Mi columna en «El Diestro»: Para el feminismo, las mujeres son orcos.

Todo aquella persona dotada de alma sabe que el mejor arma es la palabra, don divino donde los haya, pero cuando la razón pierde su fuerza, aparece – inexorable – la sinrazón de la fuerza.

Y a fuerza de ser tan desalmado, poco a poco y con mucha vaselina, le han metido a la sociedad todo tipo de ideologías alocadas y chabacanas que nos han tornado en suciedad. Ventana de Overton queda más científico. Para mí la “mejor” de ellas es el feminismo de ayer y de hoy ojo, porque la aberración del de hoy se ve desde la cara oculta de la luna, pero el de ayer era igual de impositivo, excluyente y falto de igualdad; por el mero hecho de obligar a la mitad de la población a ser igual que la otra mitad. ¿Es que los varones somos todos iguales? La hostia puta… Eran tiempos donde sólo había 2 géneros, correspondientes a los 2 sexos que estos hermafroditas mentales quieren destruir.

Recuerdo a la señorita Sagrario, que ya en 2º de EGB nos engalanaba el cerebro con su deseo de retirarse cuanto antes y que sólo trabajase su marido. Mi hipermnesia ya con 7 añitos recuerda que nos decía: “en cuanto mi marido gane lo suficiente, dejo de trabajar, para vivir como me gusta, con todo el tiempo para mí. Leer, salir, irme de compras, ocuparme de mi casa, criar a mis hijos… Hay que estar muy loca para querer estar todo el día trabajando, quedarte sin tiempo libre y, además, ocuparte de la casa y los hijos”.

Hace lustros que esta sensatez, este libre albedrío, esta decisión de ocuparse de la casa y la familia (¿hay algo más importante en la vida que tu casa y tu familia?) fue dinamitada, encima en post de la libertad y la igualdad. Perder el alma, la esencia del ser humano y venderse al capitalismo y a la esclavitud es la evolución para estas zorras desquiciadas llenas de odio hacia su (y la) vida.  No, zorras y manginas aliades… la libertad es todo lo contrario a vuestra basura mental, y la igualdad es algo que debería existir sólo para el trato ante la ley, PUNTO. Es la desigualdad lo que nos hace libres y lo que nos ha hecho diferenciarnos del resto de especies animales y, por lo tanto, dominar a todas las demás (no confundir con la masacre que muchos homínidos causan al resto de especies animales y vegetales, ojo que te la cojo).

La última moda del feminismo es destrozar a la mujer.

La mayor paradoja de la historia. A nivel de femineidad, como es lo más obvio (la apariencia física), se tiran al cuello y ahora hasta han obligado a los de la saga de “El Señor de los anillos” (versión serie televisiva) a que haya mujeres orcos de Mordor (¿las llamarán orcas, como “la ballena asesina”? una hache delante hace falta… a buen entendedor…). Mientras las activistas femirrojas no se depilan y son más feas que el miedo, sus lideresas (que a nadie se la ponen tiesa, obvio) son coquetas que se visten a la última moda, se depilan y se maquillan como si todos los días fueran a la entrega de los Oscar de jollibud.

Yo que he retozado con decenas de estas zorras (hace lustros, cuando no daban el asco de ahora, por supuesto), os aseguro que el feminismo actual es un reducto de orcos de Mordor, que hastiadas de ser tan feas y tan estultas, se han unido para acabar con todo atisbo de belleza e intelecto sobre la Tierra. A todas vosotras, os diré algo con amor: AMORFAS.

Dejad a las mujeres en paz, que la belleza femenina siga su curso. Y que su enorme labor como madres siga indeleble. Es más, sois las mujeres de verdad las que tenéis que calentarle el hocico a estas orcos de Mordor. Menos mal que me consta (y cohabito y tengo amigas) que así es. Pero todavía es poco.

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