ARTÍCULO: La indescriptible vergüenza de ser español: elecciones 2023.

Claro que podría describir la vergüenza que siento, desde que tengo uso de razón sociopolítica (hecho que se remonta a los años 90), pero cada vez me da más pereza esa suerte de ejercicio de autoayuda que es reflexionar sobre las causas de la total y absoluta destrucción del otrora ubérrimo país, cuna mundial de civilización, que fue España; y el éxito rotundo de Espena.
Mantengo un halo de esperanza moral, sabiendo que las elecciones son un pucherazo eterno, en las últimas décadas a la vista de todos, pues no se realiza el obligado escrutinio general de votos y una empresa privada es la encargada de dar los datos oficiosos como 100% oficiales. Es un halo débil como el suspiro de un hada, advierto, porque muchísimo más del 50% del paisanaje son animales antropomorfos sin ética, intelecto, humor, amor ni gallardía.
Estos cachocarneconojos que son los espenoles nos han dejado claro a los españoles que sobramos, que gracias por haber estado y financiado sus vidorras, pero que ya sabemos lo que nos toca: sumisión absoluta o emigrar. ¿Pero a dónde, cómo y cuándo? Para mi desgracia, actualmente me es imposible emigrar, que es lo que más deseo en la vida; y no volver jamás, y allá donde estuviera repudiar a los espenoles y odiar a Espena con toda mi alma, que ya les aviso es enorme, como la luna llena vista de cerca, e igual de inmaculada, pero con alguna mancha, con ella.
Tras los peores 5 años de Gobierno, en este siglo, los espenoles han vuelto a imponerse y seguirán destrozando el país a golpe de real decreto ley, satrapía, caos, sumisión globalista, división autonómica, irracionalidad, psicopatía, idiocia y un encomiable talento para hacerlo todo mal o peor y – encima – ser aplaudidos.
Sólo enumerar la barbarie de este gobierno Frankenstein ocuparía decenas de folio, pero no puedo acabar estas líneas sin reírme (a mí la alegría no me la va a quitar nadie) de que mi país esté gobernado por 1.616.988 hijos de la gran puta, enemigos declarados, y radicales, de España: los asesinos terroristas y los psicópatas separratas de 2 patas, qatarlanes y galelos (de lelo, sí). Y dejo fuera a los canarios, a los navarros de UPN y a decenas de partidos sin representación parlamentaria, que engordarían esta cifra.

Son estos degenerados los que volverán a envestir a Perro Sandez y Yolanda Ida como amos absolutos del país, pese a tener 350.608 votos menos que la “coalición” PPVOX.
5 años donde se implementó la mayor barbarie sobre la Tierra: la PLANdemia. Cuyas medidas fueron declaradas ilegales, obvio. Corrupción desbordada, invasión de inmigrantes financiada por el erario, economía destruida, los 3 sectores productivos finiquitados (el único que resiste, un poco, es el terciario, pues los préstamos de la puta UE hacen que el paisanaje siga teniendo algo de dinero para gastar, dinero ficticio, pues es más y más deuda con el sátrapa de Bruselas), la identidad española arrasada; la educación y la sanidad (ese asqueroso mantra torticero rojo) inexistentes, total sometimiento a la agenda satánica 2030 y a la OTAN y Marruecos. En definitiva, una nación fracasada y un país inexistente, sojuzgado por los más necios y psicópatas que lo habitan.
Lo único bueno de esta colosal catástrofe es que las calles no arderán mucho y, total… como el PP es la misma atrocidad que el PSOE (el PPSOE es tal cual lo vemos), aunque hubieran gobernado con VOX, todo seguiría igual y a peor, pues Accidente (antiguo Occidente) hace décadas que no es gobernada por sus Gobiernos. Visto así, el resultado de los comicios ha sido todo un éxito.
Eso sí, cada semana que pasa me dan más asco tanto la mayoría de gente que me rodea como la que me rodeó desde siempre (mis amigos y conocidos), esos siervos del NOM, traicioneros, estultos, rastreros, indoctos, feos joder que son muy feos y feas: la cara es el espejo del alma y su decrepitud moral e intelectual se ha adueñado de su físico.
Menos mal que – parte de ser mortal – soy autodidacta, autosuficiente, ácrata, ególatra, hedonista y sin aspiración material alguna al haber decidido no tener prole, ni inversiones ni hipotecas; y vivir austeramente a niveles casi tercermundistas. Todo el que no sea como yo, o muy parecido, sufrirá los rigores de la esclavitud física y moral que es vivir en Espena. El que pueda emigrar, que no lo dude. Eso sí, que elija muy escrupulosamente el destino, que el mundo, en general, se ha puesto inhabitable.
Y a los religiosos cristianos os digo lo que San Manuel Bueno, Mártir, repetía constantemente: “¡Dios mío! ¿por qué me has abandonado?”. Como agnóstico, sé que mi Dios indeterminado no me haría lo que os está haciendo el vuestro… y el libre albedrío no me sirve como excusa, sino como escaqueo torticero de esa supuesta deidad, que de serlo, tan mal se porta con sus fieles. Tal vez un mundano Síndrome de Munchausen sea la divina, y rara, explicación a este sinsentido.
julio 24, 2023 a 11:02 am
Un buen artículo, César, estropeado en el último párrafo.
Y no digo más, porque nada bueno saldrá de la desavenencia sobre el mismo.
julio 24, 2023 a 11:31 am
Jeje, bien sabe usted que como agnóstico sólo concibo la religión como ayuda y bondad del «ser superior». Todo lo que no sea eso, es Síndrome de Estocolmo, algo que jamás tuve ni tendré, ni con mortales ni inmortales. El problema de la fe (de todas las religiones, ojo) es que es ciega y eso no dice nada bueno, por la relación causa/efecto. Por desgracia, una religión que no es aplicable a nivel civil es esclava y sierva de las que sí lo son, como por ejemplo el Satanismo (es una religión/secta) o el islamismo. Y así nos luce el pelo, o la calva, en Occidente. Los Templarios, y resto de órdenes religiosas, sí sabían conjugar religión y Estado, como debe de ser, ya que si todas las religiones fueran meros actos de fe (es lo que deberían ser) todos estarían igualados; pero si unos invaden la sociedad civil y otros no… esos que no están irremediablemente sojuzgados. La fe no mueve montañas, más allá de las intrínsecas. Pero fuera de eso, les caen hostias por doquier y, por lo menos para mí, ya está bien de dar la otra mejilla.
Amén que los gerifaltes católicos son vividores y siervos de Satán. Eso lo sabe cualquier feligrés, pese a que no parezca tener efecto.