ARTÍCULO-relato: Abajo el trabajo (y tu culo, para mi aparato).

Recuerdo, nítidamente, la primera vez que hice algo a cambio de dinero, eso que llaman “trabajar”. Yo con 16 años y más vida por delante que por detrás (no como ahora, gracias, he picado y se me ha quitado el hambre). Resulta que una Agencia de Viajes de Leganés nos pagaba una peseta por cada cartón publicitario suyo que metíamos en un buzón. Tal cual. ¡Menudo chollo!

Yo, como todo buen estudiante que se precie, había suspendido matemáticas y tenía que ir a una academia para que me enseñaran 4 cuentas raras y aprobar la asignatura. Era verano de hace muchísimos años. Recuerdo que cuando descubrí ese poder nuevo de que me dieran una peseta por cada cartón tintado… usé el poder. Iba a la agencia de viajes a por un paquete de quinientas pesetas o de 500 cartones (según como se quiera ver). Salía de allí con él y lo tiraba en un contenedor. Pasaba hora y algo en la puta academia para aprender lo que no quería saber… y luego volvía a la agencia a cobrar mis 500 pelas…

Y el muy gilipollas de la agencia me preguntaba que por dónde lo había repartido.  (sus cartoncitos con ofertas de no sé qué pollas para viajar al quinto coño). Y yo me inventaba la ruta. Eso sí… siempre dejaba algún cartoncito por la zona de la agencia, tirado en el suelo para que el notas creyera que, de verdad, había estado repartiendo sus tonterías. Es la única vez que he tirado algo al suelo… pero “era mi trabajo”.

Con esas 500 pelas (a veces mil sí le decía al chalado este que quería repartirle 2 paquetes) iba al bar “Toledanos”. Allí descubrí el poder de las jarras heladas de birra. El dueño nos ponía una jarra sacada del congelador, y de un grifo la llenaba de birra.  Y nos ponía una tapa de morro de cerdo (el de 4 patas, del que me gustan hasta los andares, no guarro comunista) troceado, que estaba como Dios (si es que Dios está bueno). Y yo era capitán general con mando en plaza.

Y mis amigos de entonces, ídem. Éramos pequeños magnates. Yo decía siempre que trabajaba de administrativo, llevando “el papeleo” de una agencia de viajes. Tiré decenas de miles de cartoncitos con viajes felicísimos al quinto coño. Pero, resulta, que mis padres contrataban sus viajes en esta misma agencia. Y el notas del jefe al que yo estafaba llamaba a mi casa para sus promociones. Entonces, atando un par de cabos, él supo que yo era el hijo de mis padres (sus clientes) y yo supe que él era el jefe de la agencia a la que acudían mis padres.  Al saber esto… pues en vez de 1 o 2 paquetes de 500 cartoncitos, le pedía mínimo 3. Y él me los daba, y luego la pasta tras un par de horas de tomar birra en el bar “Toledanos”. ¡menudo trabajo!

Ya a mis 16 añicos (guiñó a un maño gruñón holgazán que no sabe ni flotar en el mar) aprendí cómo iba esto del curro: mis padres le pagaban a este notas para irse al quinto coño paradisíaco que no puedes dejar de visitar en vida. Yo le robaba a este gilipollas, al no hacer el trabajo que se suponía tenía que hacer (algunos cartoncillos sí que metí en buzones… me daba “nos sé qué” no hacerlo), pero era un dinero que mis padres ya le pagaban a él por los viajes al quinto coño. O sea… que la economía es un ciclo, una rueda enorme y estúpida que no para de moverse y si la paras, te aplasta.

Así que yo la dejo girar y girar… mientras me descojono de los que la mueven. Cuando mis padres se iban de viajes al quinto coño, yo me quedaba sólo en casa y, más o menos, hacía que mi hermana se fuera a otra casa. Hacía fiestas del copón, siempre respetando el dormitorio de mis padres, que estaba prohibido para cualquiera de mis invitados. Y el de la agencia, a veces llamaba estando yo de borrachera con la gente que creía que la vida era algo bueno, y le decía que mis padres se habían ido al quinto coño ese que les ofertó él; y que si tenía un paquete de 500 pelas (cartoncitos publicitarios), que me estaba quedando ya sin cerveza y el del bar “Toledanos” tenía la manía de cobrarme por cada jarra helada de medio litro.  

Con los años, pasé un día por ese mismo bar y estaba acordonado por la policía. Yo no vivía en Leganés desde hacía unos años. Llamé a un amigo de esa época,  vecino y compañero de birra y morro de cerdo… y me dijo que al dueño(“el tío Antonio”) lo habían matado en una de las timbas que organizaba en el bar. Justo en un bar de enfrente, a mis 17 años, yo entraba con una Bómber Alpha verde (una chupa de “fachas”) con la bandera de España cosida en una manga. Y lo hacía porque era un bar de punkis, guarros y de más gente de dudoso vivir. Y ninguno de ellos me tosió nunca. Pedía una birra, la pagaba, me la tomaba mirando a todos con cara de perro, y me marchaba al “Toledanos” a tomar morro y jarras heladas. Y ellos me miraban, de soslayo, estando yo en el “Toledanos”.

Y algunos de mis amigos me preguntaban que por qué iba a ese bar de enfrente si no era amigo de nadie y me podían matar por lo de la bandera. Y mi respuesta, más o menos, siempre era esta: “¿Y por qué no voy a hacerlo”?

Y mirad que es verdad lo del asesinato de “El tío Antonio” y si leéis el artículo os vais a reír. De verdad… estamos vivos de milagro-s (el nombre de la madre de mi amigo el que me dijo lo del asesinato, por cierto) y porque respirar es un acto reflejo, no voluntario.

https://www.europapress.es/madrid/noticia-acusado-matar-dueno-bar-leganes-tabla-madera-dice-estuvo-alli-niega-ser-autor-20070111150840.html

5 respuestas to “ARTÍCULO-relato: Abajo el trabajo (y tu culo, para mi aparato).”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Don César, usted no debe acreditar mediante un periodicucho repleto de publicidad inmunda sus palabras, con decirlo basta, y allá cada quién.

    Desgraciadamente ha convertido un relato de lo más ameno en un rocoso texto con continuas referencias sicalipticas ¡lástima! (aunque ya estoy acostumbrado), jajaja.

    ¡Que juventudes tan diferentes las nuestras! y, sin embargo, aquí estamos compartiendo remos en ésta insigne balsa de naufragos. Por cierto cuando usted tenia dieciséis añicos yo ya llevaba dos casado ¡ahí es nada!.

    Un abrazo y felicidades por el artículo.

    • jeje. Ya sabe usted mi manera de escribir. Pero como me escribió un día nuestro querido tercer galeote mosqueperruno, en referencia a un artículo mío que compartió en su BLOG: «(…) perfecto español» en referencia a como escribo.
      De mi juventud sabes que tengo 1.001 anécdotas que harían templar de miedo a Satán (no por mí, sino por los que me rodeaban y viví). Realmente, estar vivo entre humanos, es un milagro. Al final me haré «de los tuyos»… fijo. Porque ha de haber algo no humano que regule, de alguna manera, el tráfico mundano… de verdad que vaya tela el paisanaje… y no me refiero sólo a los sarracenos, sino a todas las etnias que conozco. Tela…
      ¡Me piro un rato al monte a ver si tengo suerte y me tomo con algún tipo de madero!

    • ¡Ah! Don Rafael… en el título del artículo dejé claro lo de su contenido sicalíptico… lo hago en deferencia a usted, para que sepa «lo que hay» si lo lee. JEJEJEE.

      • Avatar de Rafael López
        Rafael López Says:

        Es que con tanto «moño» y tanto «mulo» don «Mésar», estoy disgustado y zaherido, jajaja

  2. jejee esa «ce» maldita…

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