RAFAEL LÓPEZ: «Faustina». CINE.

Cambio de registro, que no al director, de mis anteriores recomendaciones cinematográficas con una deliciosa comedia del año 1957, titulada “Faustina”
La obra se inspira en el “Fausto” de Goethe, emblemática obra del autor alemán que la estuvo puliendo durante más de seis lustros y que fue publicada, póstumamente, en 1833. Lejos de la trascendencia de la novela de marras, don José Luis Sáenz de Heredia realiza una notable metamorfosis convirtiendo a Fausto en Faustina y la tragedia en una entretenida y elegante comedia.
¡Qué les puedo contar de esta película!, lo primero que cuenta con la imponente presencia de una María Félix, exuberante a sus 43 años. La cinta ya es en color y además de la actriz mejicana hay excelentes habituales del director (y por ende, del primoroso cine franquista) como Tomás Blanco, Guillermo Marín y Rafael Bardem.
Les confesaré que nunca había visto una película europea de María Félix, hasta la revisión que estoy realizando sobre el más que notable cine franquista de los años 40 y 50. Me sorprendió que una actriz de su presencia y calidad llegase a actuar en ésa España tan “mala, atrasada y fascista”. Sin embargo, así fue, en concreto para don Rafael Gil en dos ocasiones, “Mare Nostrum” y “Una mujer cualquiera”, y en esta para el señor Sáenz de Heredia.
También salen unos empequeñecidos, ante la poderosa presencia de la señora Félix, Fernando Fernán Gómez y Fernando Rey en unos papeles muy prescindibles y poco estimulantes. Realmente opino que, son dos actores que han tenido unas glorias excesivas.

Sí han visto la entrañable “El diablo dijo no” de Ernst Lubitsch del año 1943 con Gene Tierney, Don Ameche y Charles Coburn asociarán, enseguida, ésa simpática oficina del averno de la película estadounidense con la española. El gerente de la misma (Mefistófeles) es cierto que viste más elegante en la cinta yanqui, pero la esencia es la misma, porque ambas abordan la estancia, los personajes y lo que sucede en ella, con un muy fino humor.
Para ir terminando, les relataré una escena que me gustó mucho: Faustina en su fogosa (nunca mejor dicho) búsqueda de ascenso social debe actuar, como cantante, en un local de prestigio; el diablo (interpretado por Fernán Gómez) que siempre está tratando de evitar que Faustina alcance el éxito, en este caso profesional, vierte unos polvos especiales que le privan de la posibilidad de cantar. Sin embargo, Faustina no rebla (disculpen, es un aragonesismo) ante tamaña contrariedad y ordena que le lleven un periódico para la actuación. Entonces, con enorme determinación, cierra con llave la puerta de su camerino, estando todavía el gerente del local (Tomás Blanco), y su Mecenas en ese momento (Santiago Ontañón), dentro y empieza a quitarse la ropa para poderse poner el vestido de gala. Sencillamente divertísima y nada sicalíptica (lo cual defraudará al cómitre que dirige esta estarranclada balsa de náufragos, jajaja).
La escena del concurso de belleza también tiene un desenlace inesperado e hilarante.
Y no me enrollo más, pasen y vean (enlace perfectamente confiable).
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