ARTÍCULO: maderos de Hediondo Puente de Bellacos, reducen a un peligrosísimo venezolano…

A ver si Dios quiere y salen las imágenes de las cámaras de seguridad de la cochiquera policial (vulgo comisaría). Esta la conozco, estuve dentro, en plena PLANdemia. Venía yo de intentar comprar en Ikea. Ojo, de «intentar comprar». Ya lo relaté, en su día y en este mismo BLOG. Unos 10 segurratas de 2 patas y 4 maderos irracionales me impidieron entrar a comprar, por is sin el bozal. Pese a tener la eximente en mis zarpas (2, encima, eximentes y zarpas). A ellos les daba igual, ahí no se entraba sin bozal y punto. Y los maderos, lejos de hacer cumplir la ley, se unieron a los tétricos maderos fracasados (guardias jurados, por la rima). Eso sí, no me amilanaron ni medio segundo. ¿Yo contra 15 hijos de puta armados hasta los dientes? ¡poco rival son!

Como siempre voy andando a todas partes, salvo cuando no lo hago… en mi larga caminata de vuelta a la casa de mis caseros, me topé con esta comisaria de munipas. Es muy grande, tal vez demasiado. Pese a saber que ahí no se puede denunciar nada, entré para ponerles a prueba y contarles lo acontecido no muy lejos de allí. Para mi sorpresa, ninguno de los 3 con los que me topé me dijeron nada del bozal. Eso sí, la puerta estaba cerrada «por motivos sanitarios» y me tuvieron que abrir. Les conté lo ocurrido y mostraron su indignación ante los maderos irracionales y los segurratas de 2 patas, y me instaron a ir a denunciar a Plaza de Castilla. Me dijeron, tal cual, que no fuera a una comisaría para denunciar, pues eran los mismos perros del Ikea, pero con diferente collar.
Obviamente, tras la caminata enorme desde Hediondo al puto Ikea… era imposible enfilar otra, todavía mayor (he ido muchas veces) a Plaza de Castilla. A sí que fui a la comisaría de «la mochila del 11-M». Y salí vivo de milagro, teniendo a la ley de mi parte… ¿os imagináis si hubiera estado cometiendo un delito?

Por eso, os digo, que tanto los de la comisaría de munipas, como los otros, son una panda de emasculados con menos cojones que una reunión de eunucos. ¡Quiero ver esas imágenes! Sin verlas… sé como fue la historia: Un panchito borracho y cabreado con la asquerosa buRROcracia policial, entra con un cuchillo de cortar carne no muy dura, de esos de «los chinos» y con sierra y mango de madera. Los maderos huyen cual cobayas que son y, de repente, aparece uno por detrás – de paisano y volviendo del gym, jajajaa – y coge al panchito para que no se desnuque del pedo que llevaba. Y el cuchillo peligrosísimo de cortar filetes de pollo poco hechos… cae al suelo. Han detenido a un peligrosísimo hombre… y las hostias que le habrán dado todavía resonaran en el eco de las hediondas calles de Hediondo Puente de Bellacos.

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