Mi columna en «El Diestro»:Miguel Ríos:yonki venido a más, por culpa de nuestro menos.

Este artículo es una trampa al lector, para que lea un improvisado relato corto verídico y no mi despotrique contra el chalado este pijuarro. El que avisa, es avisador…
El único amigo que he tenido en este atroz mundo de la música profesional y oficial ha sido Luis (Eduardo Aute) y gracias a él (y a un conocido en común y colaborador altruista mío, Antonio García de Diego) confirmé la bazofia que es la música, a estos niveles.
Conocí a Luis en 2005, en persona y con motivo de incluir una cita suya (de la canción “La belleza” incluida en el mejor disco de la historia de la música española, “Segundos fuera”) en mi documental en defensa de Eivissa (Ibiza), mi casa desde el 2000, a colación de unas nauseabundas autopistas que iban a construir y que, por supuesto, construyeron. Cito de memoria:
“(…) Mercaderes, traficantes. Más que nauseas dan tristeza. No rozaron, ni un instante, la belleza”.
Y Luis murió, y Miguel Ríos no. Pero, realmente, alguien tan poderoso como este gañán granadino ni vive ni muere, algo así como el famoso gato de un tal (impronunciable nombre que me niego a transcribir, ya sabéis a quien me refiero). Tuve la suerte de verle una sola vez en concierto y en directo. Digo suerte porque iba con la “Big band Ríos”, y los músicos suelen ser lo mejor de los artistas que se lucran de ellos.
Fue en 2005, casualmente por lo de Luis, cuando el Yonki Ríos tocó en Leganés y nos saludó con un colosal: “¡HOLA MÓSTOLES!”. Imaginad el estupor del público, que le hizo rectificar y decir: “¡ola Leganés!” y lo pongo sin hache, porque amor se escribe sin hache (enorme libro de Jardiel Poncela). Y, al final del concierto y cuando su pedo colosal estaba coadyuvando con el subidón del acto, nos dijo algo así, tras presentar – como despedida – a su big band esa: “ (…) y gracias a vosotros por haberme pagado los 10 millones – se refería a 60 mil pavos – para que yo esté aquí.”. Resulta que el concierto era parte de las Fiestas de Leganés y era “gratis” para los pepineros que pagamos lo gratis con nuestros impuestos, claro.
Curiosamente, en 2006, Luis “actuó” en Córdoba exactamente por ese mismo caché. Pero Luis tuvo la decencia de estar toda la semana en Córdoba y exponer su pintura/escultura (os muestro el vídeo que le grabé. Es cutre, pero su pintura y escultura no es mucho mejor https://www.youtube.com/watch?v=vtCIasUT-8U ) y hacer un recital de sus poemas. 3 actos por 1.Y pasamos la semana juntos, pero no revueltos, porque yo vivía en Córdoba capital desde 2005. Su secretaria de entonces, la finada Lupe Grande hija de Félix Grande, fue la que nos puso esa semana en contacto total pues era conocida mía y fue con su “jefe” a Cordobita la bella (la ciudad más bonita en la que he vivido).
Nunca olvidaré la comida en el restaurante cordobés cuyo nombre he olvidado pero recuerdo, cuando tras el agasajo me llevó a un apartado y me dijo: “César… esto… ummmm… como tú vives aquí, digo yo que igual… no sé, tal vez, tú… como vives aquí y yo estaré una semana…”. En seguida le respondí que cuanto perico quería. Me dijo que 1 gramo. “Es para estar activado esta semana, no necesito más”. Claro… Luis bebía más alcohol que yo y eso que yo soy alcohólico, así que imaginad. Me invitó a un pacharán el hotel más caro de la ciudad, el día que le pasé los 2 medio pollos. Se le calleron al suelo, con 2 eles porque no hicieron ruido. Aproveché para presentarle a mi amigo y enorme poeta Oscar Aguado. Y trasegamos licores a cargo del erario cordobés. Otra noche levitamos a un gordinflas que le contrató para esa semana (sumad 60 mil pavos netos a otros tantos para los contratistas…), tras un gran ágape privado en el restaurante más caro de Córdoba, el Rincón de Pepe o algo así se llamaba. Curiosamente un paupérrimo perroflauta sin perro como yo, ya había estado ahí meses antes, invitado por una solícita amante y amiga que se empeñó en ello, oye. Y era fan de Aute, ella, oye otra vez. Y se lo presenté. Pese a que no se creía que yo, oye, era amigo de él. Y al toparlo en la calle y saludarme él (Luis) pues ella, oye, se cercioró de su error. Y ella fue al concierto, con entrada. Y yo sin ella y sin entrada. Fui con otra de mis amantes, la genial poeta cordobesa Leyla Ouf. E invité a la poeta porque me la crucé por la calle. Antes invité a mi amigo Manolo Romero (el marido de la hija de Pepe Hierro) pero no quiso venir, porque hacía vida casi monacal ya. Y me llevé a la poeta… y resulta que ella se extrañaba de que la invitara al concierto de Aute, sin tener entradas… pero nada más plantarnos en el Gran Teatro, pues apareció un monovolúmen del que se bajó Luis y le dijo a su representante: “A este dale 2 entradas, las mejores”. Y ese era yo y el representante, encima, me preguntó que si quería ir al “backstage” el primero. Y le dije que sí. Y allí nos recibió Luis, con una botella de güisqui y sudoroso. Y justo tras saludarme le dijo a Leyla: “ Te conozco”. Y claro que se conocían, por otra serendipia que es la vida de la gente noble que no hacemos nada que no queramos pero, tal vez, queramos cosas que no podemos hacer. Resulta que Luis llegó en AVE y, al salir a la superficie, sus “compradores” (el gordo ese que levitamos y otro. Tenían una secretaria buenísima que se follaban a turnos, por cierto, jajjaaa, sin el permiso de sus mujeres y que yo no me pude tirar por ser pobre en dinero… yo, no ella, pero qué buena estaba Laura) todavía no estaban localizables y él preguntó a la primera persona que halló en el calor y le dijo un dubitativo: “Perdona, ¿estoy en Córdoba?” Y Leyla le dijo que sí. Y ella me lo dijo luego a mí y luego ellos 2 se lo dijeron a sí mismos en el camerino y retomo lo de la farla.
Es la primera y última vez que pillo farlopa (y hablo con ese tiempo verbal, muy a posta, porque la farla está por doquier). Pero como siempre me junto con la chusma, pues en un minuto puedo conseguir esta mierda y más, pese a que siempre les aconsejo a los yonkis que se aferren al vino y dejen todo lo demás, hasta el tabaco (curiosamente los miles de yonkis que he conocido fumaban. El tabaco es la antesala del resto de adicciones).
En cualquier caso, me daba tanto asco hablar de Miguel Ríos y de su odio a Franco y a los negacionistas, que mejor haberos hablado algo de mi amigo Luis. Y, por si alguno os lo estáis preguntando al trascender que Aute era comunista y podemonguer… pues sí, él sí lo era, pero Luis no. Algún día publicaré mi buena relación con él. De momento, os aconsejo cagaros en la puta madre de Ríos. Porque este criminal, por lo menos, ha de ser señalado con nuestro dedo. Ya está bien de que seamos tan putas y de que pongamos tantísimas camas.
Y por si os queda mal sabor de boca, por el Mike Rivers este, termino diciendo que mi amante/amiga (a la que dedico el vídeo de los cuadros y esculturas de Luis) murió en diciembre de 2005, súbitamente y junto a sus 2 hijos. 2 días antes hablé con ella por tlf. pues me llamaba de vez en cuando, pese a no ser ya mi amante porque ella no podía compaginarme con otras, tal cual me lo dijo. Yo estaba pasando una semana en mi Madrid natal y quedé con ella para vernos en el año nuevo cordobés. Pero al llegar a Córdoba me topé con su mejor amiga, con la cual compartimos muchas risas en bares y lugares aledaños. Y, entre muchísimas lágrimas – tantas que colmarían el mar – me balbuceó: “Sésar (así pronuncian ellas) María se ha muerto” Y yo me sumé a su abrazo, pero sin poder o saber llorar. Era demasiado de sopetón esa tétrica noticia como para asumirla en mis entrañas. Yo tenía 2 visitantes en mi casa y había bajado a comprar (soy el perfecto anfitrión, pero sin mitología de por medio, odio la mitología), por eso, al volver a mi casa de alquiler, lo primero que les dije a ambos fue la lúgubre nueva. ¿Y qué me respondieron esos 2 amigos íntimos (Gonzalo Escarpa y Jose Manuel Pastrana de Paz): risas al son de “Bakken mata”. Ahí supe, de sopetón, la gentuza que eran y lo buena gente que era esa finada. Para muestra de mala gente este botón de 2 vídeos que les tengo dedicados a estos 2 satánicos hijos de puta, pese a que sus madres no me parecieron unas putas.
María Magdalena se llamaba esa mujer que, pese a ser comunista, fue mi amiga y amante. A veces, las personas podemos entendernos mucho más de lo que pensamos. Y que viva la vida y que no nos dejemos nunca sojuzgar por nadie y menos bajo una ideología. Y que muera el miedo. Esa justificación del poder.
febrero 21, 2023 a 1:46 pm
Esta inmundicia antropomorfa del Mike Rivers donde está es en el muy poblado mundo de los ‘gelipollas’.
Don César, ten cuidado con la prensa que lees, el Inframundo no es material digno para un feroz cómitre libérrimo.