ARTÍCULO: el teatrillo esquizofrénico de la UCO.
Resulta abrumador saber que el zorro cuida el gallinero y, encima, se traviste de gallina y hasta ponen güevos, pese a ser emasculado… Pasen y lean el circo del espanto, con los picolerdos como maestros circenses virtuosos.

Los picolerdos, maderos y milicos son los espenoles legalmente armados hasta los dientes para proteger a los esbirros del Estado (políticos y resto de mafiosos) y sojuzgar a los expoliados. Y, a su vez, son los encargados de fiscalizarlos. El chiste se explica solo. Pero, por si acaso, voy a explicarlo. No hay nada más triste que explicar un chiste, por cierto, y nunca olvidéis al gran Maese Perro Sandez, «¿de quién depende la Fiscalía?»:

Van 2 y se cae el de en medio.
Como son 2 no hay nadie en medio, tendrían que ser mínimo 3.
Un imperdible a otro: tengo frío. Y el otro le contesta: normal, vas desabrochado.
Un imperdible se abrocha y es analogía con los abrigos que se abrochan cuando hace frio.
Un alfiler a un imperdible, yendo por la montaña: ¿Seguro que vamos bien? porque no llevas mapa.
No me hace falta, soy imperdible.
Juego de palabras sobre perderse y el que no se puede perder, el imperdible.
Un tío al empleado de una tienda de deportes (y no mudanzas):
¿Tiene pelotas para jugar al tenis?
¡Claro que sí, a las 12 en la pista, hijo de la gran puta!
El empleado se toma la pregunta como un reto sobre si tiene cojones para jugar un partido de tenis.
En la consulta de un galeno:
Doctor oscúlteme.
¡Rástipo ráspido, debajo de la mesa!
Juego de palabras con la ese. «Ocúlteme» «Rápido».
Pues eso, cara huevo, que la UCO esté investigando a sus protegidos es un chiste de muy, pero que mucho, mal gusto. Y yo sé que vosotros, dilectos lectores míos, no sois gilipollas y, por lo tanto, no os trataré como a tales.
junio 20, 2025 a 3:38 pm
El de las pelotas para jugar al tenis el mejor! ?? ________________________________
junio 20, 2025 a 3:43 pm
Realmente, es un buen chiste, sí, jejeje. Se lo conté a un amigo compañero de cocina en un hotel de Eivissa, en 2001. Nos tiramos medio verano repitiendo el chiste y contándoselo a todo quisque, alargando el final con todo tipo de insultos del dueño de la tienda y el otro le respondía y nos pegábamos y todo al contarlo, jajajaja