RELATOS esperpénticos y kafkianos (V): “La boticaria de Arnedillo me dejó al raso”

Fue en 2007 o por ahí. Festival de cine de Arnedo (dicen que es muy conocido, a mí me la suda). Fui en una furgona desde Hediondo Puente de Bellacos (poco antes de empezar yo a ¿vivir? ahí) con una banda de góspel y mi otrora gran amigo Gonzalo Escarpa – presentaba el evento, a cambio de pasta – y su novia de entonces y azote del intelecto, Ajo, una micropoetisa y etc. de gilipolleces. A esta la conocí años antes, en una nochevieja en Tánger… pero eso lo narraré en otro relato (lo apunto, que si no me-se olvida, como decía mi querida abuela materna).
Yo sin alojamiento, como siempre. Jamás hice reservas ni mierdas de esas hasta que mi actual mujer se empeñó en eso, cada vez que salíamos de la guarida. Yo tenía la sana costumbre de ligarme a una tía, en la ciudad donde estuviera, y hacer noche en su morada, sin cobrarle nada… así soy de generoso como gigoló. Pero esa noche de Arnedo, rocé el larguero y me quedé sin gol y en la puta calle. Hace fresquito en ese pueblo, de madrugada, en invierno. Pero como yo estoy loco, todo bien. No hagan esto si la supervisión de un adulto.
En teoría me iba a alojar con mi ex amigo Escarpa, los 2 en la habitación de hotel que le pagaban los del Festival. Pero se apuntó su nueva novia (la Ajo de los cojones) y me quedé sin alojamiento. Eso ni lo habíamos hablado, y como querían follar, pues yo no quería estar ahí presente, obvio. Con este colega he follado varias veces… en la misma casa y con mujeres diferentes, cada uno en su habitación (mis habitaciones, por cierto, que eran mis casas de alquiler). Una vez, en Córdoba, me dijo que él y su novia de entonces (Silvina Mangano, una “famosa” cantante) estaban acojonados – en plan coña – oyéndome follar con mi ligue de un tiempo, la buenísima y guapísima poeta Leyla Ouf aquí podéis ver un corto mío, inspirado en un poemario inédito suyo este corto me reportó, inopinadamente, 600 euros, que me permitieron vivir 2 meses sin currar por pasta, en Córdoba y hacer otros documentales sin remunerar, en mi (casi) sempiterna autoproducción; los productores son unos hijos de la gran puta, mejor lejos, o cerca para darles de hostias.
Cuando acabó el Festival, nos fuimos a la gala de borrachera y papeo cutre pagada por los organizadores (una empresa de zapatos, ojo que te la cojo). Afilé mis ojos para ligarme a una titi y quedarme, de paso, en su keli. Elegí a una rubia buenorra que resultó ser la boticaria de Arnedillo (el pueblo cercano a Arnedo, pero versión canija, de ahí el diminutivo). Y como las boticarias están forradas, pues resolví quedarme con ella, que tendría buen catre. Pero tenía que llevarme y devolverme en automóvil, para irme a la mañana siguiente a Madrid con los negratas que había venido. Eso era un hándicap. El caso es que todo iba viento en popa con ella, nos dimos unos morreos y tal… pero yo estaba a 69 cosas a la vez. A parte de hacer de relaciones públicas y atender a mis “conocidos” de la farándula, estaba tratando de localizar a un antiguo gran amigo de universidad, que era de Arnedo. Pregunté por los bares y casi doy con él… pero sólo sabía su nombre de pila. Aún así, uno de los organizadores me pasó “de estrangis” su tlf. y hablé con él entre beso y beso a la boticaria y garbeo y garbeo. Y esa media hora larga que pasé al tlf. fue fatal para mi alojamiento y acojimiento en cama con hembra placentera.
Toda esta hiperactividad me pasó factura, pues la rubia me dio calabazas, alegando, con toda la razón del mundo: “No quiero liarme con un artista, porque sois todos iguales y tú te olvidarás de mí mañana mismo. No me quiero enamorar de ti”.
Lo del enamoramiento, tras un par de horas de conocernos, me pareció excesivo… pero ya sabéis que de los “guapos” como yo se enamoran en seguida…
Divisé a una morenaza a la que ya le había echado el ojo antes… y le dije a la boticaria que se fuera a enamorarse de otro. Creí ligarme a la morenaza… y como ya había pasado la media noche, le solté lo del alojamiento. Y me dijo que me fuera a su casa, de hecho me lo exigía. “joder – pensé – esto si es triunfar rápidamente y con un pibón”. Pero siempre viene alguien para joder los buenos momentos. En este caso un petimetre entusiasta con sombrero y todo… que resultó ser el paganini del Festival y (aquí viene lo malo) el marido de la morenaza. “¡Claro, Bakken, quédate en nuestra casa, en el sofá cama, todo un honor que te quedes con nosotros!”. Obviamente, rechacé la oferta, todavía me quedaba una hora y pico para ligarme a otra tía con casa y sin marido con sobrero.
Pero fallé y ni follé ni tuve cobijo. No había más tías libres y/o que me gustaran.
Así que, cuando todos se fueron a su olivo (sí, les acabo de llamar mochuelos) yo me quedé en la fría madrugada invernal/infernal de Arnedo… con todos los garitos cerrados y hasta los gatos metidos en casas…
Me fui al castillo (pedazo de idea… pues está en tó lo alto, como todo castillo que se precie, y allí la rasca se multiplica) y luego vagabundeé por el pueblo. Atisbé unas escaleras metálicas de la parte de atrás de algún edificio, y me acurruqué en ellas para tratar de sobar un rato… pero claro, eso estaba helado, por ser metálico y estar construido en Arnedo. Seguí deambulando hasta que vi un banco de madera en una especie de parque… y ahí me tumbé, pues la madera es “menos fresquita”. Me metí la cartera en los huevos, por si me dormía y algún amigo de lo ajeno pasaba por allí. Me despertó el sol y ciertos comentarios de lugareños, del tipo: “¡Mira este, quién será! Vámonos de aquí” Cuando amaneció me puse la gorra a modo de antifaz y a seguir sobando.
Pero tenía que madrugar, ya que a las 8:30h. había quedado con los negratas para volver a Madrid en su furgo. Antes de la cita me dio tiempo a tomar una infusión caliente y un bollo en una cafetería. Pero al llegar al punto de encuentro con la furgo… la vi alejarse… qué hijos de puta, se habían levantado antes y salieron anticipadamente. Les dije adiós con la mano y me senté en un rellano, frente al hotel donde estaba mi colega. Le puse un sms (creedme, el guasap no existe desde siempre) para que supiera que estaba ahí, pues él me dijo que ni de coña madrugaba para volver a Madrid.
Al venir a verme y saber que había pasado la noche al raso, dijo: “Estás loco”. Nada que yo no supiera.
Al final los de la organización (no el del sombrero) nos llevaron en coche a Logroño y nos pagaron el bus a Madrid. Yo conocía Logroño de unas horas gloriosas en al calle Laurel. ¡Viva el vino!
febrero 28, 2022 a 11:57 am
César, deberías rebautizar éstos relatos por «RELATOS esperpenticos y bakkenianos», porque yo del Kafka éste no tengo ni puñetera idea.
Otra cosa, empezaste muy bien con los cuadros de mi paisano gruñón (creo que las únicas coincidencias con el genio de Fuendetodos), pero te estás maleando: Rembrant, Munch ¿que será lo próximo un dibujico del Non serviam?
febrero 28, 2022 a 12:01 pm
Kafka, tanto en su obra absurda como en la realista, es imprescindible. Maestro total. Si estuvieras a mi vera, te pondría de rodillas, contra la pared, y los brazos en cruz sosteniendo los libros de Kafka que tengo.Hasta que se pusiera el sol.
febrero 28, 2022 a 5:58 pm
Tengo dolorida hasta la última molécula ósea, muscular, tendinosa, o de cualquier otra naturaleza, de mi, cada vez más, desmejorado organismo, después de hacer soportado, con estoica resignación, la penitencia impuesta por ése tirano, pendenciero y nada indulgente, que dirige ésta nave, pero, con lo que me he reído con su comentario, considero que ha merecido la pena.
Cómo me decía una persona muy apreciada «Rafael, tienes más memoria que un tisico», así que, dilecto César, por caridad cristiana no voy a saciar las ansias de desquite, que me salen a borbotones, pero ésta te la guardo (pero a Ti, en vez libros te pondré unos poderosos taladros industriales).
febrero 28, 2022 a 6:03 pm
Pues he sido suave en mi castigo, ya que no he dicho que el castigo empezará poco después de que se ponga el sol… y eligiendo un día nublado posterior… te vas a jartar de sujetar libros de Kafka…