ARTÍCULO: Un jurgolerdo negro acusa de racista a un panchito mestizo… ¡GOL, GOL, GOOOOOOLLLLLL!

Cualquiera que tenga el mínimo uso de razón sabe que los negros se llaman negros entre ellos y los maricones, maricones, y los gitanos primos – y payos a nosotros – ; y los (ya no sé como denominarlos) hermanos, entre ellos, y otros igual de inclasificables «bro». Y los andaluces hiho puta, chocho, picha. Y las mujeres zorras a sus mejores amigas y etc. de adjetivos que el ser humano, cuando los saca de contexto – torticera y estúpidamente – , se tornan insulto y delito de todo pelo.

Veamos un caso espeluznante, como no, protagonizado por el puto jurgol, ese cretino negocio hipermultimillonario que aborrega al orbe.


El negrata (que no negro, pues negro es una raza humana más y negrata una deplorable condición humana, dentro de esa raza) es apodado «el loco» y es, efectivamente, un jodido mamarracho chalado multimillonario que en la calle hubiera sobrevivido pocos años. Ha amenazado de muerte a mucha gente, haciendo el gesto sarraceno de cortar el cuello.

Agredió a un árbitro y tuvieron que pararle entre 5 para que no lo matara y etc. Pues bien… este orangután descontrolado cuando se viste con ridículo pijama de verano y persigue una pelotita, cual perrito, ahora se queja de que un panchito mestizo le llama «negro de mierda», ante lo cual se activa un protocolo de racismo y se para el partido y pueden hasta encarcelar al que insultó, sin ninguna prueba del supuesto insulto, salvo la narración del loco negrata psicopático.


El jurgol, una vez más, ejemplo simplón y zafio de la atroz irregularidad mental que sojuzga el orbe, la chaladura del paisanaje y la idiocia generalizada y premiada.

APOSTILLA

Cualquier alma letrada sabe que «negro» no es un insulto, sino que lo es «de color», término vejatorio inventado por los esclavos negros para denigrar a los mulatos que advinieron tras el fornicio de negros y blancos, en América del norte. A mí «me lo contó» un escritor negro, Alex Haley, en su estupenda novela «Kunta Kinte». Son las cosas del saber, que casi nadie las puede entender…

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