Mi columna en «El Diestro»: Dani Alves y David Bros: hombre rico, hombre pobre… 2 hombres y 1 destino.

Que nadie interprete mis alusiones audiovisuales de ficción del título, a frivolidad alguna por mi parte. La aberrante frivolidad es la prevaricación judicial, la falta de intelecto de la mayoría del paisanaje y su psicopatía incontrolable.

A mí la vida de los multimillonarios, máxime los deportistas de élite, me trae sin cuidado; porque para mí no son seres humanos. Ellos viven un mundo y yo en otro, pero en el mismo Planeta. Jamás haría nada para joder su vida, pero tampoco para beneficiarla. Si escribí este artículo defendiendo al jurgolerdo es porque la falsa denuncia, el servilismo de los “caballero, caballero” y la prevaricación de la juez es un serio peligro para todos los seres humanos y puede marcar el definitivo final de nuestra vida en libertad.

Si Dani Alves no es inmediatamente puesto en libertad, “game over” para todos.

Porque si un multimillonario es encarcelado, por estos motivos tan burdos, la sociedad deviene insostenible. Sería la definitiva aniquilación de las más mínimas garantías judiciales, no sólo la muerte de la presunción de inocencia de los varones, pues eso lo perdimos hace lustros. El aberrante caso de David Bros, todavía injustamente encarcelado (aquí, aquí, y aquí podéis leer mis 3 artículos sobre este total inocente encarcelado en Chile, mínimo para 12 años más), es todavía más espeluznante que el de Alves… pero es que Bros es pobre (económicamente) como la inmensa mayoría de humanos. ¿Qué esperanza nos queda, si un multimillonario y socialmente famosísimo y bien visto, puede ser encarcelado por las declaraciones de una chalada?

Exijo que las pruebas en contra del brasileño sean publicadas.

Las grabaciones de la discoteca son la mejor prueba de la inocencia o culpabilidad de Alves. Los “caballero, caballero” las tienen y las presentaron ante la Jueza. Si es cierto – cosa que no dudo en absoluto, por mera lógica y por analogías con tantísimas falsas denuncias ya reconocidas – lo de que ella pasó antes que él al servicio y tras la entrada de él y la nueva salida de ella transcurrieron 47 segundos… fin del proceso y cárcel para la chalada, la Jueza y los “caballero, caballero” que presentaron las pruebas.

El informe médico no tiene ya importancia, una vez constatado lo de las grabaciones. Los médicos mienten más que hablan y los forenses ni te cuento. Y la policía científica más aún que los galenos. Pueden colocar, quitar, cambiar y modificar pruebas a su antojo, en este caso que el vestido de la chalada y el servicio de los falsos hechos tengan restos de semen del jurgolista. Y las declaraciones de los testigos, ídem de intrascendentes. Las imágenes es lo único que importa.

Este caso es de suma gravedad, porque la (in)Justicia se ha portado todavía peor con Alves que con Bros. A este último no le metieron en prisión provisional en Chile, pese a tener el mismo riesgo de fuga que el recién encarcelado. Al hispano chileno “le permitieron” salir de su actual asqueroso país de residencia, tras la nulidad de la primera prevaricadora y aberrante sentencia de las femirrojas. Y Chichi (antiguo Chile, porque está totalmente sojuzgado por las femirrojas, por su coño, vaya) es todavía peor que Espena… ¿Entonces cómo es posible que a menos de 6 años vista haya empeorado todo de esta manera como para que a un famoso multimillonario le denuncien de esta manera y entre en prisión, sin haber juicio; y le despidan de su trabajo, condenándole sin juicio, por lo tanto.

Lo dicho: Si Alves no sale de la cárcel inmediatamente, estamos perdidos.

Y personas como Bros, ni te digo. Pero como este caso del jurgolista es tan bárbaro y él es tan famoso, con tantísimos millones de seguidores, tantísimos contactos hasta en las mafias mundiales y él con tantísimos millones para pagar abogados y lo que haga falta… este puede ser un punto de inflexión total, la libertad inmediata de Bros y de otros tantísimos sojuzgados y, por supuesto, que la Ley recupere el norte. Y si no ocurre eso, tendrá que ser la sociedad la que restablezca el orden en base a rebelarse contra toda esta barbarie y alzarse contra los dictadores.

Artículo dedicado a los “caballero, caballero”, los que implementan todo este caos e injusticia, pese a saber lo terrible de su conducta: masacrar a la sociedad porque les dan órdenes de hacerlo, a cambio de dinero. El día que estos esbirros sepan el poco número que son, comparados con el resto de la sociedad… tal vez recuperen la cordura que no sé cuando cojones perdieron o si es que nunca la tuvieron. La locura del sistema jamás se podría llevar a cabo sin la actuación de los que van (i)legítimamente armados.

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