ARTÍCULO: nos tienen, quieren y necesitan, enfrentados. Y todos pastueños. Obvio.

Sin pretender empatizar con las bestias no humanas ni acercarme a la estúpida zoonosis o animalismos varios, hace falta una reflexión sobre el morlaco pastueño y sus similitudes con el ser humano.

Si la Naturaleza fuera sabia como dicen, que no lo es, una lucha entre un bicho de 400 kilos (y con cuernos) y otro de 70 kilos (y sin cuernos), pues debería ser una abrumadora victoria del cuadrúpedo frente al bípedo. Pero es todo, todísimo, toditisísimo lo contrario. ¿Por qué? Pues porque:

Quien te da la pitanza es DIOS, y punto. Y todos adoramos a Dios, adopte la forma que sea. Hasta el indocto yonqui multimillonario jurgolerdo Maradona tiene una Iglesia, y no es coña.

Somos animales y, como tales, buscamos el sustento físico que es, simplemente, la pitanza. Actualmente ese sustento se asocia al puto y asqueroso trabajo. Cómo no será de nauseabundo lo que llaman trabajo que hasta te tienen que pagar por hacerlo. ¡Pagarte por vivir! ¡es acojonante el nivel de deshumanización del ser humano!

Al toro…

no soy taurino ni antitaurino, así que sólo hablaré desde el sentido común sin empatizar jamás con una bestia no humana, pero haciendo unas analogías terribles que deberían remover la psique del humano más pintao.

El ser mundano alimenta a una res durante años. Le da una dehesa cojonuda para habitar, trotar y follar. Un día como otro cualquiera, ese mismo ser mundano se lleva a su res (ya con cientos de kilos sobre las 4 patas) a un lugar ignoto. El viaje es gratis para la bestia, ojo. La sueltan en unos corrales con comida de bestias, y rodeado por otras. ¿Qué cojones…? supongo qué pensarán las bestias al cambiar las encinas de la dehesa por el ladrillo de la Plaza de toros. Pero el bípedo que sustenta tu vida es el mismo, o muy similar, tanto en el corral como en la dehesa. Si estos seres raros son los que te dan el papeo, pues al trapo, de ahí lo pastueño.

Pero es que antes de que pueda digerir el papeo ya le llevan por un callejón, con el engaño de la comida, como no. Un lugar oscuro y estrecho, ex professo, para que la bestia se encabrone de puro miedo y estupor. Y, por si no fuera poco, le ponen la divisa en el gaznate, justo antes de salir al coso, para que al pinzarle los nervios ¿cervicales? ¿tienen de eso las bestias? salga dolorido a tope y, por lo tanto,»bravo». y ahí sale el pobre bicho cabeceando para intentar paliar su enorme dolor físico. Y aparece ciego, tal cual, en la plaza donde oye y huele a muchos animales que no son cuadrúpedos salvo cuando follan y/o van borrachos.

Y en su bendita indulgencia e ineptitud, la bestia entra al trapo una y otra vez. Y le da igual que le torturen con banderilla y pica. Él a lo suyo: al trapo porque confía en quien le da de comer. Confía en el ser humano que si luego no le mata de un certero estocazo le descabellara, literalmente, a puñaladas en el cuello.

Y a esto lo llaman arte. Y donde digo toro digo humano y cualquiera con un mínimo de sensibilidad, cordura, intelecto y gallardía se verá reflejado en lo que acaba de leer.

Apostilla

¡Olé!

Una respuesta to “ARTÍCULO: nos tienen, quieren y necesitan, enfrentados. Y todos pastueños. Obvio.”

  1. Avatar de Rafael López
    Rafael López Says:

    Don César, no sé sí su hipermnesia llegará a remembrar que tuve una controversia con don Luys, hace casi un lustro, con motivo de la fiesta nacional.

    No es que venga al caso, porque usted realiza una analogía entre el toro y el hombre realmente ilustrativa. En efecto las criaturas bípedas entramos al trapo igual que hace el toro en la plaza, pero siempre queda la alternativa de al menos levantar la cabeza y mirar para conocer la realidad, quienes son y quienes somos. Este magnífico blog es una excelente ventana abierta para acceder a esa realidad aunque luego, después de unos instantes, volvamos a bajar la cabeza para entrar al trapo.

    ¡Ole!

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