Mi columna en «El Diestro»: Caso Alves: “sólo sí, es… violación” y, cuando salga de la cárcel, que se vaya de lumis siempre y este consejo que se lo apliquen todos los hombres promiscuos.

Tras más de 3 semanas enchironado con ese atroz eufemismo digno de leguleyos y no de letrados serios, que es la “prisión preventiva” por fin son oficiales (oficiosos es lo mismo, pues los massmierda son ya el primer poder y todos coinciden – al fin – en los pormenores de hechos y el kafkiano proceso judicial. A las mentes sensibles y los intelectos loables, os recomiendo 2 lecturas imprescindibles para conocer la barbarie jurídico administrativa que nos sojuzga: “El Proceso” y “El Castillo”, ambos del inigualable Franz Kafka y su genial absurdo literario. Obras de hace más de 1 siglo, que están más vivas que nunca y ya lo estaban muchos siglos antes de su creación).
Las victimas reales de violación (mujeres y hombres) deberían estar quemando las calles.
Porque la (in)Justicia les ha dado, les da y les dará de lado. Y no me refiero sólo a la puesta anticipada en libertad de violadores reales (no conozco, pormenorizadamente, los casos, pero puede haber algún inocente entre ellos, como el espeluznante caso del inocente David Bros, encarcelado por falsísimas y lacerantes violaciones reiteradas inexistentes) sino al atroz y mediático asesinato y previa violación de Laura Luelmo, a manos de un violador exonerado, o a la propia de David Bros, en el penal madrileño de Soto del Real.

Cuando hay una violación hay pruebas físicas irrefutables, sobre todo en la víctima pero también en el victimario, por la autodefensa del violado. La grupi que acusa a Alves no es sólo que mienta, sino que sonroja al intelecto más leve, imaginad a los grandes. Pero es que ahora, aunque tengas hijos con tu pareja y demuestres vivir felizmente… si tras una noche de sexo consentido ella decide denunciarte, vas a la cárcel si eres hombre; aunque fuera tras una cena romántica y ella no muestre signos de violencia, ni desgarros vaginales y/o anales, ni se oyeron sus gritos de auxilio (es más, los vecinos pueden atestiguar que ella gemía de placer con grandes “¡sigue, sigueeeeeeee!”) ni resto de indicios otrora imprescindibles para una violación… no, qué va.
Aquel chiste de humor negro del siglo pasado donde una mujer violada decía: “(…) decidí abrirme de piernas, relajarme y disfrutar, total, me iban a follar igual” o aquella mítica secuencia cinematográfica donde Meg Ryan finge un orgasmo mientras come en un restaurante con Billy Crystal… estas FICCIONES son ahora reales para los togados y los “caballero, caballero” que ejecutan la psicopatía de los juristas… Deleitaros con la mítica secuencia, pero cambiando orgasmo por violación, para saber lo que ahora es real y antes mera ficción. Y, por cierto, ¿si una femirroja de ahora dice que Meg Ryan no fingía, qué pasaría? Podría haber sido violación de Billy, por debajo de la mesa:
Y jamás olvidéis que en la extraordinaria película “El último tango en París” se acusó a Marlon Brando de haber violado realmente a la chalada actriz que violó en la ficción, la famosa secuencia de “la mantequilla”. Os pongo mi vídeo al respecto (partido en 2 porque fue censurado por Jewtube) para que veáis como lo de Dani Alves “es lo más normal del mundo, en este mundo de tarados empoderados”:
Pero Alves es demasiado indocto y ha cavado su propia condena, mintiendo incomprensiblemente.
El recurso de la defensa, para la libertad provisional, ha sido rechazado debido a las mentiras de Alves en su declaración… mentiras impresionantes al estar todo grabado (salvo el sexo consentido). Tras más de 2 meses desde el inicio de las pesquisas policiales y judiciales… todo sigue como al principio: la grupi dijo ser violada y eso ha ido a misa y jamás saldrá de ella ni pese a la invasión sarracena de Europa.
Historia de una grupi chalada y empoderada.
El sumario demuestra que no se conocían y fue ella la que fue, voluntariamente, a la sala VIP de Alves, a beber gratis y medrar. Fue ella quien estuvo bebiendo y bailando, voluntariamente, con Alves (y 2 grupis más, pero se ve que el baño era muy pequeño para hacer una bacanal los 4). Fue ella la que fue detrás de Alves al baño, a los 2 minutos de haber entrado él; y estuvo casi 20 minutos siendo “violada”… y ninguna de sus amigas se preocupó, ni el amigo de Alves… ¡porque era un polvo más de las decenas que se producen en estos locales, todos los meses, entre millonarios y grupis, y entre gente pobre pero promiscua, fuera de las zonas VIP). No tiene ni un solo signo de haber sido forzada, pero sí todos de haber sido bien follada, por los restos de semen del jurgolerdo, por todas partes de su cuerpo, ropa y baño. ¡Ah! Un aparente rasguño en una rodilla… que demuestra la violación, jajaja. Por cierto… ¿no hay restos de fluidos vaginales de ella, en ninguna parte? Y los desgarros, heridas y restos de sangre al no estar ella lubricada, pues Alves ni siquiera usó condón… que es la única excusa peregrina para decir que la penetración no dejó heridas, ya que los condones están lubricados… ¿o es qué la chica estaba lubricada al estar más caliente que las pistolas de El Coyote? La disposición del chichi de esta grupi es colosal… cuando tiene sexo consentido no necesita ni medio minuto de preliminares… pues Alves la violó durante casi 20 minutos y ni un rasguño de haber sido forzada la entrada del tren en el túnel. A sus 23 añitos y (supongo) sin haber parido ya 4 hijos… esa zona de su cuerpo debería de ser de acceso difícil, sin su consentimiento.
Toda la vida he creído que cuando un cliente de lupanar o calle, paga a la puta – o al chapero – por adelantado, es para asegurarse de que no se va a ir follado gratis (los lupanares y la prostitución callejera es ilegal– en Espena – y nadie puede acusar a un cliente de irse sin pagar un polvo, pues pagar es un delito en estos casos). Resulta que el cliente paga para asegurarse que la lumi no le denuncie por violación. Pero se ve que las carísimas copas con las que Alves pagó a la grupi no fue un pago suficiente… y cuidados… gigolós y “boys” de despedidas de soltera… que os pueden hacer “un Dani Alves”.
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