ARTÍCULO: la traición de los militares y policías españoles les encanta a los patriotas espenoles.

Cada día odio más a las fuerza a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ya los militares. ¿Alguien se imagina que en 1936, los revolucionarios españoles les pidieran permiso a los gobernantes comunistas para alzarse contra ellos? ¡DE VERDAD, BASTA YA!

Yo no sufro síndrome de Estocolmo

ni de abstinencia al alcohol porque jamás (Hamás… ojo, que te la cojo) me falta(rá) vino. A mí todos estos patriotas que ACTUALMENTE defienden (o son miembros, que es mucho peor) a los homínidos armados por y para el Estado… es que ya no sé como decírselo… a ver, tocinitos de cielo… ¡QUÉ SI ESTAMOS COMO ESTAMOS es, precisamente, porque son ELLOS los que implementan toda la barbarie de la que os quejáis hasta por las esquinas más recónditas del orbe patrio!

Ya está bien de blanquear a estos sicarios de Satán que son todos los militares y policías espenoles.

Todo por la patria, con pe de pasta

¿Los militares sirven a los criminales que «combaten» en redes sociales y barras de bar? Perón, que diga, perdón por los signos de interrogación, ha sido una etarra, que diga, errata. Siempre supe que la gente armada por el Estado, los que daban panzazos en el barro y saludaban a «sus mandos» eran unos enajenados sin personalidad alguna ni libre albedrío; gente que necesita recibir órdenes hasta para mear (no es coña, así sucede). Gente que no discierne entre el bien y el mal, sino que sólo lo hace entre la orden y el desconcierto de qué hacer con lo que no le han ordenado que hagan.

Con los polizontes vivo y moriré enfrentado, pero con los milicos no me junto ni por equivocación. Lo hice con uno jubilado (Comandante Ricardo Ramos Alcaráz Unamuno), para navegar y trasegar por Eivissa, pero ya estaba jubilado el gallardo y clarividente Señor. Con los últimos que me topé fue en El Pardo, cuando la barbarie de la exhumación de Franco. Estaban tomando cañas en las terrazas de bares del lugar o corriendo, en ridículo pijama de invierno, por la zona. Varios cuarteles hay en el lugar donde los comunistas satánicos (valga la repugnancia, vulgo redundancia) llevaron los supuestos restos del Caudillo.

¡Esas son nuestras Fuerzas Armadas!

Las mismas que, en 2004, inundaron los trenes de Madrid (fusil alzado y cara de perros, jamás olvidaré ese tren de Cercanías donde en cada una de sus 3 puertas por vagón había un vago enorme, con cara de perro rabioso, armado y disfrazado de «montamán») tras el crimen de estado llamado 11M, para «protegernos» de unos moros que vendían teléfonos móviles en Lavapiés… De verdad… ya está bien, que rima con ese otrora barrio madrileño noble y próspero, hogaño invivible, gracias al Estado.

A mí no me vais a engañar más, porque nunca lo hicisteis, malditos traidores no sólo a la Patria española, sino a Occidente. Cretinos coadyuvantes con el satánico Estado espenol y el Globalismo mundial. Amigos de la Yihad, hacedores de todo el mal que nos sojuzga y los que vendrán… aprovechando mis sempiternos juegos de palabras que tanto cabrean a ciertos indoctos armados y desalmados… os dejo con Es Vedrá y es Vedranell… 2 islotes mágicos de mi isla (Eivissa) por los cuales he navegado, trasegado, buceado, nadado, pescado, reído y amado (y sobrevolado, obvio). A mí jamás me vais a quitar la alegría, hijos de puta, porque no podéis arrebatarme ni mis recuerdo ni mi mente. Siempre me tendréis enfrente, tanto vosotros como los supuestos enemigos que decís combatir mientras los fomentáis.

Todavía quedamos ácratas libérrimos que ya os hemos vencido. Tengo 48 palos y medio… os he ganado, hijos de la gran puta de ambos bandos «policías y ladrones».

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