ARTÍCULO: Turistas enajenados que creen ser viajeros y/o residentes en sus países de turisteo.

Me resulta entre enternecedor y abominable cuando un notas me suelta que le encanta viajar y no para de hacerlo; que se ha dado la vuelta al mundo (algunos dicen “varias veces”) y conoce todas las culturas, todas las formas de vida y que elegiría tal o cual país para vivir porque esto y aquello que él conoce perfectamente de dichos países y cada metro cuadrado de los mismos aunque sólo haya pasado 24 horas en dicho lugar. A ver, mentecatE, si sabes leer, lee (como el general del bando que debió ganar una guerra del siglo XIX con lo cual, tal vez, no estaríamos como estamos ahora, Oriente Próximo muy incluido):

Voy a poner la edad promedio de 33 años (ojo, que te la cojo, con el número masónico), pues a mí estas memeces de turistas que creen ser habitantes ancestrales de los países donde turistean me lo han dicho seres antropomorfos con edades desde 17 (¡17 años y ya eran Willy Fog / Phileas Fogg, me decían los oligofrénicos) a los 50. A todos siempre les he dicho lo mismo, más o menos: “Ni en 1.001 años de vida podría decir yo que conozco, perfectamente, este municipio”. Con “este municipio” me refiero a los 6 en los que he habitado más de 2 años (no seguidos en 4 de los casos) todos en España y Espena.

ChaladE, escucha a un cuarentón (48 y medio) con los pies en la Tierra y que no pisotea a los que la habitan en lugares que no son su casa, escúchame a mí, sigue leyendo y aprende:

Cualquier territorio tiene una historia tan vasta que ni en 1.001 años un basto como tú podría conocer, ni sus propios habitantes ancestrales, porque la cultura de cada lugar del mundo está viva, es consuetudinaria de unas costumbres que cambian a pasos agigantados.  A ver si me entiendes:

Madrid capital, Leganés, Ciudad Real, Eivissa, Córdoba y Cercedilla son mis 6 ciudades de residencia y cada vez que me muevo de la una a las otras, casi todo ha cambiado y puedo decir eso tan recurrente de: “¡joder, no reconozco la ciudad, ya no es / está como en mis tiempos”.  Y así es, por las personas que faltan (fallecidas, ausentes o ya indiferentes) las remodelaciones urbanísticas y, en definitiva, el paso de los años.

La Tierra está viva y los animales que la habitan más (los dañinos como tú, aún más, pero para mal). Porque gente que puede permitirse el “lujo” de no tener descendencia y viajar por todo el mundo, sin parar, algo malo hace o ha heredado. La gente “normal” no podemos vivir viajando. Pero respeto que haya hijEs de putE que bien por su trabajo o por el de sus ancestros, tengan millones para permitirse esa forma de vida ociosa o la desgracia de trabajar haciendo eso. Pero lo que no voy a tolerar es que menosprecies a los habitantes del mundo que no pueden o no quieren vivir como tú, y emponzoñes su territorio con tu presencia, tú que no sabes absolutamente NADA de ese territorio que pisas, cuyo suelo, cuya naturaleza, cuyos edificios… “cuyos todo” ha sido (y es) levantado con el sudor, la sangre y hasta las lágrimas de los autóctonos.

Ciudadano del mundo, cómete un puño

tipEs como tú , los refugiados, la inmigración ilegal – y la legal no necesaria para los oriundos – , destruyen y desnaturalizan los lugares por donde pasan y vilipendian la memoria de mis ancestrales familiares y amigos (y enemigos, pues yo les aprecio también, no sé vivir sin defenderme de ellos, y se lo agradezco porque me gusta la vida en esta Dimensión). Los turistas, no por su presencia sino por sus divisas, si son bienvenidos en cualquier país donde acepten las normas propias y convivan en paz, y respeto, sin tratar a los nativos como objetos decorativos, monos, payasos de circo, siervos o esclavos.

Los turistas que se creen viajeros pisotean a los habitantes de las zonas que habitan temporalmente y, encima, se arrogan el derecho a cambiar su historia, su modus vivendi y opinar sobre lo que él (ese ente ajeno a esa cultura y que es tratado bien porque paga por ello y en todos los lugares hay gente necesitada de dinero) considera que es REALMENTE esa zona de la Tierra. Tú, que no habitas ninguna zona de la Tierra, que no has construido nada y te has aprovechado de todo lo que los demás hemos construido… tú, encima, sátrapa inconsciente (pero igual de culpable que el consciente) has destruido el Planeta y dices protegerlo y conocerlo porque eres un “ciudadano del mundo”. Pues mira, funda un municipio que se llame Mundo y empieza a levantarlo como la mayoría de seres humanos hemos hecho con el nuestro. Tal vez así aprendas a odiarte cuando te veas reflejado en los que son como tú eras antes, imbécil, siervo del NOM, hiEo indoctE de Satanás.

El Mundo es una armonía de humanos que viven alejados, no el destrozo actual de humanos que ni viven ni dejan vivir a los que vivimos.

Cada vivienda es un Mundo en sí mismo. ¿Tú qué no tienes vivienda estable vas a entrar a vivir en la mía, incluso a cambio de dinero, si YO no quiero? ¿Voy yo a tú vivienda (si la tuvieras)? ¿a qué no? Respeta y serás respetado, que el mundo es muy grande. Busca una zona desértica y cualquier isla o barco en  un océano / mar alejado 10 millas de la costa de lugares habitados y vive tu puta vida, dejando que los demás sigamos construyendo la nuestra, la heredada de nuestros ancestros, la vida que nos gusta y que nos pertenece. Jamás respetaré a un invasor, a un paniaguado y – menos aún – a los que delinquen o me dan lecciones de moral y de costumbrismo sobre mi propio lugar sobre la Tierra. ¿Vas tú a decirme si aceptas cómo vivía mi madre, por ejemplo?

Apostilla

A toda la gente de este tipo (y a los que no lo son) os recomiendo 4 lecturas claves sobre este asunto: “El navegante” de Morris West , “La bendición de la tierra” de Knut Hamsun, “El Principito” de Antoine de no sé qué Exauperí o algo así; y la trilogía “La lucha por la vida” de Pío Baroja.

Una respuesta to “ARTÍCULO: Turistas enajenados que creen ser viajeros y/o residentes en sus países de turisteo.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    En efecto, César (te has dado cuenta que ya he arreglado el asuntillo de los acentos), anda el personal desorientado y desnortado (que en esto de los viajes es conveniente siempre saber donde está el Norte), porque, como muy bien dices, los lugares no pueden conocerse con una somera visita turistica.

    También, como relatas en tu artículo, los lugares tienen una «vida» propia, experimentando las influencias de quienes en ellos habitan. Al igual que las personas hay sitios que evolucionan y otros que involucionan, más allá de que, a menudo, proyectemos lo bueno y lo malo de lo vivido condicionando con ello nuestro criterio. Así sí nuestras vivencias fueron muy gratas, es cuasi imposible que despues de uno o varios lustros no percibamos el lugar como más degradado.

    Solo porque soy algo más de un par de lustros más viejo que Tú, tengo más sitios que mencionar como vividos (son siete, tampoco te creas que hay tanta diferencia), jejeje.

    En fin, que has venido desatado de Eivissa.

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