, se está preparando una ampliación de la normativa sobre financiación del terrorismo (sic, resic) para que incluya las criptomonedas y las plataformas de recaudación en internet. «Considérense advertidos. Si su camión es utilizado en estos bloqueos, sus cuentas serán congeladas. El seguro de su vehículo será suspendido. Envía tus camiones de vuelta a casa».

Disentir es terrorismo: eres infinitamente peor que un etarra
Prosigue, con un par. «Los bloqueos ilegales ponen de relieve que las plataformas de crowdfunding y algunos de los proveedores de servicios de pago que utilizan no están totalmente contemplados en la Ley de Activos del Crimen y Financiación del Terrorismo«. Vamos, aplicar las leyes de financiación antiterrorista, facilitando a los bancos suspender cuentas sin orden judicial de aquellos que estén involucrados en las PACÍFICAS protestas. Acojonante. Por detrás y por delante.
Y remata. «Hay que seguir el dinero» (“Follow the money”), sintetiza pues todo su liberticidio Freeland. Por supuesto, lo haremos, milady. Juas. El suculento putiferio jamás aclarado de los 187.000 millones de dólares canadienses «evaporados» por la citada y satánica administración que estamos glosando. Sus 52.000 proyectos de infraestructuras: rejuas. Y la ínclita, perínclita más bien, Catherine Mckenna, también eclipsada. La descojonación…
Deja de dar tanto por culito, además tan seguidito
…Pues lo dicho, a por ellos. A por ambas ratas. Y a por las nuestras. Y, Mismos amos. Disímiles títeres. Y, joder, que devuelvan algo de toda la morterada tan alegremente – pura alacridad de moza – tangada. En fin.
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