RAFAEL LÓPEZ: La calle sin sol. CINE.

Voy a utilizar un dicho taurino “no hay quinto malo” con el objeto de despedirme de mis recomendaciones cinematográficas de don Rafael Gil. No es que el mismo sea de aplicación, en sentido estricto, ya que todas las obras presentadas son de una gran calidad, pero guardo un muy buen recuerdo de esta película, en mi segundo abordaje a la obra de este gran director.

En efecto, han sido cinco los títulos que he puesto a su alcance, en este libérrimo blog, todos con el eje común de su incuestionable calidad. Por orden cronológico “El beso de Judas”, “Huella de luz”, “Una mujer cualquiera” y, finalmente, “De Madrid al cielo”. Ya presenté, hace tiempo, la soberbia “La guerra de Dios”, sin embargo, a pesar de esta pléyade de títulos, se han quedado otros tantos en el tintero, sin que ello suponga desmerecimiento respecto de los reseñados. Obras tan interesantes como “La fe” y “El canto del gallo” sobre el tema de la religión, otras sobre el carácter y comportamiento humano tan audaces como “Murió hace quince años”, “El clavo”, “El gran Galeoto”, “La pródiga” o “La gran mentira”, bien podían haber formado parte de este quinteto de grandes obras del director matritense.

Los protagonistas de esta cinta son Amparo Rivelles que ya había trabajado con el director en “Eloísa está debajo de un almendro”, “La fe” y “El clavo” y el portugués Antonio Vilar en “Una mujer cualquiera” y “Reina Santa”, que recuerde así a vuela pluma. Les acompaña un todoterreno y secundario de lujo como es el gran Manolo Morán, amén de otros secundarios habituales del señor Gil, pertenecientes a ese primoroso fondo de armario del cine franquista, como Alberto Romea, Irene Caba Alba, Fernando Fernandez de Córdoba, Ángel de Andrés, José Prada y Mary Delgado. El que no aparece es el maño Fernando Sancho habitualísimo durante toda la filmografía de don Rafael.

La película es en glorioso blanco y negro. Considero que su etapa de color tiene un menor empaque, aunque todavía firme títulos notables como “La duda” y “Nada menos que todo un hombre” ambas con la presencia, nunca mejor dicho, de Analia Gadé como protagonista femenina.

Por cierto hablando del cine en blanco y negro ¿han observado que las películas antiguas, en este formato, tenían una luminosidad, un colorido formidable? Vi, hace unas semanas, una película moderna pero en blanco y negro (incluso recibió algún premio de postín, lo que en estos aciagos equivale más a un demérito que a otra cosa) titulada “The artist”, una cinta totalmente prescindible, con una historia anodina y sin gracia. Sin embargo, me sorprende que en esta época supertecnológica, con unos medios digitales tan brutales sean incapaces de, al menos, mantener el legado de aquel cine que, con unos medios más rudimentarios, conseguía unos resultados de primerísimo nivel. Creo que se debe al talento de los grandes profesionales, dedicados al cine (y en general, en todo), de antaño, porque como decía Emanuel Ungaro (un famoso modisto) “El dinero jamás le ha dado el talento a nadie”.

En fin, volviendo a mi recomendación indicarles que la trama combina, de una manera muy amena, una historia de amor con una intriga sobre el pasado del protagonista, el cual se desvelará a través de un evento que desencadenará un desenlace inesperado. En definitiva plenamente recomendable, al igual que es confiable el enlace que les adjunto, a pesar de las apariencias.

Gracias a don César por haber complementado, como siempre, mis artículos con imagenes que los enriquecen sobresalientemente.

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