ARTÍCULO: La autarquía española no sabe quien es Milei.

A ver, la foto de cabecera la pongo para aclarar conceptos, que en estos 30 y muchos años de vida en los que soy consciente del significado de autarquía me he encontrado con más gente que confunde este maravilloso y deseado término con “Autocracia” y/o “autoritarismo”.
La autarquía es, a nivel sociopolítico, lo que la acracia a nivel personal y espiritual. Ser autosuficiente como para no depender de los demás, más de lo que los demás dependen de ti, es la clave de la vida. Todo lo demás, salvo para los discapacitados físicos y mentales severos, es puta mierda de vida y punto. Porque todo el que no sea lisiado como yo (y no le pido cuentas a nadie, pero es que mi acracia está por encima de mi salud física y mental) ha de valerse por sí mismo y coadyuvar e interactuar con sus semejantes para ,entre todos, tener un bien común igualitario y de acuerdo al esfuerzo, talento y valía de cada cual; pero casi equiparable al 100%.
Digamos, por poner un ejemplo entre 1 millón, que un arquitecto eficiente y laborioso debe de tener una calidad de vida algo superior a la de un peón albañil, pero bajo la premisa de que ningún trabajador ha de vivir en malas condiciones ni explotado (ni mucho menos expoliado, porque en la autarquía no existe esta condición). Sin canteros, ni peones, ni trabajadores industriales, ni mineros, ni leñadores, ni tantísimos “íes” un aparejador y un arquitecto sólo podrían dedicarse a hacer diseños por ordenador y, como mucho, maquetas. PUNTO. Y ni eso, porque los componentes de esas 2 cosas requieren una cadena humana enorme. Y todos se retroalimentan. Porque el leñador no sabe tocar 80 instrumentos a la vez para escuchar esa música orquestal que le gusta oír mientras le da al serrucho, ni sabe electrónica y etc. etc.
Por lo tanto, deviene imprescindible la colaboración colectiva, pero desde el más feroz individualismo. Otro ejemplo paradigmático: si quieres echar un polvo no piensas en la fornicación, sino en con quien hacerlo, ya que nadie se acuesta con cualquiera (salvo las meretrices a quienes se pague por hacerlo). Desde esa individualidad estás actuando de manera colectiva cuando eliges el sexo de la otra persona (o personas, que hay mucha cama redonda), sus características físicas, mentales (esto, a veces, no importa…) y sociales. Y la persona con la que acabas en la cama, hace el mismo proceso individualista.
Si esos 2 individualismos encontrados en la cama, creen que su colectivismo sexual no es suficiente para ellos, dan el siguiente paso, que es tener una relación afectiva, lo cual significa (o debería) parar las exportaciones y las importaciones, es decir, dejar de follar con otras personas, volverse autárquicos.
¿Pero qué ocurre ahora? Todo lo contrario. Casi todos son meretrices y/o clientes. No existe la individualidad, sino el egoísmo y el colectivismo mal entendido. Por eso, siguiendo con el ejemplo, hay tanto divorcio, tanta infidelidad, tanta insatisfacción y tantos solteros. Esto, traducido a sociopolítica significa: secesionismo, corrupción, revoluciones y desempleo.
No me alargo más, para no aburrir.
Pero si todavía estás leyendo este desvarío cuerdo solo decir que mi país (España) es ubérrimo. Aquí hay de todo para que muchas decenas de millones de personas laboriosas y talentosas (todos tenemos un talento único y necesario para la sociedad). Tenemos materias primas, recursos naturales, clima, orografía, situación geográfica y etc. como para mirar por encima del hombro a cualquier otro país del mundo. Y no me refiero a la historia – que también, pero eso no es tan importante como el presente – sino a haber nacido en este país. Y si esta reflexión la hacen los nacidos en el resto del mundo, sobre sus países, el mundo sería un lugar maravilloso donde un lapón estaría feliz con su clima gélido, sus renos, arces, salmones, y etc; y un español con su clima templado, su jamón serrano, su aceite de oliva y su queso… por poner ejemplos simples. Y no el español añoraría el reno del lapón ni el lapón el jamón serrano. Porque, a su manera, cada cual disfruta de los productos de su tierra sin frustrarse por no tener los de los demás y, ni mucho menos, desearlos, perseguirlos y joder su vida para lograrlos, abandonando los suyos.
Elegir es renunciar.
En el caso de España, elegir abrirnos al “mercado común” (comillas para no escribir 598 líneas sobre el desglose de abrir nuestras fronteras en ambiciosos caminos de ida y vuelta. Por eso vivimos, desde hace mucho, en Espena y aquí entra todo tipo de colectivismo que jamás serán individualistas, porque los gerifaltes mundiales, los malditos globalistas, les han obligado a vivir infelices y a que crean que prosperar es abandonar tu patria, tu familia y el placer que es estar y vivir entre ellos.
Pobres negratas que dejan la gloriosa y ubérrima África para venir a Espena a que los alojen una semanas en hoteles de lujo y luego les den la patada para que delincan por las calles y malvivan en ella, a golpe de droga, atraco, muerte y analfabetismo. Y pobres otras tantas muchas razas y nacionalidades que hacen lo mismo. “El sueño americano” es una patraña como una casa.
Lo peor es que ahora a todos nos quieren obligar a vivir así. A dejar nuestro ancestral individualismo en pos del colectivismo certero, el autárquico.
Apostilla
El que pensara que YO iba a hablar de Milei (¿qué cojones me importa a mí alguien que vive fuera de mi patria? A todos les deseo lo mejor, pero en las suyas) es que no me conocía y si creía hacerlo, se equivocaba, (no confundir la conjugación con “equivoó” como la paloma de los 2 pobres mentecatos comunistas capitalistas Alberti y Serrat, esos ejemplos de apátridas que expolian a sus compatriotas… y a los de otras patrias).
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