Mi columna en «El Diestro»:Cuando ser homosexual te convierte en un semiDios.

Como todos los mortales, no sé nada de casi todo, por eso hoy me sorprendo con la noticia de que se cumple una década desde que apareció el único jugador trucha de la NBA (que es una Liga yanqui, de baloncesto, que no he seguido en mi vida). Y muchos deportistas de élite (seguramente los humanos más indoctos, después de los extremistas religiosos, los políticos, los perrodistas, los galenos, los actores y cantantes famosos, y los “caballero, caballero”) siguen rasgándose las vestiduras porque no haya más deportistas truchas…

¿Pero qué más da donde metan sus genitales los deportistas?

Los homosexuales que “salen del armario” y reivindican esa chorrada como algo extremadamente importante para la sociedad, son una panda de oligofrénicos totales. Es como si al fornicador heterosexual más conocido del mundo, el ¿cantante (canta fatal no, lo siguiente)? Julio Iglesias, le viniera el éxito porque no ha parado de decir todo lo que folla, a diario, desde poco antes de dejar de tomar el biberón.

El deportista que ha provocado mi curiosidad sobre la vanagloria de ser trucha, se llama Jason Collins, y un amigo entendido en la NBA, me dijo que nunca fue una estrella, sino un jugador más, del montón, que sólo se hizo famoso (y, por ende, millonario) vendiendo exclusivas sobre donde metía su negra picha. Este tipo de personajes que pretenden obligar a los demás a decir sus tendencias sexuales, son muy peligrosos para la sociedad. Porque el sexo sólo importa a quienes lo practican, y esto se hace en la intimidad y con consentimiento mutuo. Ya está. No tiene importancia alguna con quien retoces, para tu profesión, estatus social y etc. de circunstancias humanas que nada tienen que ver con el sexo. Este tipo de trucha es racista y homófobo, pues pretende obligar al resto de homosexuales a reivindicarse como tales. ¿Habrese vista tamaña estupidez humana sobre la Tierra?

Vivimos en una sociedead / suciedad / SOSciedad / sociemal donde se persigue y premia lo intrascendente, lo que no aporta nada al colectivo humano. ¿Luego nos extrañamos que haya millones de zorras millonarias, cuyo único talento es enseñar carne y contar a quienes se follan, cómo y dónde? ¿Nos extrañaos de la hipersexualización social, esta pornocracia que es el planeta, donde millones de capullos y capullas ganan millones por enseñar carne en redes sociales y/o desvelar sus encuentros sexuales? Normal que, ahora, este desquicio sexual muestre su lado más psicopático: las denuncias falsas de abusos sexuales y violación. Porque este tipo de mujeres, y algún que otro hombre sobre todo trucha, ya se han aburrido de mostrarnos su promiscuidad y necesitan más, mucho más… tanto para llevar su estúpido ego como sus cuentas bancarias.

No, mediocre jugador trucha de la NBA, ninguna persona está obligada a hablar de su intimidad sexual, por mucho que tú lo hayas hecho, lo hagas y lo harás. El anormal eres tú, no por “invertido”, sino por indocto soplapollas. Y, de paso, te recuerdo que si todos fuéramos como tú, la especie humana se extinguiría en menos de 1 siglo. Qué bonito destrozar toda una especie porque hay que ser homosexual… sí o sí, como la puta ley de los desquiciados comunistas espenoles.

A los aficionados a la NBA, los que te pagan los millones, sólo les interesa que metas la pelota en la cestita, no tu picha taladrando orificios corporales…

2 respuestas to “Mi columna en «El Diestro»:Cuando ser homosexual te convierte en un semiDios.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Me resulta extremadamente violenta realizarte una matización, don César: sí un homosexual es alguen cuyas preferencias amatorias son con individuos de su misma condición, lo normal es hablar de lesbianas y maricones (a falta de un termino consensuado, por supuesto). Lo de trucha está bien, pero yo no lo conocía hasta que me junte contigo. Lo de gay lo detesto por anglofono, éllos sí que diferencian, nosotros con la riqueza de nuestro lenguaje nos acomplejamos con decir maricones (con todos mis respectos, que los he conocido y eran personas de bien).

    Y no me montes la de Dios, por contradecirte, que te conozco.

    Un abrazo,

    • Según dicen los truchas, eso de «maricones/as» sólo está bien visto si se lo llaman entre ellos, cosa que hacen siempre, según dicen ellos, claro. En cualquier caso, más o menos en jerga o no, hay muchas palabras sinónimas.
      Lo que jamás debe ser aceptado es «persona de color», que es peyorativo a tope y lo sabe cualquiera que se haya interesado por la mal llamada «cultura afroamericana». En el extraordinario libro «Raíces», Alex Haley explica perfectamente porque «persona de color» es un término inventado por los primeros negros americanos (esclavos africanos) cómo expresión racista hacia los mulatos, que empezaron a nacer ya sabe usted por qué sicalípticos motivos.
      Yo uso «nagrata» cuando me quiero dirigir, peyorativamente, a algún negro (delincuentes, políticos y criminales negros de todo pelo, vaya, que no resto de negros honrados y hasta loables). Pero ya ve usted como está el patio, con el estúpido lobby del Black Life Matter… vamos de mal en peor, qué se le va a hacer en esta sUciedad de oligofrénicos y psicópatas.
      Recuerdo cuando a finales del siglo pasado, se decía que para triunfar en música tenías que ser: «negro y maricón». Tal cual.

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