ARTÍCULO (con vídeo): machirulismo y desgobierno de Espena.

El ultraje y denigración hacia el español blanco y heterosexual, no tiene parangón en Espena. Todo ello financiado por nosotros: los españoles blancos, heteros y misóginos…

Por favor, antes de nada, ved el cortísimo vídeo (tanto por duración como por oligofrenia de sus realizadores y actores):

Bien, ¿cómo se os ha quedado el cuerpo? Es tal la decrepitud de este vídeo que no tengo más remedio que analizarlo, tanto a nivel técnico audiovisual como a nivel sociopolítico. Empiezo por lo primero:

Como es un «spot» (anuncio, comercial, aviso) parece que todo vale y se puede dejar la cámara a un simio, el guion a un orangután, la interpretación a gorilas y el resto a antropoides de todo tipo… y no, va a ser que no cuando el productor, el que paga, soy yo y con el que se meten es conmigo, como ciudadano español expoliado en Espena.

Horrenda creación audiovisual grabada en interior, con 2 tomas al clásico estilo plano-contraplano, incluso con escorzo de la protagonista. 7 actores 6 de los cuales aparentan ser sudakas y uno español. «el malo».

Sinopsis (completa):

Una mujer racializada va descotada en una fiesta casera sin niños, pese a estar la casa decorada para tal fin. Su supuesta pareja le insta a que se tape el pechugamen, lo cual es interpretado por ella y un amigo de claro aspecto maricón como un brutal ataque machista por el cual deberían llamar a la policía (en este caso previo tamiz del tlf. 016) y poco menos que decapitar al hombre al que no le gusta que su mujer enseñe las tetas en público y en su casa.

Las interpretaciones son nefastas. Los 3 actores con texto saben de interpretación lo que yo de casi todo, es decir: NADA. Hay que ensalzar la cara de perro rabioso que intentan hacerle poner al hombre blanco. La cara de haba amargada y humillada que intentan hacerle poner a la mujer «víctima de terrible machismo» y la cara de maricón desolado que le obligan a poner al trucha. El guion literario es «descomunal».
La pobre racializada víctima de tremenda violencia de género entra en escena con su cara de estreñida pertinaz diciendo el «sudakismo»: «¡Eh qué bueeeenooooooo!» Y el trucha racializado le contesta con otro sudakismo: «¡Ey qué tal, qué riiiiicooooooo». El maltratador y la enorme victima siguen con los sudakismos: «Cariño! «Dime, amor» «No sé, me parece un poquito exagerado, ¿no?» espeta él ante la desesperada mirada del trucha que no se decide a intervenir ante «tamaña violencia», mientras a su lado otra dudaka descotada se sienta tranquilamente sin sufrir el ataque del violento misógino español.

«Ve a cambiarte, anda» le aconseja a la orco descotada, añadiendo a sus terrible delito un desafío al trucha indignado que debe llamar a la policía: «¡qué pasa! ¿qué tal?». Este, por cierto, bebe una suerte de jugo (para no perder el tono sudaka) de naranja, como si fuera el cumpleaños infantil de la decoración denota.

Por si la gilipollez no ha quedado clara, una «voice over» de mujer todavía más estreñida, amargada y compungida que la prota sudaka, nos dice en perfecto español que los espeñoles somos violentos misóginos y que si no vamos a hacer nada para matarnos de una jodida vez, qué por lo menos llamemos a la policía y que nos metan 20 años presos y que la mujer de las tetas pueda comer canapés y tomar jugo de naranja con su amigo maricón y las descotadas invitadas sudakas.

Estas calumnias sistemáticas hacia el hombre español blanco y hetero son el pan nuestro de cada puto día, así que no hace falta que os mente nada más al respecto, salvo experiencias mías totalmente PRESCINDIBLES de leer, pero que me gusta escribir, ya que soy escritor. Son varios asuntos de mis múltiples machismos, pues yo soy mil veces peor que el barbudo ese denigrado del vídeo gubernamental de los enfermos mentales severos que nos gobiernan.

Asunto uno, como Atila pero sin hache:

2 veces una vecina se masturbó delante de mi. Yo podía haber elegido no verla, pero bueno… realmente si no es un orco y está en mi misma habitación, no me disturba ver a una mujer darse placer sexual. Con no mirar, problema solucionado. Podría haber hecho lo que la psicópata Carla Galeote – por cierto, y por suerte, hace muchísimo que no oigo hablar de ella, precisamente desde el vídeo de marras donde denunció a un hombre que se la estaba pelando mientras ella se desvivía para grabarle sin perder detalle – y denunciar a la pajillera. Pero, lejos de ello, la primera vez lo que hice es coger mis prismáticos y ver la escena de cerca. Y la segunda vez, años después y yo con equipo técnico audiovisual, dejar una cámara grabando e irme a sobar, para después contemplar que se hizo 2 pajas esa vez; en el mismo sofá, con las mismas ventanas abiertas y las cortinas descorridas y ella perfectamente iluminada y mi ventana como único lugar frente a las suyas, a unos 50 metros.

Asunto dos, ya no como Atila en huno:

Yo en una cueva costera de Eivissa, con 3 amigas (las 3 enamoradas locamente de mí y a las que nunca me folle, precisamente por eso, menuda jaula de grillos hubiera sido aguantar el despecho de las otras 2 y todo lo aledaño; mejor tirarme a mujeres ajenas y sin vínculos de amistad entre ellas, mis amigas.) y 2 amigos. Yo en pelotas, pues soy nudista en entornos naturales sin menores de edad al lado. Y al entrar en la cueva, una de mis 3 amigas – gabacha para más inri – me dice en español, con su acento gabacho adorable: «oye, qué hay señoritas delante». Resulta que estaban sentadas y yo, sin querer, paseaba mi glorioso nabo por sus caras. Cero lascivia la mía y 100% naturalismo.
Al día siguiente, en una zona cercana a la cueva pero habiendo llegado en velero esa mismas 3 amigas me depilaron parte de un gluteo, estando yo desprevenido tomando el sol junto a ellas, en una rocas costeras. Duele, la verdad que duele. Era una cinta rectangular de depilación a la cera o no sé qué cojones. Se rieron mucho las 3… y la hacedora, la gabacha, se pasó semanas «curándome» con crema hidratante la barbaridad culera que me hizo. ¿Tendría yo que haber llamado a los maderos, o qué? ¿Tendrían ellas que haberlos llamado el día anterior?

Con los años, otra vez con la gabacha y estando ya con su novio-amigo mío a los cuales presenté y que estuvo tanto en la cueva como en lo otro, al ser el heredero del velero; esta tía me bajo los pantalones y, literalmente, se puso a morderme un gluteo delante de su novio… Ya no sé quien de los 3 tendría que haber llamado a los maderos. Días antes, o después, con otras amigas más esta pareja, me bajaron los pantalones en una plaza madrileña de botellón, porque una no se creía que yo iba sin gayumbos. Y me me metieron malos aprovechando que en esos años yo estaba buenorro, ahora ni con un palo me tocarían si no es para darme de hostias con él. ¿Debí llamar a alguien? De hecho, esa misma noche me habían echado del pub propiedad de Alaska (Olvido Gara, o algo así se llama ella) al ir yo descamisado y, según me dijeron los gorilas, estar molestando a ciertos clientes. Me dieron a elegir entre ponerme la camisa o largarme, y me largué, educadamente, cantando «¿a quién le importa?». Aclaro que mi higiene es sublime y por eso puedo permitirme ir, en ocasiones, sin gayumbos, o descamisado.

Asunto 3, ya sin Atila pero sí con Juan , Periquito y Andrés:

Una exnovia seria de esas de futura boda. Ambos en un autocar. Ella con minifalda campera enseñando el coño a todo aquel que estuviera frente a ella. Yo, al percatarme tras verla desde lejos, la insto a que baje las patas. Ella, muy empoderada ya para la época me dice que puede hacer lo que quiere e ir como quiera. Yo le obligo a sentarse en el asiento de la ventana para, literalmente, que enseñe el coño al asiento de adelante y no obligue a nadie a vérselo. Nadie llamó a la policía, pero esa noche la que folló conmigo fue ella y sin pagar…

Asunto 4, tu culo para mi aparato:

Una vecina siempre salía en tetas a la terraza del ático frente al mío. Era «jipi fumeta borracha», éramos amigos, obviamente. Y yo de su novio de entonces, un rastas más fumeta que ella. Él siempre le afeaba a ella que saliera en tetas, «por los vecinos». Pero como uno de ellos era yo y con los otros no hablaba… pues como que siguió saliendo en tetas siempre que no hacía frío. ¿Quién y alegando qué – ¿exhibicionismo? – debería haber llamado a los maderos?

Apostilla

todos tenéis asuntos parecidos a estos. Yo tengo 1.001 más. Porque yo he vivido en libertad y armonía con gente sensata, no como ahora, en este enorme convento de inquisidores ultracatólicos que es Espena. Curioso que se denominen a sí mismos, progresistas. Terrible deterioro de la libertad, y aumento del libertinaje público el que padecemos.
De este vídeo, me quedo con lo que hubiera hecho yo de ser el maricón indignado y sorprendido. Le hubiera dicho al español algo así: «joder, macho, tolero tu mal gusto y que te tires a esta orco, pero dile que se tape un poquito, que me están dando arcadas».

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