Mi columna en «El Diestro»:¿Dios se burla del calentamiento global?

Sin ánimo de blasfemar y, ni mucho menos, de ofender a los beatos de todas las religiones que son y están, hago una reflexión; así como quien no quiere la cosa mientras me abrocho el abrigo dentro de la casa que la madre de mi gaseosa (vulgo, casera) me alquila. Alquiler que es más barato que las 2 multas que ya me han puesto los maderos locatis de aquí, uno de los cuales es el marido de mi gaseosa. Hay testaferros más que curiosos, vive Dios que sí. Y bien que me descojono de todo y de todos.
Para lo que me queda en el convento, lo vendo… en plan vendar no vender.
Como la Justicia esa con jota mayúscula, que ya ni se venda los ojos, sino que se tapa la cara con la venda, de pura vergüenza. Voy a lo que iba y no a esta deriva. Resulta que en Madrid está nevando ahora mismo. Y el móvil de Greta Zumbada lo he perdido, se derritió de tanto calor. ¿Será que en Cercedilla Dios nos ha abandonado y por eso suceden estos galimatías climáticos? ¡Nevar en pleno calentamiento global! ¡Pero qué cojones es eso! Dentro de un rato, tras este relato, pondré la estufa de pellets de mi gaseosa… unos pellets que cuestan 300% más que hace un año. Sí, 300% más. Se ve que ahora el oro arde y calienta. Con las ganas que tenía de ponerme un collar tipo gitano y nada… que los tengo que quemar.
No sé si quemar los sacos que me quedan o hacerme selfies con ellos.
Y todo esto lo hacen los humanos, no los marcianos ni los marranos. Y yo les miro así como entre burlona y desesperadamente. Y con mis 2 ojos de la cara les pregunto que por qué hacen eso, que por qué son así. Qué por qué y requeteporqué. Y ni se dan cuenta de mi inquisición. Y no sospechan que dentro de sus caras de hijos de puta, anidó una vez un niño que soñó ser feliz y cohabitar con sus semejantes y con los cuadrúpedos y vegetales. Y ese niño veía nevar, como yo lo veo ahora. Y “qué bonito es nevar” como me decía mi querido vecino Eladio Cañas, en Leganés, cuando veíamos nevar desde sendas ventanas aledañas de cocina. Una ventana por la que años antes a las nevadas yo pasé, como si nada y sujetado por Eledio, para abrir la puerta de mi casa – esta sí que es mía, en un 25% ahora – porque mi madre se olvidó las llaves dentro. En otra ocasión fue mi vecina comedor con comedor la que saltó por la ventana de mi casa a la suya, por el mismo motivo. ¡Qué cojonazos teníamos entonces! Y ahora tienen ansiedad y depresiones por el clima… Todo esto era el siglo pasado, cuando todavía había vida inteligente sobre la Tierra. Y bien que lo siento por las nuevas generaciones, que jamás sabrán lo que es ser humano sobre la Tierra.
Y nada, que son gigantes, no molinos, amigo Sancho. Qué tengo un calor de la hostia y el agua del río pegado a mi chabola vertical sitiada por sarracenos viene de los polos que se derriten, no de la sarracena sierra de Madrid y Segovia. Qué va, esto viene de los polos, que ya no son ni de limón ni de fresa, son de calentamiento global. Y bueno… yo estoy chalado y me pueden colar lo que les dé la gana, que aplaudo cuando me digan. Pero coño… ¿tan chalado estoy como para no darme cuenta de que el frío invernal es todo lo contrario al calentamiento global que nos está matando? No sé si ponerme protector solar y gafas ídem o abrocharme la chupa… A ver si conecto una antena a mi monitor para que la putatele me diga qué debo de hacer. Mientras tanto, me abrocho la chupa y me calzo el gorro hasta las cejas… me gusta sudar.
enero 20, 2023 a 8:17 pm
Tu anterior artículo bueno, éste igual (ya sabes que no me gustan los superlativos excepto para decir de primerísimos nivel, catalogación que admiten ambos).
Para un turolense, gruñon, otoñal (cuasi invernal) y holgazan, hablar de nevadas y de frio es como hablar de su propia casa, en la que conoce todos los rincones y tiene remenbranzas de todas ellas. La patulea de carnuzos que va diciendo memeces sobre el calentamiento güeval (como díce uno de elegidos autores de telegram que sigo), deberían irse al Cabigordo (hace poco te conté una historia telefónica al respecto) y pasar allí la noche, te aseguro que se les pasaba la tonteria de golpe (o de frio, según se mire).
Un abrazo y me tienes abducido con tan excelentes materiales, yo de mayor quiero ser como Tú.