ATÍCULO: Correr de o hacia.

El pasado miércoles fue la nueva vez que corrí, concretamente desde la estación de tren de Recoletos (Madrid) hasta Atocha (misma ciudad). Lo hice por motivos ajenos a mi voluntad pero anejos a mi obligación; motivos demasiado rocambolescos como para ser explicados. Y mientras corría por mi ciudad, otrora querida, recordé una vez en el suburbio de Leganés, cuando “me acusaron” de irme corriendo de un grupo de tipos… ¡correr yo! Sí… para coger impulso y embestir más fuerte.
Resulta que esa noche de marras  yo estaba de copas en una asquerosa zona de pubs del barrio de pijos de allí, “El Carrascal” (qué maldita serenata… ). Salí del pub con una amiga (casi desconocida) que estaba de toma pan y moja; porque decía que “estaba triste” y yo salí con ella porque me la quería follar, y si de paso paliaba su tristeza pues miel sobre hojuelas. Estábamos en la calle y había 2 notas, uno de ellos Ultrassur, con su bómber Alpha y todo. Yo veía mi jepeto reflejado en la pupila azul de este pibón, así de grandes tenía los ojos y qué buena estaba, joder. El caso es que yo iba con mi sempiterno llavero de entonces, que era un enorme escudo del FCB por fuera del pantalón; y por el rabillo del ojo veía a este hijo de puta inquiriendo.

Yo pasaba del anormal este (no por ser ultrassur, entre los cuales tuve muy buenos amigos) porque lo mío era conquistar al pibón. Pero el chalado este no dejaba de mirar mi escudo y a su propietario. Lo normal, en Madrid, es que los del Barça seamos vilipendiados. Pero conmigo NO, NUNCA, SIEMPRE.

Ya me empezaba a tocar los cojones. El caso es que mientras yo le decía no sé qué gilipolleces de consuelo al pibón ese (nunca me la pude tirar, maldita sea, pero a su hermana mayor – de casualidad – casi, y sin saber que era su hermana, y la entrevisté para mi programa de tele de esa época, cosas de la vida molona) el capullo este va y me escupe casi en los pies. Claro… a mí si alguien me escupe, que sea por la espalda, como ya hicieron una vez unos guarros en mi bómber Alpha verde (la azul me la mangaron en un gimnasio, puta gentuza que roba a los pobres). Pero si me escupes a la cara y junto a una bella dama… ya está el lío.

Me fui a por este notas, obvio.

Estaba en juego el horror de una dama, que diga… el honor. Perfecta excusa para un pendenciero como yo. Empezó la bronca y a mí me la sudaba que fueran 2 (más los supuestos amigos que tuvieran en el pub) y mis colegas fueran todos unos “maricones”, vamos… que no eran mis colegas de peleas, sino los de copas y pagando con propina si puede ser.  Le dije de todo al capullo este, que se envalentonó y, claro, enseguida corrió la voz y salieron decenas de personas del pub… justo en el momento en el que le crucé su cara de cerdo. ¡Menudo bofetón le di! Creo que afectó a los sismógrafos de Houston.
El caso es que cuando toda la peña apaciguó y tal y ya no me dejaron darle más de hostias… pues me fui del lugar. Y lo hice corriendo, a los varios cientos de metros del lugar… corría porque siempre lo hacía cuando iba “de pub en pub” yo sólo. Porque me gustaba ir corriendo, para hacer ejercicio y más corto el camino. Y porque sé que los pubs tienen hora de cierre y yo quería llegar antes del cierre de todos a los que iba, de madrugada.
Por eso me resultó entrañable cuando mi amigo el dueño del pub al que fui me dijo, a la semana siguiente, algo así: “Tuviste bronca el otro día y me han dicho que saliste corriendo”. ¿Cómo explicar toda la génesis y la eclosión de una bronca a alguien que se deja guiar por alguien que me vio correr, como siempre he hecho?  Normal que ahora yo viva en la Sierra noroeste de Madrid y él (ellos, intuyo) esté arruinado y yo le regale dinero. Nunca supieron que de gente como yo, la gentuza huye. Y si corro es porque me sale de la punta de mi enorme polla, pero no es por miedo, sino por todo lo que he contado en este artículo. De verdad… hay gente que está viva de milagro. Y respira porque su cuerpo no puede evitar hacerlo, pese a ellos.

Apostilla:

Supongo que lo habré contado en otros artículos recurrentes. Pero YO he corrido 2 veces en mi vida, para salvaguardar la ídem, no por miedo (¿qué es eso?) sino porque mi autodefensa no serviría para nada.

1/ El siglo pasado en Leganés. Cerca del 30 de marzo que es mi restaaños. Me topé con 2 conocidos del Frente Atlético, que estaban con otros piezas. Me despedí de mi compañía y me quedé con ellos. A las pocas horas salieron 2 notas de 1 buga con sendos hachas de carniceros, a matarnos, por ser nazis. Yo no soy nazi, así que corrí, porque esa no era mi pelea. Si la pelea hubiera ido conmigo o con colegas míos; les meto las hachas por el ojete, tal cual (o por lo menos lo intento y muero en el intento, pero no corro).

2/ Este siglo, no hace mucho, cuando el apagón en el puto campo del Rayo Chabacano, en un partido Rayo Chabacano-Real de Madrid.

Viví todo a pie de calle y birras del chino en mano. Cuando ya no pasaba nada, horas después de la movida… los “caballero,caballero” salieron de sus putas lecheras en plan psicópata masacrando a todo quisque, hasta a la gente que salía del metro de Portazgo y que ni sabía qué cojones era eso del JURGOL.
Esa noche corrí porque no podía defenderme de ellos. Era imposible. Estaban dando cera pero de la gorda a gente no sólo inocente, sino que no se podía defender porque no eran pendencieros y NI SABÍAN DE QUÉ IBA LA HISTORIA. 
Estos cerdos, “caballero,caballero” ya pagarán en la otra Dimensión, pero en esta yo me encargaré de que paguen todo el daño que hicieron, hacen y harán.

Apostilla

Viva la autodefensa y mueran todas las infinitas veces que no podemos autodefendernos, porque la ley está hecha para proteger a los criminales.

2 respuestas to “ATÍCULO: Correr de o hacia.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    ¡Ah, don César, usted y sus relatos!

    Considero que correr es, esencialmente, un desplazamiento y como tal supone un alejamiento de un origen y un acercamiento a un destino. Mirado desde esa perspectiva se plantean no pocas casuísticas que no considero apropiado esbozar, porque lo importante es la gallardia, la verdad y el bien hacer. Cualquier movimiento sea corriendo, o a paso tortuga, que busque esas metas loado sea.

    Yo la última vez que corrí fue para coger una guagua. Fueeron apenas 50 metros pero tuve una tendinitis, por su culpa, varios meses. Está claro que era un motivo bastante penoso para un esfuerzo tan estéril.

    Así que te criaste en Leganes, es ahí donde hacen empanadillas, ¿no?, jajaja.

    Un abrazo,

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