ARTÍCULO: Espena es un Estado fallido. Hoy, la pena de muerte.
En cualquier cultura racional, intelectual y ética, la pena de muerte es su único salvavidas.

Podría haber elegido casi cualquier noticia (deportivas, económicas y de sociedad incluidas) para aseverar mi total devoción a la pena de muerte (con sentencia absolutamente probada, demostrable el delito e irrefutable tras un arduo proceso judicial, llegado el caso, pues la mayoría de delitos son flagrantes). Elijo esta por es innegable que hija de la gran puta ha parido y asesinado al neonato; y quienes han colaborado con ella por acción u omisión. Y a la persona que denunció el asesinato, 500 mil euros de recompensa. En una sociedad movida casi únicamente, recuperar las recompensas es primordial para que la gente «pierda el miedo» a denunciar la barbarie que ven sus ojos y oyen sus oídos.
La legislación ha de ser disuasoria, no punitiva
por lo tanto algún mentecato me dirá que cómo puedo decir eso y defender la mayor de las penas, la de muerte. Pues muy sencillo, gilipollas: el miedo a la sentencia es la medida disuasoria. Caerán 1, 2, 3…cientos, miles, decenas de miles, cientos de miles, millones… pero los delitos irán disminuyendo paulatinamente por ese miedo a la pena aneja a ellos.
Y no… obviamente no me refiero sólo a delitos aberrantes como el asesinato de un neonato, sino a 1.001, entre ellos (casi) todas y cada una de las leyes que se han promulgado desde 1966. Elijo siempre esta fecha porque fue cuando Franco perdió la salud mental y los satánicos/sionistas aprovecharon para hacer la ley de indultos y liberar a la bestia comunistas que tan bien había retenido el Franquismo.
Ejemplo práctico, para inteligentes asintomáticos:
- ¿Policía?
- Sí, dígame.
- Han okupado mi propiedad.
- ¿Está usted seguro? Pregunte a los okupas.
- Oigan, okupas, ¿qué hacen ustedes en mi…?
- ¡Perdón! la puerta estaba abierta y nos hemos confundido. Somos los nuevos vecinos del piso de arriba.
- (al madero) Tenía usted razón.
- Claro, la okupación está penada con la muerte de los okupas, sin juicio previo.
- Gracias, agente, se me había olvidado el NUEVO CÓDIGO PENAL.
- De nada.
Apostilla
Hienas sionistas del ABCerdos, perrodistas asquerosos… «¿por la muerte de un bebé?». Hijos de la gran puta… ¡POR EL ASESINATO DE UN BEBÉ!
Si el Franco de antes de 1966 levantara la cabeza veríais dónde irían las vuestras. A lo María AntoÑeta, tal cual.
febrero 1, 2024 a 4:32 pm
No necesito, en este blog, justificarme sobre el apoyo a la pena de muerte, ya que incluso he escrito un artículo sobre el mismo.
Don César, España no está moribunda, sencillamente está muerta. Lo del entierro sí que no sé, para mí está muy bien enterrada (por lo profundo) porque no existe ningún aliento vital en un vulgo adocenado y pastueño hasta las náuseas.
Este serial, que estás presentando, muestra perfectamente el grado de degradación y depravación de la sociedad actual, un conglomerado de hijos de perra que envía al ostracismo cualquier impulso libre y noble.
Aquí, hay que empujar para que se caiga ya, de una vez por todas, este tinglao vomitivo, o montar una «marcha sobre Roma» para hacer limpia.
¡Señor, llevatelos pronto!, al fin y al cabo son seres sin redención. Jesucristo vino a redimir al hombre, pero esta patulea no son hombre, son meras criaturas antropomorfas viciadas para hacer el Mal, sin redención posible porque lo hacen voluptuosamente.
Rafael López
P.D.: para los lerdos (sí hay alguno que siga este blog para ilustrarse), estoy a favor de la pena de muerte. La lista de crimenes para los que incluiría esta pena posiblemente sea muy parecida a la que realizaría don César, ¡y éso que no nos parecemos en nada!
febrero 1, 2024 a 5:08 pm
De cuerdo en todo, salvo en lo de «pastueños». Qué va, Don Rafael, no hay peor ciego que el que no quiere ver, ni peor engañado que quien no se da cuenta de que ha sido engañado. A estos antiguos pastueños ya ni les tienden el trapo. Da igual, todo está perdido en esta sUciedad, SOSciedad, socieDead.
Ya ha sublimado el nivel de alienación, de borreguismo, de pusilanimidad, de necedad, de idiocia y etc. de vergüenzas humanas. La paradoja es que ellos, los indoctos sistémicos, creen ser la élite intelectual y moral del Planeta (por supuesto, Espena se les queda enana, ellos piensan de manera global… HIJOS DE LA GRANDÍSIMA PUTA).