ARTÍCULO (con vídeo): los médicos son asesinos profesionales.
El vídeo que debéis de ver antes de seguir leyendo me ha evocado lo que escribiré a su continuación.
Toda esta estupidez del vídeo ( a saber quien, y sobretodo por qué, graba esto) la viví yo muchas veces, muchísimas y en múltiples variantes. Pero me ha recordado al hospital madrileño Severo Ochoa donde fui una madrugada a urgencias porque, literalmente, me estaba muriendo sin herida externa y mi juventud me permitió ir andando hasta el centro de matasanos corruptos. La médico me dijo, tal cual y con la mayor cara de perro humano que he visto en mi vida, con el mayor odio que he visto y mira que a mí me han intentado apuñalar muchas veces, me han disparado y etc. de cosas con «cara de odio»: «Las urgencias no están para esto. No haga perder el tiempo».
Ya que a un nene de 22 años como yo le ustéen, denota la maldad intrínseca de ese robot perverso, dizque médico. Pero lo que os digo a continuación, más.
Yo no tenía un infarto esa noche, pese a que tenía todos los síntomas y sólo mi gallardía casi juvenil (por la edad, insisto, no por otra cosa) me hizo poder ir andando al centro de exterminio humano. Lo que tenía ( y tengo y tendré) eran patologías sin diagnosticar, las cuales hacen que yo viva siempre «infartado». Es decir y a muy grosso modo para no entrar en términos médicos:
Debido a mi escoliosis, cifosis, espondilitis y artrosis cervical severa, el diafragma lo tengo apabullado y los músculos que lo manejan (los serratos) atrofiados. Por lo tanto, vivo en un ahogo continuo y una presión pectoral, lumbar y estomacal perpetua. A mi ahogo ayuda la nefasta septoplastia cerrada y extirpación de cornetes que me hicieron en 1997, en el Hospital de la Cruz Roja de Madrid, cómo no… me causaron una crónica rinitis aguda por la cual yo nunca puedo respirar por la nariz.
Imaginad:
No respirar por la nariz (cosa mucho más terrible de lo que parece, haced la prueba), tener el cuerpo escombros oprimiendo e impidiendo mi respiración… los músculos de los brazos dormidos por la opresión superior y la falta de riego y etc. Es decir, todo lo que esa hija de la gran puta galena debería saber con una mera inspección ocular de mi maltrecho cuerpo… y que ni vio ni quiso ver. Fui insultado y ultrajado. Como lo serán tantos y tantas en este puto mundo de hijos de puta con uniforme. Pero hay veces que los buenos perdemos los nervios porque ya no tenemos nada que perder, y matamos a gentuza como esta galena. Yo no la maté, porque todavía tenía cosas que hacer en esta Dimensión. Así llevo casi 30 años, desde entonces. Pero hay otros que se cansaron antes que yo, y mataron. Al igual que haré yo, que no pienso salir de esta Dimensión sin matar a todos los satánicos uniformados que pueda, el día que decida hacerlo… que puede ser mañana, o ayer…
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