ARTÍCULO: El Gobierno quiere matar el autodidactismo de los menores, hasta para sus instintos sexuales.

Obviamente, el Estado ha de controlar a la población totalmente, primero generando miedo y, segundo, controlando sus instintos, voluntad, filias e intelecto. El tema sexual devine especialmente lacerante, porque atañe única y exclusivamente a los menores, esas criaturas nobles totalmente manipulables por los adultos (salvo casos excepcionales como yo, que nací libérrimo y tantos dolores de cabeza he dado a los adultos desde que nací).

El pederasta y maricón Perro Sandez educa sexualmente a sus hijos

Ya desde la guardería y, ahora, en sus domicilios y en los embotadores teléfonos móviles. Y para ello usa lo de siempre: un jodido comité de excrementos (vulgo expertos). ¿No os entra la risa por esos covidiotas que nacieron gracias a un comité de excrementos inexistente?

¿Cómo va a permitir el Gobierno que algo escape de sus garras? Pero el caso de su obsesión pederasta, centralizada en el porno es apabullante, porque son ellos quienes, legalmente,  controlan las pulsiones sexuales de los menores y los sexualizan desde la niñez; estos satánicos hijos de mil hienas apareadas con  Can Cerbero (a los jurgolerdos les digo que el satanismo masónico de ese puto deporte de élite denomina a los porteros, cancerberos).

Esta panda de puteros que jamás han follado con alguien si no es pagando o prometiendo carguitos… estos sátiros babosos emasculados y pederastas… son los que controlan a vuestros hijos, y los papis viendo jurgol o haciendo otra gilipollez parecida, para seguir muertos en vida y desatendiendo a sus vástagos.

De esta obsesión pederasta GRITADA Y LEGALIZADA EN NUESTRA CARA ya habé hace un mes en este artículo así que no redundaré. Qué asco y odio, a la vez, vivir en Exuropa (antigua Europa). ¿Y dónde vivir entonces? Si Europa y ciertas partes de Occidente eran el único baluarte contra la barbarie humana? Sí… aquí están todos los causantes de los males sobre la Tierra, porque la dominan… pero aún así, cualquier otro lugar del mundo atesora nuestros mismos antiguos males y ninguna de nuestras antiguas virtudes.

Menos mal que soy mortal.

Apostilla

Hacía mucho que no me despedía con eso de arriba.

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