ARTÍCULO: Legalizar las drogas, ya, de una puta vez.

El ser mundano sólo se mueve por dinero. Las excusas, eufemismos y justificaciones de su conducta son 1.001, pero el inicio, desarrollo y fin de su voluntad es siempre el pecunio. Por lo tanto, algo que mueve tantísimo dinero, como son las drogas ilegales, ha de ser legalizado ya mismo; porque pese a que se mataría a la gallina de los huevos drogados de oro, se aniquilaría con tantísimo crimen (el antepenúltimo caso, el asesinato de los picolerdos, en Barbate).

La hipocresía jamás fue tan lucrativa y genocida

Lo de las drogas ilegales no es sólo para sanear esta puta suciedad, sino para que los yonquis dejen de envenenarse con drogas cortadas con todo tipo de basura tóxica. ¿Cuál es el motivo para no legalizarlas? ¿qué podría aumentar su consumo? A ver, cabezas de alcornoque, cualquiera con 60 pavos en el bolsillo puede pillar 1 gramo de farla, heroína o tal y cual Pascual; bajar el precio no aumentaría a los consumidores, aunque sí el consumo: que cada uno se mate como quiera. De los porros ni hablo, porque me entra la risa (no del fumeta, sino del indignado). Yo mismo he cultivado (para vender) yerba. Lo hacía para ganar pasta, para que mis amigos fumetas fumaran calidad y no mierda sarracena; y porque me encantan las plantas (o me encantaban, porque ahora que vivo «dentro del macetero» ya casi no tengo plantas, y no me refiero a las de yerba, que de esas si que no tengo ya, ni tendré).

Legalizar las drogas es acabar con la mayor causa de delincuencia y una de las principales de mortalidad por envenenamiento y asesinatos. Y no me refiero a que las vendan los satánicos de las farmafias, qué va. Qué cada cual cultive lo que pueda/quiera y que se coloque como le dé la gana, sólo respetando las normas actuales del tabaco y el alcohol. Eso sí, por aquello de la responsabilidad civil, todo yonqui ha de tener un carnet, con cuyo pago tenga un seguro; porque los excesos con las drogas sólo traen inconvenientes sociales, tanto para ellos como para los que no nos colocamos. Pero como es IMPOSIBLE evitar que los yonquis existan, hay que minimizar riesgos y gastos públicos.

Pongo un ejemplo para los lerdos antilegalización:

Cualquiera (menores MUY incluídos) puede acceder a un local donde se suministran alcohol, cafeína, teína, grasas saturadas, azúcares y tabaco. Es decir, drogas legales y, como tales, muy tributadas. ¿Por qué no meter el resto de drogas en el paquete? En una cafetería no suelen consumirse drogas prohibidas. En un bar sí. En un pub o discoteca es casi obligado hacerlo. A mis clientes les cobraba 150 pavos por 30 gramos de yerba. Si yo hubiera consumido, me hubiera costado unos 100 pavos, varios kilos (precio de la semilla – legalmente vendida – el macetón, los botes de cristal, la tierra y el agua). Es decir, fin del negocio e inicio del autoabastecimiento. Pero el yonqui que no pueda/quiera producir, pues lo paga y – obviamente – con un beneficio para el trabajador. Pero jamás los disparatados precios actuales, al ser ilegales. Digamos que cualquier traficante ganará 2 mil pavos mensuales (por poner un salario mínimo estándar por hacer algo a cambio de pasta).

Fin de los crímenes, del negociaco y de la adulteración. Todo lo que no sea legalizar las drogas son excusas de mal pagador y privilegios de buen mafioso.

Apostilla

Los yonquis que «más me gustan» son los farloperos de garitos. Esos que colapsan cuartos de baños y/o dejan lonchas encima de la taza. ¡Cuántas veces no he tirado al suelo sus lonchas! ¡Y a cuántos no he largado (a veces, a hostias) de los locales donde he trabajado o he sido cliente. Pero los porreros están casi a su altura… porque no necesitan baños para «esconder su adicción». La Tierra huele a marihuana y su procesado hachís. Tal cual. Es muy divertido eso de hacer algo prohibido a la cara (y olfato) de todos, y que no pase nada (salvo por rencillas personales con los mayores traficantes, los «caballero, caballero»).

4 respuestas to “ARTÍCULO: Legalizar las drogas, ya, de una puta vez.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Sabias de antemano que escribiria un comentario a tu artículo, ¡maldito! ¡sacrílego! (no me lo cojas por la literalidad), pero no necesitas «provocarme», bien lo sabes ya que, con gran devoción y diligencia, es un privilegio realizar mis aportaciones a tus artículos.

    Es un asunto delicado el que tratas, yo no me posiciono ni por lo uno, ni por lo otro. Entiendo que ambas posiciones plantean peligros, Tu has detallado y justificado todo lo inherente a la legalización, pero hay un aspecto en lo referente a la misma que siempre me preocupa: la adicción.

    Hay muchas personas que no saben manejar las adicciones, son débiles respecto de las mismas y un acceso fácil a sustancias estupefacientes puede conducirles a un consumo del que no sean capaces de salir. Yo soy adicto al jamón de Teruel, los melocotones de Calanda o el vino de Cariñena (el manchego, también ¡Redios!), pero no hay constancia que dichas adicciones supongan riesgos para la salud, más bien es todo lo contrario.

    A mi edad, me considero a salvo de las tentaciones que pueden suponer las drogas, desde luego no he coadyuvado a ningún tipo de lucro con las mismas. De todos modos, dudo que el idílico perfil de autoconsumo (que de tu artículo me parece las propuesta más sensata) fuese generalizado, porque la mayoria son unos holgazanes que ni para eso.

    Un abrazo,

  2. Zapatero a tus zapatos. Créeme. De drogas sé un rato largo, por suerte. Precisamente estar prohibidas es el mejor (y mayor) reclamo que tienen. Imagina que prohibieran los libros… ¡cuánto mercado clandestino advenería! La única manera de erradicar la lacra de las drogas duras es su total y absoluta disponibilidad.
    De toda la vida son legales, y casi gratis, las drogas iguales, pero en grajeas de farmafia. ¿Tú eres yonqui de los opiaceos de farmafia? En esta respuesta (tuya) tienes la contestación a lo de si legalizar las drogas duras.

    • Avatar de Rafael López
      Rafael López Says:

      Querido don César, me hubiese dedicado a mis zapatos sino hubieses utilizado una imagen de Jesucristo en plan fumeta con la mirada ausente y el corazón chocolatero.

      Para una persona como Tu, avezado estudiante de Derecho recordarás un concepto «un buen padre de familia» para determinar una conducta de cuidado y protección. Te realizo esta reflexión porque un buen padre de familia no permitiría que sus hijos se introdujeran en el incierto mundo de las drogas. Ocurre que el Estado no ejerce de buen padre de familia, sino todo lo contrario. Deberia hacerlo, pero su corrupción es tal que incentiva el consumo de estas sustancias, creando lucrativas y espurias redes que se benefician del tráfico de las mismas.

      Es cierto que existen muchos productos nocivos legales, la farmafia es una buena fuente, pero, incluso a nivel domestico, en la alimentación se permiten productos que crean adicciones y nos muy nocivos para el organismo. También un buen padre de familia trata de proteger a sus hijos de esos peligros para su salud y también que dispongan de los recursos para tener un espíritu critico que les fortalezca el carácter y eviten las adicciones (legales e ilegales).

      Respecto de tu pregunta (indicada al final de tu comentario), mi respuesta es NO.

      Si todos los espenoles fueran como Tu y yo, si apoyaria esa legalización, aunque en realidad ni siquiera hiciese falta, porque la falta de consumo haria desaperecer la producción, la manipulación y el tráfico de las drogas.

      Un abrazo,

      • Me resulta imposible empatizar con un yonqui, pues jamás lo he sido, y cuando he probado «todas las drogas» no me han gustado en absoluto. Y hablo de las drogas «normales» del siglo pasado: farlopa, lsd, marihuana y hachís. Las de diseño me pillaron ya mayor… Pero, por desgracia, si he convivido con ellas, en mi infancia con la heroína que introdujo y «legalizó» el criminal Tierno Galván, entre otros sicarios de Satán.
        He tenido (y tengo) amigos yonquis. Nada bueno, y digo nada, sale de las drogas, tanto de farmafia como las otras. Por mucho que a los alcohólicos nos equiparen a los yonquis, no tiene absolutamente nada que ver una cosa con la otra.
        Las drogas están beatificadas y son fomentadas por doquier. Su legalización es imprescindible para erradicar las mafias y la delincuencia y hacer que haya menos yonquis. Es paradójico, pero terminando con su negocio se terminaría con el producto. Aplaudo drogas blandas como la marihuana y su autoconsumo. Y como sé que la moyoría de fumetas son vagos redomados, yo volvería a tener un trabajo que me gusta, y bien remunerado.
        Pero las drogas JAMÁS serán legalizadas, porque las mafias son ya una forma de vida para millones de hijos de puta, a nivel mundial. Los primeros, los políticos y «caballero,caballero». Lo que me sigue extrañando es que las drogas opiáceas de farmafia sean tan accesibles y estén tan fomentadas. Es competencia directísima con las otras. Pierden cuota de mercado. Tal vez es que no se puede producir tanta droga ilegal como se demanda.

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