ARTÍCULO: Prevenir el suicidio. ¡La mayor aporía!

Debo de haber nacido entre la especie animal equivocada y el ecosistema erróneo… porque no son normales las mamarrachadas que me dicen y que casi nadie se dé cuenta. Os conmino a leer este pantallazo, cuyo texto me ha dejado patidifuso y luego, si veis que algo de lo leído no os cuadra, seguid leyéndome a ver si estamos de acuerdo en algo tan OBVIO.

Prevenir el suicidio es exactamente lo mismo que fomentar el asesinato llamado aborto. Tal cual. A ver, almas de cántaro globalistas cipayos de Satán y atolondrados en general, leedme:

Con MÍ VIDA hago lo que me dé la/mi gana. La única libertad REAL que tenemos es suicidarnos. El resto, es decir, los atentados contra la libertad ajena es lo que está Y DEBE DE ESTAR prohibido. Y a todos los niveles: desde dar un martillazo en la pared para colgar ese bonito cuadro entrañable que queremos como decoración de nuestra guarida, a liarse a tiros con el vecino.

¡No podemos evitar lo que nuestra libertad quiera ejercer! Esa es la mayor de las esclavitudes y el germen de la mayor de las satrapías.

Nos están obligando a suicidarnos, diciéndonos que no lo hagamos. A ver… es que no sé cómo explicar algo tan obvio y os pido perdón porque si sois mis lectores estáis en mi onda racional. Con esta estúpida prevención del suicidio nos están obligando a pensar en suicidarnos. De toda la vida se decía que los suicidios no se publicitaban para evitar «el efecto llamada». Ahora, directamente, te obligan a que dejes de ser un suicida. O sea, todos somos suicidas en potencia y estamos vivos de milagro y es Papá Estado y sus putos esbirros funcionarios y armados quienes nos obligan a no suicidarnos y nos explican que vamos a intentarlo y, por lo tanto, aquí están ellos para evitarlo. ¡Es una paradoja nivel DIOS! Como titulé el artículo: ¡La mayor aporía!.

Apostilla: sí, es la mayor aporía. No soy parte de esta especie animal, sino parecido, por lo de ser bípedo y humanoide. Pero yo tengo alma e intelecto, y la mayoría de humanos son desalmados e indoctos.

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