ARTÍCULO: los vuelos comerciales nos acercan al Infierno.

Pareciera que, por aquello de la altura, volar nos acercara más al cielo y nos alejase del infierno… pero qué va, es todo lo contrario, por lo menos los llamados «vuelos baratos / low cost» que son los que alguien honrado puede permitirse.

«Gracias» a la PLANdemia estuve 3 años y medio sin volar

pero nobleza obligaba ya a volver a mi isla (Eivissa) y por ahorrarme 2 días y mucho dinero, a hacerlo en aeroplano (51 euros ida y vuelta, en Avería express, el vuelo más barato de mi vida, debido a mi flexibilidad horaria). La foto de cabecera es una noticia baladí, pues la decisión del Parlamento Sarraceno (vulgo Europeo) no es vinculante. Pero la respuesta de la Asociación de Líneas Aéreas, ante la petición del Parlamento Sarraceno sí que no es baladí: «los aviones no tienen capacidad física para acoger todas las maletas» (Sic.).

A cualquiera que tenga tiempo de sobra y cierta solvencia económica (yo lo tuve, hace lustros, la solvencia esa jamás, pero es que antes los aviones eran mucho más caros que ahora) le recomiendo seguir el dicho de que «el viaje es el camino, no el destino» y viajar siempre por tierra y/o mar. Volar jamás, porque el aeropuerto es el salón de recreo de Satán. Lugares inhumanos o – me temo – cada vez más humanizados… vista la deriva macabra de esta especie animal. Sitios donde te tratan como un objeto antropomorfo atolondrado y te estafan / roban / esquilman / sojuzgan / vilipendian / humillan y etc. de aberraciones LEGALES.

A los de la asociación esa de aerolíneas les digo que el ser humano no debería ser tratado como ganado cuando, encima, es un cliente. Algunos, como yo a los que nos la sudan los seguros de vuelos, reservar asiento, embarcar y salir antes, facturar, consumir a bordo… pues el viaje nos sale tirado de precio; pero si yo tengo un bar y pongo precios populares no significa que les de mierda a mis clientes y les obligue a estar hacinados y etc. de barbaridades que hacen dichas compañías.

¡Claro que SÍ hay espacio físico en la cabina, para que todos llevemos una maleta!

Pero si embarcáis al triple de pasajeros que la lógica impone, no hay sitio, exacto. Yo jamás volveré a coger un avión que no sea de Madrid a Eivissa (a penas una hora dentro de esa cámara de tortura, y un par más en el salón de recreo de Satán), pero pobre de aquel condenado asiduo «viajero de clase turista». Rebelaos, poned quejas por doquier (denuncias judiciales incluidas), insultad a todo el que trabaje en un aeropuerto o en un avión, por ser autores y/o cómplices de esa barbaridad normalizada en todo el mundo, desde el siniestro crimen de Estado llamado «11S».

Termino con otra analogía de bareto: ¿quién, en su sano juicio, prefiere comer un plato de bazofia por estar a mitad de precio que uno de ambrosía? Me temo que casi todos los homínidos que jamás serán humanos, es decir: la inmensa mayoría de la población mundial.

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