RELATOS esperpénticos y kafkianos (I): “Desi y su «simpa´´ frustrado”

«El aquelarre». Don Francisco de Goya y Lucientes.

Comienzo una serie de relatos (casi todos autobiográficos) sobre lo delirante y molona que era la vida antes de la PLANdemia. Momentos esperpénticos y kafkianos bastante divertidos o, cuanto menos, no muy usuales en la rutina que es la vida de la mayoría del orbe. Más adelante los desarrollaré a conciencia literaria, a fin de publicarlos en un libro… si un editor vuelve a arriesgarse, porque mis últimos 4 libros ya estaban en imprenta y se anuló su publicación a última hora por presiones tanto de autores varios al editor, como de editores que al googlearme vieron que no les convenía publicar a un ácrata como yo. El talento es lo de menos a la hora de publicar, creedme (aunque el que sea lo sabe… cuanta bazofia hay). Las editoriales son: “Amargord” (en 2 de sus colecciones para blanquear farlopa – pero eso es otra historia –), “Ruleta rusa” y “SND”. Las que ni siquiera confiaron en mí y no imprimieron mi libro para lanzarlo, son decenas y decenas. Pero estos 4 libros pasaron “rozando el larguero de la publicación” jajajaja. Aprovecho para hacer una llamada a cualquier con pasta. Yo me encargo del trabajo de edición, si alguien me financia.

Algunas de las historias de estas series ya las he esbozado en artículos y relatos de este mismo BLOG

I. Mi amante Desi y su amiga, en un “simpa” frustrado.

Conocí a Desi hace 15 años, en un garito de Madrid donde a los pocos meses me intentaron dar una paliza inopinada – por lo injustificada – entre mogollón de hijos de puta (aquí tenéis la noticia). Iba yo con mi otrora enorme colega el follador infiel expoliador del tenis y nos ligamos a Desi y su amiga, en un periquete, y nos fuimos con ellas a su casa, en Parla. Ellas de guía en su coche y nosotros siguiéndolas eligiendo a cuál nos íbamos a tirar. Pero antes de seguir con la sicalipsis, cuento la historia porque esta serie de relatos no va de sicalipsis, y quien no quiera seguir leyendo, puede parar cuando ponga yo la imagen de los 2 rombos.

Estaban Desi y una amiga (no la del folleteo de dentro de unas líneas) en un chiringuito de playa tomándola cuando tuvieron la feliz idea de irse sin pagar (vulgo “simpa”). Cuando el camarero no estaba al loro, fueron raudas hacia el coche y arrancaron para salir de ahí a toda pastilla. Pero hete que el coche estaba sobre arena y se atoró allí haciendo el suficiente ruido y polvareda como para que el camarero fuera hacia el coche y las mirara con cara de póker. Encima, fue él quien tuvo que ayudarlas a sacar el coche, ante la enorme vergüenza de ellas. Por supuesto, abonaron el importe de sus consumiciones.

Al llegar a casa de Desi, tras tomarnos la última, nos distribuimos en 2 parejas. A mi “me tocó” ella. Estaba buena la rubia, pero la otra me molaba más. El caso es que Desi cedió su dormitorio a mi colega y  su amiga, y nosotros nos acomodamos en el sofá cama. Como era un estudio rectangular y con la única separación de una estantería entre sofá y cama… pues eso era como una discreta y ordenada bacanal. Desi y yo folleteamos un par de veces, como mandan los cánones en 2 personas que se acaban de conocer ex profeso para eso. A la mañana siguiente, mi colega se había ido temprano, pues al estar casado no podía quedarse más tiempo (sin comentarios. Muchas veces nos pasó lo mismo) y Desi tenía que irse al curro no muy tarde. Echamos un polvo mañanero, pero la muy puta se corrió muy rápido y se fue a la ducha “porque ya se me ha hecho tarde” y me dejó a mí en estado trípode, cosa que no pasó desapercibido para su amiga, que al verme en semejante estado, con la otra en la ducha, acabó lo que la otra empezó, pero manualmente.

En otro de nuestros encuentros, ya éramos sólo los 3. Desi y yo ya gozamos de y en la cama y la otra al sofá. Al dormirse “la mía” me fui “con la otra”… pero estaba ya dormida y dijo que no le apetecía el tema que me había prometido (me dijo que cuando Desi se durmiera, fuera con ella), así que todos a dormir y aquí paz y después gloria.

La tercera, y última vez, que estuve en su casa, me llamó ella para que fuera. Estaban las 2 y como a mí los tríos no me van (no porque no tenga gasolina suficiente, sino porque no me agrada tanto follón de folleteo) les convencí para ir con un amigo mío, con el que estaba yo tomando unas birras en Leganés. Dijeron que no, que a la amiga no le apetecía que fuera otro, así que me fui al tren, dejando a mi colega triste y compungido… Pero justo antes de subirme al cacharro público, en uno de esos impredecibles cambios de humor femeninos, me llamaron diciendo que sí, que fuéramos los 2. A mí me vino de perilla, pues mi colega tenía buga. Paramos en una tienda “no sé qué exprés” creo que de Hipercor o algo así. Pillé 12 birras, e hice cola un buen rato… hasta que al ir a pagarlas me dijo el empleado que al ser más de las 22h. no me las podía vender, ya que no podían vender alcohol a esas horas.

-¿Y eso? ¡Pero si empecé a hacer cola antes de las 22h, me has visto varias veces con las birras y no me has dicho nada!  Tú eres gilipollas. Pues no me cobres, pero me las llevo. Me fui hacia la puerta con las birras para llevármelas sin pagar, enfilando hacia un segurrata de 2 patas con la típica cara de perro que a mí tanta gracia me hace. Pero me paré antes del encontronazo… pues ese día no estaba sólo y mi colega es una de las personas que huye siempre de todo tipo de líos. Es capaz de dejarse timar para no tener problemas… y cómo me estaba esperando en la puerta, dentro del coche mal estacionado… le di las birras al segurrata de 2 patas. “Toma, haz algo y haz de reponedor”.

Compramos las birras en un bar cercano a casa de Desi… por supuesto mi amigo se empeñó en pagar, ya habréis intuido, por lo de antes, que era muy gilipollas en estos asuntos.

Desi nos recibió a lo putón total: sin ropa interior y con un vestidito ceñido, casi transparente, que dejaba ver casi todo lo erógeno de una mujer. Y como ella estaba tan buenorra, a mí me encantó el recibimiento (por cierto, iba totalmente rasurada, cosa que en esa época me pasaba muy a menudo pese a que prefiero vello en esa parte de las bellezas, pero me amoldo…) La otra iba más recatada. Mi colega me dijo, al día siguiente, que se quedó flipado con el recibimiento de la Desi y que estaba buenísima: “Ya, pues si llegas a ver que cuando, nada más llegar, fui al baño, se metió conmigo y se me tiró al cuello, flipas. Estaba más salida que una mona esa noche. Te la podrías haber tirado tú también, fijo, que a mí me da igual”.

El caso es que mi colega no triunfó – era torpe para el ligoteo, ¡con lo fácil que es, copón! – y acabó yéndose a las pocas horas, cuando ya la jocosa y amena reunión tocaba a retozar.

A la mañana siguiente teníamos planeado pasar el día y la noche juntos (obviamente no haciendo turismo por esa mierda de ciudad dormitorio de chabolas verticales que es Parla) sino bebiendo, comiendo, riendo y follando en el estudio, pero me llamó la zorra de mi ex novia la de este relato diciéndome que teníamos que vernos esa misma tarde a primera hora, en Atocha, para que me entregara unos importantes trabajos de infografía que me había hecho antes de mandarla a la mierda, por zorra infiel. No podía ser otro día, pues ella me odiaba por haberla dejado y de la manera que lo hice “mandándole a un psicólogo” (comillas porque tuvo que ir para “superar” todas las verdades que yo le dije de lo que era ella en realidad y lo engañado que me tuvo a mí y a su novio). Así que me despedí de Desi y de un día muy molón y prometedor, y me fui a Atocha… pero claro… mi ex seguía siendo una zorra irrespetuosa, egoísta a tope que jamás ha pensado en nadie salvo en ella misma y sus múltiples intereses, no sólo económicos, que es lo que más le motiva en la vida. Me llamó y anuló la cita “porque me ha surgido otra cosa”. Le volví a recordar lo que era y me quedé sin el trabajo que tenía que entregarme y sin Desi… porque a Parla iba a volver la madre del topo, es decir: topota madre.

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