Mi artículo en «El Diestro»:Ley de inseguridad ciudadana ¿y las armas las carga del Diablo?

Vulgo “Ley mordaza” y, legalmente (a reírse un poco): Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana.
A estas alturas del cuento totalitarista / globalista que es el Estado policial español, narco régimen del 78 y etc. de acertadas denominaciones en esta nomenclatura del absurdo que son las entidades públicas, resulta grosero que la zorra siga diciéndole a las gallinas que las quiere y protege ¡hasta con las plumas en la boca se lo dice! La enésima barbaridad de esta ley (y de sus beneficiarios directos, los “caballero-caballero” y los indirectos, los políticos y resto de sátrapas, también en el sector privado) es la noticia que os muestro en esta imagen:

Cualquier Estado quiere la total sumisión de sus súbditos, y qué mejor manera para garantizarla que desarmándoles por completo. ¿Cuándo prohibirán los cubiertos y utensilios de cocina? La ley de inseguridad ciudadana y perpetuación de la satrapía estatal y funcionarial no tiene desperdicio y hasta los “caballero-caballero” en el colmo de su desfachatez y sed de mal, arbitrariedad y prevaricación se quejan de ella porque se les torna laxa ante su voracidad ancestral. Me centro en la prohibición (también penal, obvio, y sintetizadas en el Reglamento de Armas – Real Decreto de 1993) de que un ciudadano que no sea miembro de las sectas estatales porte cualquier tipo de arma, desde un cortaúñas a un misil nuclear.
Es desternillante la paradoja de que esta “peligrosísima arma de plástico” haya sido incautada en una subasta de armas de los picoletos. O sea, su peligroso portador es multado, le quitan el plasticucho, pero sale de allí armado hasta los dientes, con armas de fuego. Jajajajaja. En este vídeo se explica como funcionan estos revendedores de armas robadas al ciudadano, de maneras más o menos sutiles.
Y al igual que muchos taurinos liman los cuernos, muchos caballero-caballero liman nuestra gallardía.
Y los toros, antes de su sacrificio público en loor de multitudes, pierden las distancias y, por lo tanto, su defensa. Y nosotros en nuestro sacrificio público y en loor de multitudes, perdemos todo derecho de autodefensa, al tener que ir desarmados (otra cosa es que lo vayamos) por las leyes de estos desalmados. Si hasta estar federado en “artes marciales” suele ser un agravante, o pesar equis kg. y medir equis cm. más que “el rival”. Y ni mentar el “atentado contra la autoridad” que es todo lo que hagas ante un caballero-caballero (y otros funcionarios, como los docentes adoctrinadores o los galenos satánicos) que no sea tu sumisión absoluta ante estas deidades bípedas mundanas.
Y para los adoradores de los caballero-caballero y resto de psicópatas públicos, estos 3 años de PLANdemia supongo que les han abierto los ojos a lo que yo y cualquier sensato pendenciero en legítima defensa y libérrimo ácrata, sabíamos desde que tenemos uso de razón. Pero de todos es sabido eso de los cerdos y un tal San Martín. Cuando ocurra, que cada palo aguante su vela y que Dios le pille confesado a más de uno, a muchísimos más de uno.
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