ARTÍCULO: España desvencijada.
Deviene apabullante ser español en España

Con el paso de los lustros nos hemos habituado a ser inmigrantes en nuestro país. El lugar sobre la Tierra que eligieron nuestros ancestros para vivir, y tuvieron a bien traernos a él, ha tornado en territorio hostil y labor nuestra es colaborar con el enemigo o seguir combatiéndolo en la eterna revolución que es – y siempre será – este país.
Aunque no peino canas (por ser calvo) puedo decir que mi Patria no tiene nada que ver con el lugar donde vivo. 49 primaveras engalanan mi alma y, por lo tanto, tengo materia prima vital para hablar, querer u odiar el suelo que piso. Elijo las 3 cosas y, por lo tanto, las esbozo:
Hablar de España
Mentarla es, prácticamente, una condena segura. Lucir su bandera, sin sonarse la protuberancia nasal con ella, es un acto de disidencia descontrolada y, claro, eso da mucho que pensar y todavía más que actuar. Mi memoria recuerda, ahora que todavía estoy cuerdo, cuando en este país se podía vivir diciendo la tautología de que vivías en él. ¿Ahora dónde viven los habitantes de España? Yo que (dicen, porque obviamente no me acuerdo, pero de mis padres siempre me he fiado, pese a que mi madre ya no me pueda abrazar) nací en Madrid, siempre he sido “el madrileño” cuando he vivido en otras partes de nuestro territorio. Pero el mayor trecho de mi vida la he pasado – y paso aunque ahora pegado a Segovia y compartiendo territorio con ella – en Madrid y, desde hace varios lustros, me siguen diciendo “el madrileño” por doquiera que voy en esta mi casa “Villana y cortesana”. No es baladí que te den un gentilicio extranjero en tu propia ciudad.
Pululo por mi casa cual pollo con cabeza entre gente descabezada. Multiculturalidad, o barbaridades similares, lo llaman. Cultura española, ¿por qué me has abandonado? San Manuel Bueno Mártir ya no tiene ni a Blasillo.
Querer a España
Ardua tarea plantea este tipo de querencia. ¿Qué decir, ante la mayoría de habitantes de España, sobre quererla y – sobre todo – cómo decir que no quieres a los que no la quieren? ¿Por qué he de ser un turista en mi Patria? Supongo que todos hemos sido turistas o viajeros alguna vez. Yo he sido lo segundo y siempre he respetado las patrias ajenas en las cuales jamás había un ciudadano que no fuera autóctono y el resto éramos lo lógico: turistas o viajeros.
Con el paso de las lunas España se va desvaneciendo. Ahora lo normal es cohabitar con turistas y viajeros que no saben que lo son y dicen ser mis paisanos. No lo sois. Mis antepasados jamás conocieron a los vuestros y aunque sólo sea por respeto a su memoria yo os rechazo y repudio. ¿Es tan difícil de entender que las culturas que en el mundo son están para disfrutarlas en su lugar de origen y no para exportarlas y destrozar, por ende, todos los lugares, partiendo del de destino que, visto así, son todos?
Odiar a España
Podemos caer en la trampa disfrazada de bicoca que es vivir de España pero no en ella. Vemos a los políticos escupir en la patria pero recibir prebendas de ella a cada escupitajo. El asombro se torna cordura insana cuando razonas quién te rodea y, sobre todo, quien te gobierna. Y la cordura se vuelve hambruna disfrazada de locura. Por eso, más de una década ha, inventé el neologismo “Espena”. Porque a España la llevo en el recuerdo y este país de pena es lo que me rodea.
Apostilla
En mi mano no está volver a recuperar la patria de mis padres (no es redundancia, es imperiosa necesidad) pero sí anhelarla y por eso, desde la sierra noroeste de Madrid, compartiendo patria con Segovia grito, alto y claro, firme y robusto, mirando desde mi terraza a El Valle de los caídos: ¡ARRIBA ESPAÑA!
abril 21, 2024 a 7:18 pm
¡ARRIBA ESPAÑA!
abril 21, 2024 a 9:57 pm
¡SIEMPRE!