ARTÍCULO: ¡Qué le den por el culo a Milei!
¿Tan misérrimos somos ya en Espena que tenemos que hablar de los putos argentinos? Sí, he escrito «putos argentinos» porque salvo Mafalda el resto me dan asco. ¿Se puede tener asco ya, o es delito de odio asqueroso o algo así? ¿Me tengo que comer un kebak de rata porque si no soy islamófobo o algo así? Reitero: PUTOS ARGENTINOS e hinchaos a kebak, cerdos.

No ha mucho fui a grabar un pleno extraordinario y urgente (cuidado, son palabras mayores…) aquí en el municipio casi segoviano donde sobrevivo. Y hete mi sorpresa cuando el alcaide (vulgo, alcalde) citó al Milei este de los cojones, previa cita de Venezuela del opositor al alcaide, perdón, del opuesto al alcaide… que opositar es otra cosa… ¿o realmente la oposición oposita para ser alcaide?
Yo que sé que soy (mis adoradas cacofonías) nacido, crecido y embrutecido en España; sé que me sudan los (iba a escribir cojones) los argentinos y el resto. Vamos, qué hasta Portugal y Andorra me parecen de otra Dimensión. Ya ni hablo de geografía ni asuntos siderales… ¡OTRA DIMENSIÓN!. Vamos… que me la suda lo que ocurra más allá de Matalascañas, ñañañañañaña. Y lo digo por el chiste de una tía que no sabía mamar una polla y otra le aconsejó que, mientras mamara, dijera la palabra: «Honolulú» (que queda ahí por el Pacífico, pero que me da igual). Y que reiterara el lu-lú… por la sugerente posición bucal al mamar.
Y la mamadora, como era más española que el tintorro, pues no recordó el nombre jagüallano y, al mamar, se acordó de Matalascañas, y – como no– pues repitió al mamar: matalascañas… ¡ña,ña,ña,ña,ña!
Pues eso, que estoy harto de que en el país más ubérrimo del mundo, otrora cuna de civilización mundial, estemos hablando de putos argentinos. ¡sean quienes sean! ¡Qué nos da igual! ¡Qué somos autárquicos! Por desgracia ya no lo somos, pero cuando la plebe analice eso y se dé cuenta de lo bien que podíamos vivir SÓLO CON NUESTROS RECURSOS… igual ese día cambia algo en este jodido país y dejamos de hablar de los rebuznos o las virtudes que alguien dice en Argentina. Perdón, en LA Argentina… no se me vayan a enfadar los putos sudacas de mierda, espaguetis frustrados. ¿Pero quién puede soportar a un argentino hablando? Si eso es peor que una condena perpetua. Esteh… sho piensho que debemoh desir que… ¡qué no, cojones, que no sabéis ni hablar en cristiano! Qué no os digo que os vayáis, pero… ¿qué hacéis aquí? Voy yo a La Argentina a tocaros los güevos? ¿a qué no? Pues eso, que cada uno en su Patria y todos contentos. Segregacionismo se llama.
Apostilla
¿Hay algo peor que un argentino? Pregunto, no afirmo.
Y os pongo el vídeo para que veáis eso de que hasta en Cerdilla se habla del puto argentino ese: minuto 1 segundo 30, por ahí va la perdiz. Lo grabé con mi cámara, porque el alcaide pretendía que no se hiciera público este Pleno. Pero como decía el Chapulín Colorado: «no contaban con mi astusia» Y este era argentino, ojo… no todos son un montón de escombros.
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