ARTÍCULO: el comunismo tenía razón.

Es asombroso que un ácrata patrio como yo se licenciara en Políticas, sin mentir nunca y, por lo tanto, cabreando a todos los docentes y generando una inquina insuperable que, paradojas del azar, pude superar. El título de este artículo requiere cientos – si no miles – de páginas. Sintetizaré al máximo, casi groseramente, para que esto no sea una penitencia inmerecida. ¿Quién lee ya un ensayo, en este país de catetos empoderados?

Mi destartalada quijotera recuerda que la dictadura del proletariado era la última fase del comunismo y, por lo tanto, su triunfo. Fijaos en que los delirios de Marx tardaron mucho en implementarse. Rebuznó en 1848 y fue en 1917 cuando se implementaron sus chaladuras. ¿O no eran chaladuras? El tiempo, mal que me pese, le ha dado toda la razón a este psicópata. Abandonen esta lectura los que gritan que Marx no era comunismo, ni socialismo; que era marxismo y que si tal y cual Pascual. El concepto de todas estas ideologías criminales (pero imprescindibles) tienen el mismo sumidero y la misma génesis. Y, por cierto, que hijo de puta es el destino: les dio el mismo apellido a unos geniales hermanos ácratas capitalistas – oxímoron imparable –.

El ser humano no puede ser libre. Es contraproducente. Necesitamos un control absoluto y un entretenimiento máximo, para que el control no sea mortal. El problema irresoluble es que ese control y entretenimiento surgen de nosotros mismos. Si hubiera alienígenas seríamos una especie animal la mar de feliz y tiernamente amaestrada. Pero, como no los hay, estamos abocados a la nefasta realidad humana sobre la Tierra. Tamaño es el triunfo del ser humano, de la maldad, sobre la Tierra, que tenemos sometidas al resto de especies animales (mucho menos animales que nosotros). Hasta torturar a un gato o chucho está ahora bien visto, porque son «animales domésticos». Les cortamos los cojones por su bien. ¡Ojalá los inexistentes aliens – o no manifestados – hicieran lo mismo con nosotros! Pero no… en lugar de esa redención, el ser humano persiste y se inventó las religiones, las ideologías políticas, el deporte y «la cultura» para mantener a salvo su nefasta, y nefanda, especie animal.

Los postulados marxistas eran absolutamente acertados, visto lo visto. Puedo hacer, y la hago, una analogía con las trenas. A ver… en principio está mal encarcelar (o ejecutar) a un ser humano, pero si ese ser humano es un jodido criminal psicótico… ¿pero quien determina esto? Pues la mayoría. Si somos más los que no matamos y violamos a un bebé, hacer eso está mal. Ahora hemos llegado al punto en el que la pederastia, y el crimen en general, están normalizados, reglamentados y fomentados por el Estado. Ahora, la mayoría son esos criminales psicóticos que antes eran apartados de la sociedad. De ahí que el comunismo tuviera razón y Marx fuera un visionario. Ni a él se le ocurrió la genialidad de secuestrar niños africanos, llamarlos MENAS y traerlos a Europa para generar ingentes cantidades de capital (no he podido evitar la tautología de la que renegué antes… soy humano y, por lo tanto, débil).

Necesitamos al campesinado y al proletariado.

Pero, ahora, tenemos campeasesinado y proletarado. Recordad que la génesis del socialismo (la fase previa al comunismo) marxista era la unión del campo y la fábrica sobre la tumba del capitalismo. Pero como el trabajo genera capital, y el campo y la fábrica son trabajos… pues uroboros, pescadilla que se muerde la cola. Ese pequeño detalle se le escapó a Marx y al tal Engels y cia. S.A. Y fíjense en la siguiente imagen. Icónica satrapía satánica y oligofrénica que apuntilló a España, hace ya 11 años (curioso número, por cierto…)

Afectivamente, y efectivamente – como dije antes –, necesito miles de páginas para desglosar el título de este artículo. Si algún gilipollas quiere financiarme, que me lo diga y lo desarrollo como Marx manda(ría). Salgo barata. Los que conocen mi altruismo, bien lo saben (o conocen, si me pongo tautológico, de nuevo, que ya es viejo).

APOSTILLA

La oclocracia es, realmente, la dictadura del proletariado.

La plutocracia es, realmente, la aristocracia.

Imaginaos cuando los más brutos de todos «tocan pelo». Cuando los más subnormales dirigen el cotarro, manejan la pasta y la reparten. Imaginad que vivís en democracia.

REAPOSTILLA

¿Qué futuro tienen los nacidos este siglo, con este presente?

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