ARTÍCULO: Que tus ojos nunca nieguen lo que dice tu mente.

Hablan de reducción poblacional… ¡Y MI POLLA CON CEBOLLA! Vivo en Madrid, ahora escorado a la sierra noroeste. En «la capital del Reino» los inmigrantes mandan, PUNTO. Tienen vástagos a cada gestación, porque estos no usan anticonceptivos y por cada nene facturan. Todo esta lleno de sarracenos y panchitos y algún chino que otro… pero los chinos son discretos, los otros no. Los pijoflautas voxeros, por ejemplo, viven en zonas residenciales blindadas… hasta que dejen de estar blindadas y sufran lo que han fomentado. Porque los perroflautas comunistas no engañan a nadie, ellos quieren vivir como Dios en sus zonas residenciales y no lo ocultan, y por eso lo hacen y proclaman que si la mujer esto y que sí el inmigrante aquello… Pero los voxeros… esos «amigos de los españoles» si que ocultan cosas, y mucho. Porque es muy fácil engañar a tu pueblo, vivir de él y con él. En la distancia.

No me formen grupillos.

Recuerdo cuando estuve en Blanes (Gerona) una noche y menor de edad yo y todos mis acompañantes, pues era una excursión de Instituto de Leganés. Nos juntamos en corro de la patata para quedar a tal hora en tal sitio y que el autocar nos devolviera al hotel. Se acercó un «puerta» de un garito a pedirnos, amablemente, que nos disolviéramos, «porque si la gente ve mucha gente agrupada, piensa que hay pelea y se lía». Tal cual. Algo así nos dijo y tenía más razón que un santo. Al poco, dentro de un pub subterráneo, se lió la de Dios es Cristo. Y yo gozando, porque sí, yo gozo con la ultraviolencia pese a que la deteste. Pero ni a mí, ni a los «míos» nos tocaron un pelo.

Como dice mi querido amigo parrao y ganadero: «Donde yeguas hay, potros nacen».

Deja un comentario