ARTÍCULO: Infancia trans-tornada por los pederastas y resto de satánicos.

Esto no es una película delirante de serie Z o de Jolibud, que para el resultado final son lo mismo independientemente de gastarse 5.000 euros o 5.000 millones en su producción; esto es la realidad: nenes de 3 años que quieren mutilar su cuerpo para cambiar de sexo.

Hay un famoso comentario de tuister de limón, o tiktoc (transtorno obsesivo-compulsivo) y resto de redes, o famoso en todas ellas que, más o menos, dice: “de pequeño yo quería ser pirata. Menos mal que ningún adulto me sacó un ojo y me cortó una pierna, para cumplir mi deseo”.

Yo que fui niño y sí que lo recuerdo (guiño a la obra maestra: “El Principito”, no al tarado militar de su autor, qué paradojas nos da la vida), creí en los Reyes Magos. Tal cual. Y hubiera creído en Papá Noel de haber nacido este siglo, porque en España ese gordinflas no se conocía en mi época de infante (años 70). Pero no intenté matar a esos magos, al no traerme todo lo que yo los pedía… si era gratis… ¿por qué esos 3 hijos de puta no me lo traían todo? Pues porque mis padres me eseñaron que no hacía falta tener tanto, aunque fuera gratis y lo que tenía que hacer era disfrutar con lo poco que esos cabrones de Oriente me regalaban, y dar las gracias por eso.  Y tanto yo como todos mis vecinos y compis de cole nos conformábamos y éramos más felices que Dios (si es que es feliz). Y tenía un vecino llamado Juan Antonio, que era un poco más retrasado mental que la media entre la que yo me encuentro, los “normales”. Juan Antonio era más maricón que un palomo cojo, pero era un niño. Los adultos no le cortaron la polla y él jamás lo pidió, porque antes los maricones eran gente normal, no psicópatas que se quieren mutilar y tener más derechos que las personas normales, los heterosexuales.

Empezaron normalizando y fomentando la homosexualidad y así nos va ahora

Porque los deseos sexuales de cada cual, dan igual y son todos respetables cuando hay consentimiento mutuo y ENTRE ADULTOS QUE NO SEAN DEFICIENTES MENTALES, pero hacer de la aberración de no querer aparearse para mantener la especie animal, una forma de vida y casi un deber y un privilegio social… eso ya no es tolerable… pero se toleró y se fomentó… y ahora estamos mutilando a menores de edad y violándolos porque ellos quieren que nos los follemos. Claro… los nenes de mi generación íbamos siempre poniendo el culo a los adultos, era nuestro objetivo vital ser sodomizados… la madre que me parió… si ella llega a ver a alguno que me hace eso, le corta el cuello y mi padre los huevos. Y ahora es un derecho de los nenes que les hagan eso…

No sé si serían bulos de la época, me temo que no, pero en los 80, con el advenimiento de Supermán, decían que muchos niños morían con un mantel a modo de capa, saltando por la ventana de su casa (que no fuera un bajo o un primero, a no ser que se tiraran decenas de veces hasta lograr cascarse el melón).

Mis amigos y yo nos poníamos la chaqueta a modo de capa, y nos dábamos de hostias. Creíamos ser superman, tal cual.  Pero los adultos de esa época no nos dejaban volar desde las ventanas de sus casas. ¡Qué hijos de puta supermanófobos!

Ahora que llevo décadas siendo adulto, compruebo anonadado como mis coetáneos defienden el derecho de los niños a ser mutilados y a ser violados por adultos, si dan su consentimiento (última trampa de los violadores pederastas de toda la vida). Yo me crie con una hermana 17 meses mayor que yo, en una chabola vertical de Leganés (un suburbio de Madrid). Jugábamos a las muñecas y a las chapas, de manera alterna, para jugar a lo que más le gustaba a la una y al otro. Con mis vecinas jugaba hasta a los “médicos”… Éramos niños a los que ningún adulto le ponía una mano encima, que no fuera para ayudarle o besarle con cariño paternal.

Mi madre (DEP) reforzó un vago recuerdo mío: una vez, estando ella, mi hermana y yo en la calle, yo estaba parado ante un escaparate y mi hermana vino llorando diciendo que unos niños le acababan de pegar. Eran muchos. ¿Qué hice yo? Ir a toda hostia y tirarme a por ellos y darles de hostias; hasta que los adultos nos separaron. No sé si eran 10 o 20, me la sudaba… habían hecho llorar a mi hermana y yo doy mi vida por mi familia y amigos de verdad; y no necesito ayuda, me basto muy bien solito.  

¿Qué cojones les pasa a los adultos de ahora con hijos, que permiten que a sus vástagos les hagan lo que les hacen y, encima, les quieran cortar la pilila o el inicio de las futuras tetas? De verdad… ¡como podéis ser tan hijos de la gran puta, adultos de ahora!

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