ARTÍCULO: Leer bien, ese gran placer inigualable. TIBURÓN.

Digo inigualable, hablando de placeres sensoriales e intelectuales; no meramente sensitivos, pues son cosas muy diferentes cuando la mente analiza placeres a cuando los placeres son creados por la mente. Yo hablo de estos últimos: de mentes afrodisíacas (de ida y vuelta, ojo, tanto emisor como receptor son lo mismo y cambian sus papeles cuando toca). Mis mejores recuerdos «intelectuales»(ahora pongo comillas para no redundar, pero es que es la palabra adecuada) son con un libro en mis zarpas. En este caso: «Tiburon» (sin tilde, como aparece en la edición que he devorado, que es la de la foto, aunque esa foto no es la de mi libro de 2ª mano).

Tengo muy presente la película del capullo judío que maneja medio Jolibud. No es mala película, pero tampoco es buena. Si a mí me dejan adaptar esta novela, hubiera hecho una película diferente (dejemos ahí el adjetivo para calificar que mi película hubiera sido 1.001 veces mejor que la del judío con gorra deportiva. Y yo no le hubiera puesto «mandíbulas» de título, sino «TIBURÓN! así con mayúsculas. Había un coche gabacho con ese mismo apelativo, por cierto).

Leer es otra cosa. La mejor de las películas es peor que el libro más malo.

Algo así le digo a mi amigo Luys Coleto, avezado bibliófilo como yo, tal vez (y sin tal vez) más. Los que escribimos y hacemos audiovisual, sabemos la enorme diferencia entre un sector creativo y el otro. De hecho, el audiovisual fagocita a la escritura. Escribir BIEN es la mayor dificultad creativa del ser humano. El mal escritor es un patán colosal, pues tiene a su alcance todas las herramientas para crear. El mal director audiovisual tiene 1.001 escusas, basadas en la carencia de medios (dinero, vaya). Pero el escritor no: negro sobre blanco, PUNTO.

He tenido la suerte de encadenar 2 novelas soberbias: «Historia de 2 ciudades» y la de marras. No voy a destriparos la espectacular novela «TIBURÓN», pero os aseguro que no tiene mucho que ver con la película que, como he dicho, no es mala. Imaginad cómo es la novela.

Y nunca olvidéis que, en este nauseabundo país (por su sociedad, no por el país) lo único que todavía no nos han prohibido es leer,pensar y escribir. (Y eso no lo pongo en negrita porque aquí poca gente piensa o escribe bien).

4 respuestas to “ARTÍCULO: Leer bien, ese gran placer inigualable. TIBURÓN.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Don César Bakken Tristán no puedo estar de acuerdo con usted en éso de que la mejor película es peor que el libro más malo. Con toda seguridad mi punto de vista se debe a las escasas lecturas que he tenido, pero que hay libros malos, malísimos e infumables doy fe y que, en el campo contrario, hay películas deliciosas que les dan 1.001 patadas, también (y no me refiero al cazador de renos, jajaja).

    Por lo demás coincido con usted en algo: el negro sobre blanco dispone de una economía de medios que no tiene parangón respecto del cine.

    Eso de que una imagen vale más que mil palabras es una memez (creo que fue usted quién me lo dijo y con esas, o muy parecidas, palabras).

    Un abrazo

    • Exacto, una imagen jamás valdrá más que mil palabras. Pero la sociedad actual va hacia el abismo de la pérdida de la palabra y, por lo tanto, el raciocinio. La gente ve BIEN eso de la Inteligencia Artificial, por ejemplo. Por suerte no tengo ralación alguna con menores de edad, pero sí con los adultos que «velan» por ellos. Terrible es poco lo que nos va a acontecer, si es que lo actual no es suficiente.

      • Avatar de Rafael López
        Rafael López Says:

        Totalmente de acuerdo respecto de su apreciación de que se está perdiendo la palabra.

        Los motivos son diversos: creo que el primero es la holgazaneria del vulgo que se manifiesta, entre otros muchos aspectos, en el exito de los chorriticonos. Son capaces de replicarlos ad eternum, pero de no de juntar cuatro letras con algo de sentido.

        El fracaso de sistema educativo es otro factor importantísimo de esta agonía del lenguaje. Se enseña poco y mal, comprobar los errores ortográficos que se admiten hoy en colegios, universidades e institutos es sonrojante (que no porque como no tienen vergüenza, ni se sonrojan). Las estructuras semanticas, la riqueza en el uso de las formas verbales que tiene el español han quedado proscritas por un analfabeto sistema pseudo educativo.

        Pero no hay que preocuparse, todo funciona cojonudamente, contra más lerdos, más materia prima embrutecida para el sistema que goza de una salud envidiable.

        ¡Qué viva Franco y su «anticuada» instrucción pública!, o al menos la E.G.B.

        Y el oximoron de la inteligencia artificial que se lo metan los mentecatos que han creado semejante esperpento y sus lamelibranquios por donde amargan los pepinos.

  2. Usted porque no conoce, del todo, los recovecos tecnológicos actuales, pero ya casi nadie escribe ni mensajes de texto, ahora son de voz y se le pregunta a una siniestra inteligencia artificial (exacto, es un oxímoron… estamos en la edad de los oxímoron y paradojas normalizadas) algo que se «googlea». Ya no escriben ni por esos lares antes inevitables. A eso súmale la destrucción del español y en ensalzamiento de jerigonzas y ya ve usted el resultado.
    Y no sólo las nuevas de/generaciones no saben escribir, sino que no saben ni hablar. Se están tornando analfabetos y de no ser por el BENDITO corrector ortotipográfico de todos los cachivaches tecno-ilógicos, esto sería desolador.

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