CINE antiNOM: «Nefarious».

Notable película (Yanqui, 2023) de ínfimo presupuesto donde queda patente que , en una película, el guion lo es todo y la dirección (Chuck Konzelman y Cary Solomon, guionistas también) su complemento perfecto. Espectacular destrozo moral de la actual sociedad, entregada al mal (Satán) y donde el bien (el Dios cristiano) ha sido derrotado por los hombres al servicio de Satanás de manera profusa, tanto consciente como inconscientemente.

Sinopsis parcial:

Un psiquiatra tiene que evaluar el estado mental de un condenado a muerte, a fin de determinar si está cuerdo (por lo que sería ejecutado) o está como una puta cabra y cumplirá cadena perpetua en un psiquiátrico. El reo dice estar poseído por un demonio ancestral que le obligó a cometer asesinatos múltiples. Durante la evaluación psiquiátrica, el doctor descubrirá la doble personalidad del condenado o, tal vez, que la posesión es cierta.

TRAILER:

Breve análisis cinematográfico, de sinopsis completa… ¡aviso de revientapelis! Mejor leer esto tras su visionado.

Cine extraño el que muestra esta encomiable película, pues no hay violencia explícita, salvo la antológica secuencia de la ejecución del reo, casi al final de la cinta; violencia sutil, huyendo del morbo y el realismo macabro, y cercana al expresionismo puro, el del cine mudo alemán.

Cine extraño sin sexo ni escatología (desde hace un par de décadas es muy difícil ver algo – series incluidas – donde los personajes no echen la pota).

Cine extraño sin efectos especiales, grandes decorados o localizaciones y cientos de extras y secundarios. Película totalmente adaptable al pequeño escenario del teatro y pareja a la genial “esperando a Godot” de Samuel Beckett; perfectamente adaptable para ser interpretada sólo por los 2 protagonistas. Ahí dejo la propuesta para algún director teatral aguerrido y talentoso.

Argumento nada original y, más o menos, visto mil veces, salvando las distancias con las causas de la condena a muerte y su interactuación con personas ajenas a la cárcel. Pero un guion sublime, sutil y efectivo (que no efectista), que aborda conflictos morales actuales sobre el aborto y la eutanasia, y todo lo ligado a ello, en términos del actual triunfo del satanismo, eufemísticamente autodenominado Nuevo Orden Mundial. Ingeniosa manera de criticar esta aberración la de que sea, precisamente, un demonio quien demuestre que los verdaderos demonios son los que aparentan no serlo y – lo que es más lacerante – desconocen serlo. El mal habita en las almas de casi todos los humanos, de manera ignota o a las claras, pero ahí está y aflora cada vez más; paradójicamente cuando más bondadosos dicen ser dichos actos malvados.

Pese a que la cinta plantea el antagonismo Satán contra Dios, no es la religión algo destacable en ella, pese a que se hagan múltiples referencias a «el carpintero» (Jesús de Nazaret), que es usado más como amalgama narrativa o hilo conductor que como motivo argumental. Esta obra va del ser humano usando a la deidad y a Satán como ingeniosa excusa.

Película redonda que utiliza la clásica posesión infernal para lanzar un mensaje ético impecable y ahondar en el humanismo que ha perdido el ser humano, como ente social.

Muy buenas interpretaciones, destacando la del co-protagonista que hace de reo. Excelente dirección de fotografía y muy buena dirección, aprovechando al máximo el lenguaje audiovisual para transmitir perfectamente el mensaje, sin caer en megalomanías cinematográficas tan al uso hoy en día. Drama que recuerda al mejor Bergman, mezclado con la sutileza narrativa de Kieslowski.

7 respuestas to “CINE antiNOM: «Nefarious».”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    No entraré en innecesarias disputas con don César, sobre las cuestiones técnicas de esta película, dados sus amplios conocimientos en la materia y lo menguado de los míos.

    Me alegra que, con esta elección cinematográfica, haya recompuesto parte de su crédito, después de lo maltrecho que quedó tras su recomendación de la cinta “El cazador”. Es lo que, en términos coloquiales, se llama “dar una de cal y otra de arena”.

    En fin, mi opinión sobre esta película, aun siendo bastante afín a la expuesta por el señor Bakken, no quisiera pasar la ocasión de realizar unas cuantas manifestaciones:

    Don César arrima el ascua a su sardina diciendo en un párrafo lo siguiente: “Pese a que la cinta plantea el antagonismo Satán contra Dios, no es la religión algo destacable en ella, pese a que se hagan múltiples referencias a «el carpintero» (Jesús de Nazaret), que es usado más como amalgama narrativa o hilo conductor que como motivo argumental. Esta obra va del ser humano usando a la deidad y a Satán como ingeniosa excusa.” Le tengo que llevar la contraria (sin que sirva de precedente) a don César y llevar el ascua a la mía, porque, para mí, el conflicto planteado es la privilegiada relación de Dios con el hombre y como este último rompe y traiciona ése primoroso vinculo para dejarse seducir por Lucifer.

    Las menciones que el demonio realiza del “carpintero”, durante toda la película, tienen un poso de herida abierta (aunque el demonio se vanaglorie de que cada vez sea menor). Me resulta interesante ésa reflexión de que fue Satanás quién manejó para que se crucificara a Jesucristo y de las temibles consecuencias que ése suceso tuvo para todos éllos. En todo momento utiliza el demonio la terminología “enemigo” para referirse a Dios/Jesucristo, asumiendo, desde mi punto de vista, que el nombrarlo le resulta hiriente y que está por encima de sus capacidades.

    No ayuda a la causa de ésa poderosa presencia celestial el sacerdote, que llamado para valorar la posesión satánica del reo, resulta ser un mero funcionario con alzacuellos. Por desgracia detrás de algunas sotanas se esconden sujetos que traicionan sus votos y que, por miedo, cobardía o bajos instintos, son un escarnio para la Iglesia y la fe. Cuando el psicólogo le dice al cura que el preso dice estar poseído por el demonio suelta éste último “hemos avanzado mucho más que todo éso, ¿verdad?”, o algo así, dando por hecho la inexistencia del demonio, cuando es una realidad tan notoria (en la vida misma). Resulta muy clarificador como el demonio se atemoriza cuando es llamado el sacerdote, pero luego, cuando ve el percal, y se da cuenta que es un hipócrita, reduccionista de la fe hasta un perfil cuasi laicista, recupera su posición de dominio, despreciándolo con justificado orgullo (que el cura no se atreva a darle la mano al reo, cuando este se la ofrece, demuestra el punto de acojonamiento que tiene).

    La parte más divertida de la película (sin serlo, pero tiene un toque de cinismo que me gustó mucho) es cuando el psicólogo le plantea al demonio los grandes avances en libertades, cultura, derechos, etc., que ha experimentado el ser humano. El demonio se ríe internamente mientras en un dialogo clarificador le expone lo burdo y falaz de sus argumentos y señala que incluso en su maldad luciferina, el hombre les había sorprendido con los delitos de odio, superando las más delirantes expectativas de Satanás.

    Es quizás esta parte de la película la que permite visibilizar una conexión más directa entre la vinculación del demonio con el nuevo orden mundial, idea ya expresada por César en su artículo.

    Lo de los tres asesinatos está muy bien traído: el primero por ambición y comodidad (la eutanasia a la madre), el otro por cobardía y falta de responsabilidad (el aborto de la novia) y el tercero por el miedo que atenaza al propio psicólogo. En sí reflejan algunos de los más representativos mecanismos (tiene infinitos) que tiene el demonio para dominar la voluntad del hombre y quebrar su espíritu.

    Las pequeñas partes en que el reo habla por si mismo, totalmente intrascendentes, salvo para observar que es un simple pelele, mediocre y destruido espiritualmente, totalmente subordinado a los designios del demonio que lo tiene poseído.

    De todos modos la enseñanza moral de la película es patente y potente, una rara avis en estos tiempos aciagos y tenebrosos.

  2. jeje, sí que arrimas el ascua a tu sardina beatilla…
    ya sabes que para un agnóstico la religión no ha de ocupar nada en la vida civil. La religión debería ser sólo un acto de fe, y cada persona que lo quiera extrapolar a su vida civil, fenomenal, pero en mero uso privado, nunca común. Fíjate en la paradoja de que todas las religiones pretenden hacer del hombre un ser humano mejor… si esto fuera cierto no el mundo no sería lo que fue, es y será.
    Es muy importante desvincular a la sociedad civil de religiones, sectas e ideologías de todo pelo, pues todas arriman el ascua a su sardina, Don Rafael… y una vez tripeada la sardina… azuzan el ascua, lo ponen candente y lo arrojan al prójimo (hasta de su misma filia religiosa).
    Lo que no he comentado (creo, porque no voy a releer lo que escribo a vuelateclado) es la curiosidad de que el demonio sea el bueno de la peli. Algo más que curioso… y si no es «el bueno» tampoco es «el malo». Y «el malo» es el psiquiatra, eso está más que claro.

    • Avatar de Rafael López
      Rafael López Says:

      Don César, hace un par de semanas desde que publicaste este artículo y de nuestros singulares comentarios al mismo. Mucho he pensado en la respuesta que me diste y, con la madurez que da el breve tiempo transcurrido, quisiera complementar mis comentarios previos con alguna apreciación más.

      El demonio es el demonio, seguro, arrogante, con pleno dominio sobre el humano (tanto el poseido como ese psiquiatra descreido de todo, excepto de la progresia reinante). El único momento de vacilación que tiene es cuando llaman a ése funcionario con alzacuellos al que calá al primer instante.

      Un humano no puede doblegar a un demonio, el hito que se nos permite es resistirnos a Él y no permitir que corrompa nuestro alma (su más preciado botín). Ésta pelicula muestra la eterna lucha entre el Bien y el Mal, éste útlimo seductor y dominador. Y ¿qué armas tenemos para luchar?, pués tomar las decisiones acordes a una fe, que, aunque quede intímamente depositada en nuestra esfera privada, debe ser guía de nuestra manera de comportarnos en la vida.

      El psiquiatra indudablemente es malo, porque es un hipócrita redomado, un egoista sin escrupulos que no ama a nadie, ni tampoco siente la llama de la fe. Es un personaje que no genera más que animadversión, pero éllo no debe suponer una mejora de la realidad demoniaca, más peligrosa, mucho más peligrosa.

      Indudablemente esta película dispone de muchas lecturas, pero, sin arrimar la sardina a ninguna ascua, afirmo que es desde la fe en el Nazareno cuando cobra una plenitud en su mensaje y comprensión.

      Como siempre un muy respetuoso saludo y un cordial abrazo,

      • Ya sabe usted que yo, como ácrata irredento y – por lo tanto – enemigo de todo colectivismo, especialmente el comunista y el religioso, no comulgo con tu opinión sobre esta película. Eso sí, por lo menos la religión católica (es la única que conozco bien) es respetuosa con el prójimo. Para mí es un error seguirla, por lo del colectivismo y porque presupone asuntos cívicos actuales que nada tienen que ver con las «normas» de esa creencia. Yo soy más de amoldarme a los tiempos ya los hechos reales, sin dar nada por sentado y con esa rigidez que tiene la religión.
        Pero insisto que un católico (salvo el Vaticano y todos los cargos eclesiásticos, desde el cura de un pueblo al Papa – natas) no es mi enemigo, pues no interfiere en mi vida. La otra religión que conozco, a fuerza de sufrirla (los sarracenos y resto de islámicos, pero en Espena todos son sunitas) sí son mis enemigos, al mismo nivel que los comunistas.

      • Al psiquiatra, como a los satanitarios y demás ralea moderna de titulistillos cientificistas, lo define muy bien Romanos 1:

        «profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible, en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles.

        Por lo cual también Dios los entregó a la inmundicia, en las concupiscencias de sus corazones, de modo que deshonraron entre sí sus propios cuerpos.»

        Sobre el demonio, es más listo que cualquier humano, pero Dios nos ha dado las armas para que no nos derrote, especialmente su sello que recibimos ya en el bautismo; sólamente debemos aceptar con gusto ese regalo. Porque no olvidemos que por encima del demonio, está Dios… Hay otra frase que me dijo hace mucho un hombre sabio, y que llegados a estos tiempos me parece clave: «Dios utiliza al demonio para dar lecciones a los hombres.»

        Todo está magníficamente relatado en la Biblia, guste o no. Y en ese transcurrir histórico hasta la actualidad y más allá, de esta batalla entre el bien y el mal, coinciden la mayoría de tradiciones antiguas, como las orientales.

        Saludos a ambos.

  3. Calidad cinematográfica aparte, que me parece difícilmente mejorable y que tan bien describes, la otra gran diferencia respecto a las anteriores megaproducciones del género realizadas para confundir al personal, es que ésta retrata la cruda realidad del Mal: el demonio no suele parasitar al azar, al demonio le va abriendo las puertas el parasitado con con sus malos actos.

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