ARTÍCULO: El «premio limón» a Oscar Puente y la vergüenza, actual, de ser español.

Algo bueno habré hecho /estaré haciendo /haré con mi vida al desconocer estos estúpidos premios perrodísticos creados hace 53 años. No se hizo la miel para la boca del asno ni la mierda para la boca del mentalmente sano.

El Máximo Huerta del Ministerio de Transportes… espera, máximo responsable, quería decir; me he liado con el exministrE de CulturE, el perrodista y emborrona papeles truca que duró 7 días en el cargo. Decía que este antropoide de la foto de cabecera y el patético vídeo de abajo maneja uno de los Ministerios más importantes y dotado con decenas de miles de euros de presupuesto anual, que PAGAMOS NOSOTROS «no es un milagro, son tus impuestos».

Este ser del averno pucelano (hay entradas al infierno en cada municipio de Espena, y salidas, de ahí que este demonio simiesco esté entre nosotros) supera a todos los aberrantes políticos que España, y Espena han sido. Su antepenúltimo discurso vergonzoso, como siempre, y redactado por sus cientos de asesores – esto es lo más preocupante, qué él es un indocto psicopático pero detrás tiene a cientos de hijos de puta «cualquier cosa por la pasta del erario» y millones de votantes «cualquier cosa menos inteligencia sociopolítica».

¿Qué le pasa a este país para tener a estos políticos?

Pues muy sencillo: el paisanaje es EXACTAMENTE como ellos, desde 1955 (fecha de la destrucción definitiva de España, con su forzada entrada en la ONU). Antes del 2000, por lo menos se diferenciaban algo del populacho, mostrando cierta superioridad intelectual, modales y dialéctica. Eran todos unos hijos de puta que coadyuvaban en la destrucción de nuestra Patria, pero por lo menos sabían – más que menos – comportarse.

Ver a macarras de discoteca y machacas de lupanar gobernando nuestro ¿país? nos da la muestra del nivel moral e intelectual de este lugar sobre la Tierra otrora cuna de civilización y concordia mundial.

«A España no la a reconocer ni la madre que la parió»

Fue la primera, y última vez, que un sociata no mintió. ¡Chapó para el hermano de Juan Guerra! (curioso apellido, ¿verdad? le va como anillo al dedo a cualquier criminal socialista). Lo que pasa es que el psicópata, que no analfabeto, Alfonso Guerra, cuando dijo ese exabrupto en uno de sus pútridos aquelarres que ellos llaman mítines, no sabía que su profecía se cumpliría tan pronto y de manera inversa a sus supuestos rebuznos. Pero exacto: a España hace décadas que ya no la reconoce ni la madre que la parió. Y es gracias a vosotros. ¡Enhorabuena!

Apostilla

Les advierto que el minuto y medio de chichidos de este antropoide pueden herir, severamente, su intelecto. Pero sé que ustedes pueden soportarlo e incluso, aprender algo más sobre el eterno enemigo de España, actuales señores feudales de Espena. Al enemigo hay que conocerlo 1.001 veces más que al enemigo, y reconocerlo, por supuesto. El problema de cualquier alma noble no es carecer de amigos, sino estar rodeado de enemigos desconocidos. Pues venga… a ponerles cara, aunque sea simiesca.

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