LUYS COLETO: El ejército estadounidense (y diversa piara yanqui) diseñó la farsa covid.

En multitud de ocasiones les he hablado, aquí y acullá, del diseño NÍTIDA y MILITARMENTE yanqui de toda la farsa covidicia. Desde el principio. Hogaño, incluido. La farsa bélica ruso ucrania, segundas fases. Pentágono. DARPA. CIA. TERRORISTA OTAN. El Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos (Fauci). CDC, pues. FDA. Reitero, 100% yanqui. Eso sí, calderonianamente, cada cual cumple su papel. Wuham, principiar. Ahora les hablaré de lo apenas nombrado: aciagos Proyectos, G-2101 y P-781, pues.
“Vacunas” que preceden a los “virus”: juas, rejuas
El estudio titulado «Homología de MSH3 y vínculo de recombinación potencial con el sitio de escisión de furina del SARS-CoV-2», publicado en Frontiers el 21 de febrero de 2022, identificó que un pequeño fragmento de código covidicio es idéntico a una parte de un gen patentado por Moderna tres años antes de la inexistente pandemia.

Los científicos afirman que la posibilidad de que la secuencia de Moderna apareciera aleatoriamente a través de la evolución natural es de una entre tres billones. Además, el Instituto Nacional de Salud yanqui anunciaba hace más de dos años, ¡¡¡el pasado 16 de marzo de 2020!!!, la primera prueba en humanos de una “vacuna” experimental para el ectoplásmico y digital “nuevo” coronavirus. Sin embargo, ninguna kakuna puede desarrollarse tan velozmente a menos que la cepa del virus se obtenga antes. Tan obvio, agrego.
El ejército yanqui comenzó a estudiar virus de murciélagos en ¡2012!
En junio de 2012 la NCDC (Centro nacional para el control de enfermedades), en colaboración con el useño CDC, inició un nuevo programa titulado “Primera indagación en murciélagos para patógenos zoonóticos emergentes en la República de Georgia” financiado por la DTRA (Defense Threat Reduction Agency, o Agencia de Defensa para la contención de amenazas) para estudiar, en principio, la posible (imposible, agrego) zoonosis de murciélagos y poner en marcha varios métodos de diagnóstico de laboratorio.

Los colaboradores de los CDC visitaron Georgia y realizaron la primera ronda de capacitación en muestreo de campo de murciélagos y métodos de laboratorio. La vigilancia dio comienzo en cinco regiones de Georgia en junio de 2012. Se tomaron muestras aleatorias de doscientos treinta y seis murciélagos de ocho especies de diferentes colonias, ya sea manualmente o usando redes de acuerdo con los protocolos de los CDC. Una parte de las muestras se entregaron a los CDC de Atlanta para la detección de patógenos. Otra parte se entregó al NCDC para un examen más meticuloso.
El Proyecto G-2101
En el marco del Programa de investigación biológica cooperativa (CBEP), los estudiosos de armas biológicas realizaron experimentos con coronavirus de murciélago y seleccionaron los más activos.
El Centro Internacional de Ciencia y Tecnología (ISTC) y los Centros para el Control de Enfermedades (CDC) de Georgia y Estados Unidos iniciaron estudios sobre patógenos zoonóticos en murciélagos (G-2101) el 1 de febrero de 2014.
El ISTC, recordemos, se estableció en 1992. Su objetivo principal era brindar a los antiguos científicos soviéticos de armas de destrucción masiva y misiles la oportunidad de redirigir su trabajo hacia actividades pacíficas.
Lela Urushadze fue gerente del proyecto G-2101 y viróloga en el Centro Lugar. Siete de los científicos georgianos involucrados en el proyecto G-2101 resultaron ser ex científicos de armas biológicas. Entre ellos está Paata Imnadze, el director del denominado Centro Lugar.
La inversión total del proyecto ascendió a 100.000 pavos. Según publicó la bichóloga y gerente del proyecto Lela Urushadze, el Centro Lugar descubrió coronavirus, similares a los coronavirus epidémicos SARS y MERS.
El Proyecto P-781
El proyecto de patógenos de murciélagos, liderado por Estados Unidos, comenzó antes de la PLANDEMIA. Tan obvio. Según un documento publicado por el Ministerio de Defensa de Rusia el 17 de marzo, uno de los proyectos desarrollados entre el centro de ciencia y tecnología de ¡¡¡Ucrania!!!, el Instituto de medicina veterinaria experimental y clínica y el centro de investigación de salud pública de Lugar fue el denominado como P-781, en torno al “riesgo de nuevas infecciones causadas por murciélagos insectívoros en Ucrania y Georgia”.
El representante yanqui confirmó la duración del proyecto en 36 meses (vaya, vaya, lo que suelen durar las PSY OPS de falsa bandera). Esto que significa que el proyecto aún se halla en desarrollo. Se espera que esté completamente terminado este año, concretamente el próximo 1 de octubre de este año en curso.
Igor Nikulin, microbiólogo y ex miembro de la comisión de armas químicas y biológicas de la masónica ONU, explicó que los documentos publicados son suficientemente ilustrativos. “A 36 meses de la fecha de finalización del proyecto, se puede concluir que el proyecto se inició en octubre de 2019, es decir, antes del estallido de la pandemia del nuevo coronavirus”. Vaya, coincidiendo “casualmente” con el Evento 201.
…Y los deletéreos biolaboratorios estadounidenses en Ucrania, cual ínfima ínfima puntita del iceberg. Y Google y USAID financiando la investigación realizada por EcoHealth Alliance del siniestro Peter Daszak. Todo encaja en la astracanada o mojiganga o bufonada covidiota. TODO. En fin.
mayo 2, 2022 a 12:18 pm
[…] y planificada declaración militar yanqui, agrego. Como la mascarada plandémica. Los teledirigidos sainetes, siempre puestos negro sobre blanco, con sus correspondientes guiones y […]